El Prohibido Amor de un CEO Vino

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Leer El Prohibido Amor de un CEO novela Vino

La novela El Prohibido Amor de un CEO Vino es muy buena. En Vino, no podía dejar de leer. He leído bastantes historias de Liliana Situ , pero con el libro El Prohibido Amor de un CEO, todavía tiene mucho regusto por sí mismo. La belleza de la historia Liliana Situ es que, por dolorosa y angustiosa que sea, sigue atrayendo a personas que no pueden darse por vencidas. No es una fantasía color de rosa, que una niña Cenicienta se enamore de un príncipe en un caballo blanco, luego los dos se dan la mano y viven felices para siempre. Pero el amor es una cosa pequeña en un centenar de otras cosas en la vida. Lee la El Prohibido Amor de un CEO novela Vino en readerexp.com

Cuando las puertas se cierran detrás de Lorelay, Edward le indica a Ram, que tome asiento en una de las sillas.

Después vuelve los ojos a la hermosa y estilizada chica que camina delante de él.

Ella tiene algo que lo vuelve loco y a la vez le da paz.

Demasiado contradictorio para una mujer que apenas conoce y que hasta el momento ha hecho todo lo posible por hacerlo enojar y pasar por encima de su autoridad.

Sandra toca la puerta antes de entrar en la oficina con una botella de vino tinto y unas copas en la mano.

Depositando todo sobre la mesa de centro de la enorme oficina de Edward, la secretaria se retira en silencio dandole ojitos coquetos a Ram quien se mantiene serio.

Lorelay se acerca al escritorio para ver los papeles de la empresa de diseño, en los cuales el nombre de Carl aún figura en ellos.

"Dígame Señor Situ, por que aún no ha podido poner la empresa a nombre suyo?"

Cuestiona la bella rubia.

"Si mal no recuerdo, su primo Carl Situ continua preso por abuso de confianza."

"Cargo que usted mismo le imputó..."

"Algo de lo que se sienta culpable o de lo que tenga remordimiento?"

Lorelay se sienta en los sillones frente a la mesa y cruza la pierna de forma exquisita.

Su aroma se eleva como un ligero humo a la luz del sol que se filtra por los ventanales de la oficina de Edward.

Lorelay habia extrañado estar en esa oficina.

Solo que ahora ella puede entrar sin miedo a que Edward quisiera usar su cuerpo para desahogarse o para chantajearla.

Ella se sorprendió al ver cuanto había cambiado todo en estos años...

La primera vez que ella subió a esa oficina no habia tanta vitalidad.

No habían plantas, ni pisos de madera ni persianas.

La oficina era gris, impersonal y fría.

Ahora tenía un toque que ella misma habia sugerido alguna vez, cuando aún era Emily,

Lorelay desliza sus dedos por las hojas de las plantas y un destello en esa posición le llamo la atención al lastimarle los ojos.

Botellas.

Botellas de colores de infusiones que Edward toma rigurosamente, las cuales se ven alineadas perfectamente con el mismo orden en que ella se las administraba en el hospital.

Sintiendo un calor interno al ver que Edward recuerda a Emily, además de  las infusiones que le preparaba, Lorelay sonrie al recordar que Edward siempre odió el sabor amargo de los liquidos.

"Ram por favor, lee los documentos de la empresa E&E e informale a tu representada que todo este en orden."

"Señorita Lorelay no pude cambiar de dueño principal pues la verdad tenía intención de venderla en un principio..."

Habla Edward sacando a Lorelay de sus pensamientos y recuerdos.

"Pero después la esperanza que una persona muy querida volviera a esa empresa pidiendo trabajo me hizo imposible venderla."

"Incluso permití que el nombre de mi primo siguiera como dueño de la empresa esa persona en particular no se sintiera intimidada."

Lorelay puede escuchar la tristeza en la voz de Edward.

"Lo único que pude hacer fue elegir el nombre de la empresa."

"Uno de los últimos proyectos llevados por mi primo fue lanzar un concurso para elegir el nombre y el logo de la empresa y ese me agrado."

"Simple y elegante."

Lorelay lo observa y se pregunta si habia dejado todo de esa forma para que Emily regresara y pudiera seguir trabajando como si nada hubiera pasado.

O tal vez esparaba que ella hubiera sufrido de amnesia repentina selectiva que de alguna manera le hubiera borrado todo el daño y cohesión que le hizo al principio y final de su extraña relación...

"Ah ya veo."

"Una persona amada perdida?"

Se aventuró a preguntar Lorelay.

Edward se levantó de su silla detrás de su escritorio para sentarse en el sillón para una persona a su lado.

"Si señorita Lorelay."

"Una persona amada perdida que abandonó un proyecto conjunto debido a mi estupidez."

"Fui demasiado severo y eché a perder esa relación tan buena y generosa..."

Responde Edward.

"Alguna vez ha tenido una experiencia parecida a la mía?"

Pregunta Edward con los ojos fijos en ella, en espera de su respuesta.

Sin dejar de verla, Edward toma la botella de vino y sin ningún problema la destapa con un rápido movimiento calculado de su mano.

Sirvió un poco en la copa frente a ella, un poco en la copa frente a él y un poco para el abogado,

Ram se mantiene absorto en su lectura.

Cuando por fin terminó, entregó los documentos a Lorelay quien los toma con ambas manos, cruzando la pierna del otro lado.

Edward por un momento se quedó quieto al ver que su vestido se alzaba más allá de sus rodillas con este movimiento.

La delicada y perfecta piel blanca de sus piernas se dejó ver por un momento, despertandole una sensación de familiaridad y deseo instantáneos.

Edward apartó los ojos, pues no quería sentirse así frente a ella.

Cuando Lorelay le dió un poco la espalda, Edward tuvo su oportunidad para dejar caer en la copa de la chica  un poco de suero de la verdad que guardaba escondido en su manga, listo para la ocasión.

Ram le hizo una señal a Lorelay cuando le entregó los papeles, indicándole falsamente un lugar en el papel.

Esa señal fue suficiente explícita para que ella pudiera comprenderla.

Ella sacó de su bolso una pastilla que parecía una menta y se la metió en la boca.

Con total naturalidad le extendió una pastilla a Ram e incluso le ofreció una a Edward, pero este último se negó con amabilidad.

"Parece que todo está en orden señor Situ."

"Me parece que tenemos los papeles que necesitamos durante estos tres meses que estaré al frente de la empresa."

"A partir de mañana mismo comenzaremos los cambios con los empleados y la imágen de la empresa."

Indica Lorelay.

"Necesitamos atraer más clientes importantes y también clientes promedio, pues queremos que todo el mundo pueda accesar a un servicio como este."

"Esperamos pronto poder restituirle su gloria pasada a esa empresa."

"Si no me equivoco un grupo de K-pop contrató sus servicios y de una diseñadora joven antes."

"Una señorita Emily Mu, me parece?"

En este punto, Lorelay toma la copa de vino para darle un sorbo para alegría y disfrute de Edward quien la mira con suma atención.

"Así es señorita Lorelay, la responsable de ese proyecto fue la señorita Emily Mu."

Responde Edward.

"Desafortunadamente para esta empresa, la señorita tuvo complicaciones personales y no pudo seguir trabajando para mi primo o para mi."

Edward indica esto muy convencido.

Lorelay quiere asesinarlo con la mirada!

"Complicaciones personales..."

"Hijo de puta!"

"Tu eres mi mayor complicación, bastardo desvergonzado!"

Piensa Lorelay mientras deja la copa en la mesa.

Edward seguro de que Lorelay estaría en segundos bajo el efecto del suero de la verdad, le pide al abogado Ram  que vaya de inmediato a la empresa de diseño a revisar todo.

Personalmente.

Lorelay afirma, por lo que Ram, con cara de duda se despide de Lorelay.

Sin embargo ella se muestra tranquila, por lo que él salió de la oficina, dejándolos solos...

"Señor Situ, debo decirle que este vino esta exquisito, que año es?"

Pregunta Lorelay bajando la voz un poco y recargando la cabeza en el sillón.

"Hace calor verdad?"

Comenta la chica abanicandose con su mano la cara para refrescársela...

Representando muy bien el papel de chica ligeramente acalorada.

Edward se sentó a su lado y puso al máximo el aire acondicionado.

"Se siente mejor señorita Lorelay?"

Cuestiona Edward.

"Solo llámame Lorelay."

"Solo Lorelay como tu me pediste que te llamara Edward, recuerdas?"

La chica sonrió de forma ladeada mientras cierra por un momento los ojos.

Juntando ambas piernas, Lorelay exhaló despacio el aire en sus pulmones para después inhalar también despacio.

Es la oportunidad de Edward.

"Lorelay, quiero preguntarte algo, puedo?"

Ella asiente antes de servirse más vino.

"Lo que quieras preguntarme Edward, pero primero brinda conmigo por esta oportunidad de estar a solas contigo."

"Alguna vez te han dicho que eres extremadamente guapo y varonil cuando estás calmado?"

Lorelay llena la copa de vino de ella con un poco más de la mitad.

Cuando iba a llenar la copa de vino de Edward, se le resbala de las manos,  derramando el escaso contenido que tenía.

"Lo siento, que torpe soy!"

Exclama Lorelay mientras que Edward se levanta para limpiar la pequeña mancha de su mesa de madera.

Ella aprovecha para servirle vino en su copa que ella levantó de la mesa.

La pastillita que Edward rehusó tomar previamente ahora yace en el fondo de la copa.

Es la propia versión del suero de la verdad de Lorelay.

Imposible de rastrear en el organismo.

Sin efectos secundarios como somnolencia.

Además, es tan facil de disolver que en cuanto Edward se dió la vuelta la pastilla ya se había disuelto completamente.

"Solo fue un accidente nadamás, brindemos."

Extiende su mano y toma todo el contenido de la copa de un solo trago.

Ahora es Lorelay la que lo observa con atención.

Lorelay descubre que en efecto la pastilla se había disuelto completamente, liberando su efecto en cuestión de un minuto.

"No tienes novia Edward?"

Pregunta Lorelay girando su cabeza hacia él.

Edward, sintiéndose bien pone su codo en el respaldo del sillón y gira su cuerpo hacia ella para contestarle.

"No."

"Como usted misma dijo, tuve una prometida hace tiempo."

"Ella desapareció misteriosamente justo antes de que le diera el anillo de matrimonio..."

"Después tuve una relación abierta con alguien que lastime demasiado."

"Jamás podré perdonarme por mis actos tan descorteses y groseros con ella."

Lorelay para sorpresa de Edward se quita los tacones y sube los pies en el sillón.

Acurrucandose en el sillón, recostando su cuerpo contra  el mullido respaldo y posando sus manitas frente a ella, Lorelay parece  una niña.

"Pero creía que tu prometida había regresado, pues anunciaste ante los medios que ustedes dos estaban juntos de nuevo."

Lorelay no quita el dedo del renglón.

Ella quiere que Edward le diga lo que de verdad pasó con Lucy antes de que se vieran en la boda de Flora y en el hospital.

Edward se le acercó tanto que hizo que detuviera sus palabras.

"Te pareces tanto a ella..."

"Solo que eres a la vez diferente."

"Eres su versión mejorada y rubia."

"No tienes una hermana llamada Emily de casualidad?"

Edward extiende una mano despacio hacia las manos de Lorelay tratando de acariciárselas.

"Tan suaves y delicadas."

Piensa mientras las mira entre sus manos antes de acercarse más a ella.

"Lorelay, pienso que eres una mujer intrigante, hermosa, fuerte y decidida."

"Me atraes inconscientemente."

"Algo me hace querer protegerte y abrazarte, como si mi cuerpo te reconociera."

"O te hubiera visto o tratado antes íntimamente."

Lorelay escucha sus palabras y sabe que la pastilla ya hizo efecto.

"Mi hermosa Emily desapareció el día en que me di cuenta que fuí un idiota con ella."

"No pude protegerla de mi mismo."

"De mi ira infundada, de mis celos estúpidos."

Lorelay escucha todo en silencio.

"Ella fue lo mejor y más puro que jamás tuve en mi vida."

"Me enteré de mala forma que ella había salvado mi vida de niño y le correspondía traicionandola..."

"Pero fui engañado por esa mentirosa y repugnante Lucy."

"Ella merecía sufrir mas en mis manos pero no pude porque me recordaba todo el daño que le había hecho a quien debí proteger mejor."

"Así que no."

"Después de mandar a la carcel a Lucy, nunca volví a pensar en alguna mujer."

"Solo pienso en ella."

"En que regrese."

"En que al menos aparezca y me grite con odio o que me golpeé..."

"Lo que quiera hacerme lo soportaré porque después que ella desapareció, pude comprender cosas que me eran negadas."

"Tal vez te parezca extraño Lorelay lo que digo, pero es cierto."

"En mis sueños, una mujer con un parecido increíble a Emily me reveló que estamos unidos a traves del tiempo y las reencarnaciones."

Lorelay se recuesta más en el sillón.

Edward se acerca aún más a ella.

Dandole la vuelta, Edward recarga la espalda dela chica contra su pecho.

Lorelay extiende sus piernas y deja que Edward la abrace.

Se siente segura porque nada sexual pasara.

El potente aroma tranquilizador aún puede olerse en su cabello y piel.

Lorelay quiere que Edward siga diciéndole más cosas, pues sabe que tal vez no habrá otra oportunidad como esa.

"Hueles tan bien y tu piel me recuerda a ella."

"Tu complexión, tu persona me recuerda a ella..."

"La extraño demasiado, sabes?"

"En ese único sueño vívido que tuve, pude comprender que ambos estamos conectados."

"Nos perseguimos indefinidamente y en esta vida es nuestra oportunidad de estar juntos."

"Y de ser felices uniendonos para siempre."

Lorelay escucha sus palabras en silencio.

Ella lucha por no derramar lágrimas al saber que su mamá se le presentó en sueños a Edward.

Y ella le hizo comprender algo que pensó que le tomaría demasiado tiempo y dedicación hacer que él comprendiera.

"Es el destino, debemos y tenemos que estar juntos."

"Y sin embargo no puedo evitar sentir esta fuerte atracción por ti."

"Se que está mal que te diga todo esto, pero es algo que no puedo evitar."

"Es como si no pudiera detenerme de decirte todo lo que pienso."

El efecto de la pastilla no es muy duradero, pues solo brinda diez minutos de diarrea verbal, donde el afectado divulga todo lo que piensa, siente y sabe.

"Lorelay, se que debo mantenerme alejado de ti, porque debo de esperar a Emily, se que eso es lo correcto."

"Pero me gustaría que me consideraras más que un socio comercial en esta empresa."

"Me gustaría decirte que me gustaría salir contigo y hacerte mi novia."

"Pero eso equivaldría a volverla a traicionar y no puedo hacer eso."

"Emily solo se merece mi amor y cuando regrese, espero desposarla si me perdona."

En ese punto Lorelay ejerce todo su autocontrol para no derramar lágrimas de felicidad, enojo y tristeza.

La quiere cerca, pero como una acompañante en su vida, sin ninguna responsabilidad, pues tampoco le ha dicho que quiere que sea su amiga...

Pero por otro lado está feliz de escuchar que le sigue siendo fiel.

Y que le ha sido fiel todos estos años y que la espera con los brazos abiertos.

Lo más importante...

A Edward no le importa lo que ella pueda hacerle.

Él la desposara, tal como debía ser.

Como sus madres querían cuando eran pequeños.

Como lo tienen manifestado en sus vidas pasadas y jamás pudieron concretar.

Pero no se lo iba a dejar tan fácil.

Aun tenía que sufrir y tener una penitencia por sus errores tan hirientes.

"Al parecer esa tal Emily te dejó completamente destruido."

"De verdad la amas tanto como para no tener una aventura conmigo?"

Quedaban tres minutos del efecto de la pastilla y debía aprovecharlos sabiamente.

Mientras acaricia sus manos alrededor de ella, Lorelay presiona un punto de las manos de Edward para que poco se relajara y comenzara a sentir sueño.

"Lo siento, por mas atraído que este por tí, no puedo tener ninguna aventura contigo, ni besarte como tanto deseo."

"No puedo simplemente."

Responde Edward.

"Como dije antes, está mal esto que estoy haciendo en este momento y prometo que nunca más se repetirá."

"Pero no puedo evitar tomarte en mis brazos, querer besarte e incluso deseo este momento tener intimidad contigo."

"Lo deseo desesperadamente..."

Lorelay respira y con lágrimas contenidas se da la vuelta para sentarse encima de Edward.

"Dos minutos para ponerte a prueba."

Se dice en la mente antes de que sus labios rocen los de Edward.

"Bésame."

Ordena Lorelay.

Edward mueve la cabeza hacia un lado y la abraza de forma amistosa.

Después la aparta un poco y le da dos besos en las mejillas.

"Lo siento, por muy bella y provocativa que seas, aún deseo solo a Emily."

Lorelay se aparta de su regazo para sentarse en el sillón.

"Prueba superada."

Piensa mientras felicita mentalmente a Edward.

Aprieta con firmeza el punto que estaba masajeando previamente en la mano de Edward quien lucha por mantener los ojos abiertos.

Pero, al final, termina cerrandolos y dormita por unos minutos.

Ella lo observa dormir y aún le parece lo mejor que sus ojos pueden ver.

Aún frunce el ceño un poco cuando duerme y el mechón de cabello aún se le resbala cuando ladea la cabeza para poder acomodarse.

Como sabe que ese efecto solo durara un minuto, máximo, ella aprovecha para acariciar sus mejillas y sus labios.

No puede contenerse y besa levemente sus labios.

Recordando tantas cosas que han pasado juntos, lo bueno y lo malo.

Aunque le gustaría más borrar lo malo y que jamás hubiera pasado.

Lorelay se coloca sus tacones, se acomoda su cabello en sus hombros y espera que Edward despierte.

"Edward, muchas gracias por la copa de vino y los papeles que le entregaste a Ram hace un momento."

Habla Lorelay con firmeza.

"Debo irme ya."

"Te agradezco por tus atenciones y pronto tendrás noticias favorables de la empresa de diseño."

Lorelay se levanta, Edward un poco confundido se levanta también.

Él la observa abrir la puerta antes de que pueda siquiera reaccionar.

Cuando Lorelay sale, Paul entra y Edward se deja caer en el sillón poniéndose la mano en la frente.

Siente que pasó mucho tiempo con ella...

"Paul, dime cuanto tiempo pasó desde que esa mujer estuvo conmigo?"

Paul no se había dado cuenta ni siquiera que el abogado había salido pues estaba completamente interesado en Carolina.

"Como voy a saber eso?"

"No me dijiste que cronometrara su plática, porque preguntas?"

Cuestiona Paul.

Edward tiene la terrible sensación de haber estado inmerso en un sueño donde le contaba cosas que no debía y la abrazaba.

Incluso en su sueño pudo sentir que los labios de ella se posaban en los suyos.

"Y tu porque tienes esa cara tan larga?"

Pregunta Edward a Paul que está nervioso y se mueve de lado a lado en la oficina.

"Estoy jodido y tu también."

"Desde que viste a Lorelay no puedes sacartela de la cabeza."

"Y al igual que Carolina, tengo la certeza de que si Emily te ve coqueteando o quedándote a solas con otra mujer volverá a desparecer y podrás convertirte en el millonario celibe más famoso del mundo."

"Porque te has mantenido celibe todos estos años sin siquiera ir con alguna acompañante a desahogarte."

"Y eso increíble de tu parte."

"Y tu te burlabas de mi diciendo que me tenían domesticado."

Se burla Paul de Edward quien lo fulmina con la mirada.

***By Liliana Situ***

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