Encuéntrame Capítulo 24

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Andrew estaba de pie frente a ella con un rostro preocupado y una posición bastante tensa. Ana quitó las manos de sus rodillas y decidió levantarse mientras arreglaba su cabello en una coleta, preguntándose… «¿Qué rayos hacia aquí?»

—¿Por qué estás aquí? —volvió a preguntar.

—Fui a tu casa, pero no encontré a nadie allí. No respondías a mis llamadas y… Una mujer en tu residencia dijo que llevaron a tu padre al hospital. ¿Qué ha pasado? ¿Tú estás bien?

Ana tomó el aire y negó en dirección de Andrew. Él no sabía absolutamente nada de su vida, y era muy difícil explicarle todo a la vez. Aunque no es que se lo contaría todo.

—Mi padre tiene arritmia. Su pulso es muy bajo y…

—Tranquila —la interrumpió pensando que debía consolarla y colocó una mano un su hombro—. Se recuperará.

«Pobre Andrew», pensó ella por un momento y soltó un resoplido.

—Andrew, mi padre es cuadripléjico, tiene años en esa condición, ahora se niega a comer y creo que quiere morirse.

El chico abrió los ojos impactados por la información que Ana estaba arrojándole, pero no solo por el contenido de sus palabras, sino por la normalidad con la que ella hablaba de la situación.

—Y tú… —quiso decir algo, pero sabía que su amiga era un enigma.

Ana caminó instándole a que le siguiera con la mano, para salir de ese pasillo en el que no quería estar en ese momento.

—No, no te preocupes pensando que estoy devastada por este hecho, hay cosas que ignoras, sé que eres un buen chico, al menos conmigo, pero no quiero que pienses que soy una desalmada —dijo mientras caminaban por el estacionamiento—. ¿No hay una celebración hoy en tu casa?

—Gracias, Ana, pues no pienso nada parecido, y sí, hoy hay una celebración en casa, pero quiero quedarme aquí, por si necesitas cualquier cosa.

Ella negó en seguida.

—No es necesario, no requiero nada, solo estoy esperando firmar unos papeles y luego me iré a casa, además…

—¡Ana!

Un grito algo sórdido hizo que tanto ella como Andrew giraran de golpe hacia la dirección del grito. Carla estaba en la puerta de la emergencia muy pálida mientras caminaba apresurada hacia ella.

—Tu padre… —dijo la mujer sin aliento—. Lo siento mucho, Ana.

Sabía perfectamente qué quiso decir Carla, ambas miradas se centraron en ella sin saber qué decirle. Pensó por mucho tiempo que esta noticia no le afectaría en nada en el momento que se diera, ni produciría alguna sensación en ella. Tampoco sentía dolor, ahora mismo solo una especie de vacío hundía su estómago. «Más vacío», pensó mientras su respiración se aceleraba.

Siempre esperó este día, quería sentirse en paz después de que este hecho se suscitara, pero ahora mismo no había esa tranquilidad que anheló, ni mucho menos paz. Una impresión extraña invadió sus entrañas y algo muy sórdido dentro de su mente le dijo que algo no muy grato venía a ella después de esto.

—Debes ir, Ana —Carla la sacó de sus pensamientos—. Hay un proceso que comenzar, además que debes colocar en regla todos los papeles para que el estado no deje de darte tu manutención…

«¿Por qué debía decir eso en este momento y delante de Andrew?», la irritación hizo mella en su cuerpo.

—Iré, adelántate —le respondió cortante y Carla solo tuvo la opción de asentir para retirarse al tiempo.

Tenía las palabras atoradas en su garganta, estaba avergonzada con Andrew y ya le dolía la cabeza solo de pensar que este sería un largo día.

—Ana —la mano de Andrew se posó en su hombro—. Cuenta conmigo, por favor…

Ella cerró los ojos un tanto nerviosa por toda la situación y luego le miró fijo.

—Escucha, iré a ver qué debo hacer allá. Si aun cuando salga no te has ido, pues te contaré algunas cosas, ¿de acuerdo? No me tengas lástima, no estoy sufriendo ahora.

Los ojos abiertos de Andrew solo tenían sorpresa. Vio como la chica comenzó a caminar en dirección a la emergencia y pensó que podía hacer solo una cosa.

Compraría comida, se instalaría en su auto y esperaría a Ana para acompañarla el tiempo que necesitase.

*

—Ok, señorita. Hay dos opciones para que tome después de este momento. Sabemos que su padre estaba complicado, y aunque su enfermera tuvo los cuidados suficientes, no pudimos…

—No se preocupe, no quiero refutar ningún procedimiento. ¿Qué sigue a continuación?

El hombre la miró extrañado y asintió sin demorar.

—Puede solicitar una autopsia, y después de eso…

—No solicitaré tal cosa —volvió a interrumpir—. Quiero que todo sea rápido, el lunes debo ir a la universidad, sin falta.

—Bien —carraspeó el hombre nervioso—. Entonces podemos solicitar una funeraria, para un entierro cotidiano o una cremación…

—Creo que la cremación es una mejor opción para mí, ¿Cuánto tardará?

—Hoy por la tarde podemos comenzar a prepararlo para esa opción, mañana podemos entregarle sus cenizas, hay un lugar especial que muchos familiares solicitan, o usted puede esparcirlas donde quiera. Algunas personas simplemente la dejan en su casa en un jarrón decorado.

Anaelise rio un poco cínica, y el hombre no podía creer su conducta.

—OK. ¿Dónde están los documentos que debo firmar?

El hombre abrió una carpeta y la direccionó para que ella comenzara el trámite, después de eso, se levantó y marcó un número de la persona que llevaba todas las situaciones legales de su familia. Ana no debía pagar nada de esto, y tampoco tenía cómo hacerlo, por un momento pensó que era hora de buscar un trabajo, uno pequeño para tener algo más de dinero.

Podría vender esa casa y vivir en un piso más económico ahorrando el dinero necesario. No estaba al tanto de que le deparaba el futuro, y al menos la muerte de Edward Becher le dejaría un fondo para prepararse.

Habló con la persona encargada de su tutela, dio toda la información que tenía para el momento y prometieron llamarla para terminar con un contrato que la muerte de su padre ponía fin. El estado no tendría más deuda con su financiamiento, ni con la compra de sus medicamentos ni su cuidadora, y ella debía defenderse sola de ahora en adelante.

Por supuesto ellos seguirían pagando su universidad hasta que Ana terminara o se retirara, y la última no era una

Aunque toda su vida estuvo más que sola, ahora que Edward no estaría hizo que se estremeciera de cierta forma.

Las horas pasaron velozmente, nunca pensó que todo eso se tomara tanto tiempo. Protocolos, firmas y más firmas, y hasta una abogada del estado llegó para confirmar todo lo que estaba pasando. Para su mala fortuna, ellos si pidieron una autopsia de su padre y explicaron que era parte del proceso para dar por concluido un contrato que ella misma había firmado desde que tenía 12 años.

Sintió que un peso se le quitó de encima, se despidió de todos los que estuvieron con ella y luego puso los ojos en Carla.

—Gracias —dijo bajo hacia la mujer que formó parte de su vida—. Cualquier cosa, puedes llamarme.

—Igualmente por aquí, Ana. Me harás mucha falta.

Anaelise asintió y se giró sobre sus talones mientras soltó el aire y reprimía los ojos. Había olvidado totalmente a Andrew hasta que lo vio fuera de su auto mientras sostenía su teléfono como si jugara un juego video.

«Pasaron unas cuatro horas desde que lo dejó ¿Cómo seguía aquí?»

Caminó rápidamente y se posicionó a su lado.

—No puedo creer que aun estés aquí —dijo incrédula y él se despabiló de repente.

sonrisa hacia ella y guardó su móvil en el bolsillo.

—No te preocupes, he comido chucherías, te dije que esperaría.

—Para ser un futuro médico tienes muy malos hábitos alimenticios. Acabo de terminar… —anunció y el rostro de Andrew se tornó serio.

comer algo? Yo invito, así me cuentas como es todo este embrollo que no logro entender.

Ana miró hacia ambos lados pensando por un momento en Xavier y en sí debería escribirle. Pero nada de eso podría pasar, nadie debía verlos por allí, ni tampoco lo molestaría en sus asuntos personales, todo era muy claro. Él no quería involucrarse en nada personal con ella.

—Está bien… —respondió Anaelise y ambos se subieron al auto en

Llegaron a un restaurante cercano del hospital, almorzaron con tranquilidad y Andrew trató de no tocar el tema hasta que Ana decidiera por si sola, hablar sobre lo que lo tenía

Cuando sus platos fueron retirados, pidieron un postre y supo que Ana comenzaría a hablarle en cualquier momento.

—Mi padre tuvo un accidente cuando tenía 12 años, quedó cuadripléjico desde ese entonces. Mamá murió cuando tenía 3 años o algo así. Así que vivo sola, en esa casa a donde me dejas… pero nunca tuve una relación normal con mi padre, Andrew, para resumirte, ese hombre hizo de mi vida cuadros, y espero que te conformes con el resumen que estoy dándote.

Andrew asintió.

quiero… que pienses que soy cruel porque su muerte no me afectó, él no es una persona que merezca compasión…

el derecho de decir nada sobre el asunto, Ana, si dices que el hombre era una mierda, te creeré. Pero quiero preguntarte algo… si me

—dijo ella tomando un poco de

las cuentas si él estaba en ese estado? Tampoco he visto que tengas un

Ana se encogió de hombros.

accidente fue laboral, el estado indemnizó a Edward pagando cada gasto de su cuidadora personal, sustento y hasta mis estudios. Mi universidad esta paga hasta que me gradúe o me retire.

me alegra escuchar eso, después de todo algo bueno salió de todo esto —las palabras hicieron que Ana se sintiera

—respondió bajando su mirada mientras que el apetito por su postre

si dije algo que no debí, estoy un poco

te preocupes. De igual forma, ahora creo que venderé mi casa, buscaré un piso económico más cerca de la universidad e intentaré también encontrar un trabajo de media jornada… debo pensar en

ayudar —las palabras de Andrew fueron acompañadas por su mano encima de la de Ana—. Puedo decirle a mi padre para solicitar un buen abogado que se haga cargo de la casa y de los

Andrew —ella retiró su mano de su toque—. Ya tengo uno, y no hay ningún problema en el asunto, quiero hacerlo, soy una persona adulta y quiero tener un trabajo. Hay cosas que son necesarias ahora y necesito tener más

removió un poco sonrojado y asintió

quiero que me malinterpretes… y me gusta que seas decidida, pero, por favor no dudes en pedirme ayuda si la necesitas,

Ana le dio una sonrisa sincera.

—Gracias, Andrew.

devolvió su gesto y luego se relajaron en la mesa. Anaelise decidió darle algunos detalles de la muerte de su padre y de lo que tenía que hacer a continuación. Charlaron por largo rato y en efecto la compañía de Andrew la hizo olvidar por un momento ese mal rato por el que estaba

también habló sobre su niñez y lo agotador que era ser una persona reconocida en Durango. Platicó sobres sus hermanos, sus padres y sobre todas las metas que tenía para el futuro. Salieron después de un rato y decidieron caminar por la ciudad yendo a cualquier lugar, el propósito de Andrew era despejar la mente de Anaelise y lo estaba

de todo, no era malo tener amigos», pensó Ana mientras caminaba con Andrew a su lado. Aunque él era bastante fanfarrón y más hablador que ella unas 10 veces más. Sin embargo, agradeció mentalmente por haberse topado con este cabezota que después de todo no era difícil de

día en la misma tónica, y Ana decidió que como ya estaba anocheciendo quería irse a

Leer Encuéntrame novela Capítulo 24

La novela Encuéntrame Capítulo 24 del autor Majo es una novela emocionante y fascinante historia En Capítulo 24, su amor por ella tomó forma y se profundizó. El contenido de los episodios se encuentra entre las dos orillas de la realidad porque es demasiado cruel para ser realista. Autor Majo Construcción Cada personaje en Encuéntrame es una parte de la personalidad de cada persona. Solo tienes que experimentarlo para saber cuán profundo es. Siga Capítulo 24 y los capítulos posteriores de la novela Encuéntrame en readerexp.com