Encuéntrame Capítulo 28

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Después de una mañana donde su mente fue caos y confusión, Xavier salió en su auto sin esperar siquiera que se terminara la hora habitual. Todo dentro de él quería estallar, explotar por la frustración y la desesperación que sentía en todo este tiempo.

«¿Cómo podía ser ella tan estúpida cuando esta vez él ni siquiera hizo nada?», Golpeó el volante y se dijo a sí mismo que lucharía en contra de él mismo por no verle la cara en mucho tiempo. Pero había una cosa que debía hacer antes, y eso era hablar con Oliver lo más pronto posible.

Estaba al tanto que era una mala educación llegar al medio día a una casa, pero le importaba un carajo ahora mismo las etiquetas, necesitaba quitarse la espina de una vez por todas, y no esperaría ni un minuto más.

Estacionó frente a la casa de Oliver y tocó su puerta tratando de acompasar un poco su rabia. No tuvo que esperar mucho porque la mujer de Oliver apareció de inmediato.

—¿Xavier? —preguntó Eleonor con cara de asombro—. Por favor, pasa… ¡Qué sorpresa!

De alguna forma su bienvenida le hizo soltar el aire y gestar una sonrisa forzada. Le dio un beso en la mejilla y recibió un abrazo sin remedio.

—¿Cómo estás? —preguntó con cortesía, aunque lo que más quería era ir rápido con Oliver.

—Todo bien por aquí… apuesto que quieres hablar con Oliver.

—Lo adivinaste.

—Vamos, está en su biblioteca encerrado —dijo torciendo los ojos—. Ya sabes, buscando aumentar su sabiduría.

Xavier asintió caminando detrás de ella, y luego la vio dando unos toques suaves en una puerta, para que la voz de Oliver respondiera que pasara, y en cuanto lo vio aparecer en su despacho, él se levantó enseguida cambiando su semblante.

—Xavier —dijo casi en susurro—. He intentado comunicarme contigo —Le asomó una silla y luego Eleonor intervino.

—¿Quieres un café? Dentro de poco estará el almuerzo. Nos encantaría que te quedaras.

—No, Eleonor, no quiero molestar, seré rápido, pero te aceptaré el café.

—No tienes que irte —intervino Oliver—. Además, debemos hablar muchas cosas.

Xavier tomó un respiro y no le quedó de otra que asentir, para ver que Eleonor pareció emocionada.

—Siéntate —le dijo Oliver una vez estuvieron solos.

—Ahora mismo no quiero, Oliver, estoy un poco…

—Imagino que debes estar molesto —refutó Oliver sentándose en su sillón mirándolo directamente.

Así que Xavier arrugo su ceño y devolvió la mirada con enojo.

—¿Qué es lo que tratas de decir?

—Lo que aquí digo… es que estás así de molesto porque Anaelise ha puesto fin a la relación que ustedes estaban teniendo Xavier.

¿Qué?

¿Acaso Ana había hablado a Oliver sobre ellos?

Cox iba a soltar cualquier cosa, pero antes de eso, Oliver intervino de nuevo.

—Ella no me lo confesó, de hecho, negó todo hasta el final. Y me dolió mucho, son 14 años Xavier, 14 años en que pensé que ella tendría la confianza suficiente para decirme cualquier cosa, y más una como esta. ¿Qué estabas pensando?, ¿quieres acabar con tu vida?

Xavier quedó completamente mudo por toda la información que estaba recibiendo de parte de Oliver, y solo pudo preguntar una cosa.

—Si ella no te lo dijo, ¿Cómo asumes lo que estás diciendo?

—Nunca estuvo en mi plan ir a verla con ese propósito —explicó muy calmado—. Tú mismo me dijiste que no la habías visto, y estaba preocupado por lo de la muerte de Edward. Pero, cuando le hablé de ti, y le informé que acaba de hablar contigo, ella cambió del día a la noche, y eso sin contarte cuando mencioné a Olivia.

Xavier por fin se sentó en la silla frente a Oliver mientras pasó sus dedos por los ojos, apretándolos.

—No es lo que piensas, Oliver… —se defendió.

—Es lo que pienso, y temo por ella y por ti. ¿Has pensado que alguien más se entere de esto? Sería tu fin Xavier, incluso podrían echar a Ana de la universidad. ¿Leíste su informe? ¿Estás al tanto de que ella es becada por el estado? Anaelise no tiene nada, Xavier, nada ni nadie, y…

—¡Basta, por favor! —exclamó Cox colocándose de pie yendo y viniendo hacia los lados—. Yo…

—No intentes decirme nada, no me debes explicaciones, pero concerniente a Anaelise, yo si meteré mi cucharada porque ella me preocupa mucho… —Oliver soltó el aire negando—. Ana construyó sentimientos por ti, debes saber eso…

—No, Oliver no es de esa manera, ni Ana ni yo involucramos sentimientos aquí, yo solo… —se quedó a la mitad sin argumentos, «¿Qué podía decirle a Oliver? Él mismo era una mierda en todas sus facetas».

—Vamos a llamar a Albert, estoy seguro de que aceptará el caso… —siguió Oliver tomando su celular y marcando algún número.

Xavier caminó rápidamente y sin pensarlo le arrancó el móvil de las manos, y esto sorprendió en sobremanera a Oliver. Sus ojos se abrieron como platos buscando una respuesta para su grosería.

tomará el caso! —expulsó como si hubiese recibido un golpe—. Déjame que la siga atendiendo, necesito ayudarla, y ella ha

¿Enamorándose de ti? —esta vez Oliver se levantó enojado—. ¡Por favor! No se necesita mucha inteligencia para saber lo que ha pasado entre ustedes, ¡has roto tu ética!, ¡has mandado todo al carajo, Xavier!, y vamos a ser sinceros aquí, ella ni siquiera te importa.

Entendía la rabia de Oliver, él era como un padre para Ana, uno que ella jamás pudo conseguir en nadie, y de cierta forma le aliviaba que alguien estuviera para ella.

—Me importa… —dijo mientras los ojos de Oliver se abrieron de nuevo—. No estoy diciendo aquí que quiera ser algo importante en la vida de Anaelise, Oliver, y sabes muy bien que no es mi caso, no quería involucrarme, pero ahora mismo ya lo estoy, quiero ver el progreso de Ana, al menos en las terapias…

—No Xavier… no puedo permitir algo así… no cuando sé que esto parará a un desastre…

Xavier no dejó continuar a Oliver y se acercó a él para que le viera a los ojos mientras le pedía con solicitud.

—Puedes intervenir, Oliver, ve detrás de nosotros si lo deseas, Anaelise ya tomó una decisión y yo también, así que no temas por nada. Te aseguro que todo mejorará a partir de ahora… ¡Por favor!

se sentía un poco desesperado, vio en los ojos de Cox la misma súplica de Anaelise, ellos querían verse a costa de cualquier cosa, incluso si esa relación estuviera rota, deseaban tenerse y eso hizo que Oliver sintiera pánico.

asentir mientras su mente podía imaginar todo el desconcierto que estos dos podían generar, sintió que él no podía intervenir en medio de un tornado. Ahora estaba seguro de que, aunque Ana cambiara de psiquiatra, de universidad, incluso de ciudad, ellos buscarían la manera de encontrarse en cualquier momento y, de cualquier forma.

Todo se lo confirmaba.

«Entonces se preguntó… ¿Sería buena idea separarlos o

Las dos opciones le daban escalofríos, pero de cualquier forma él pondría sus ojos en ambos desde

Oliver puso la mano apretando el hombro de Cox sin decir una palabra, pero asintiendo levemente, y luego de un largo silencio lo invitó al comedor donde su mujer estaba colocando los platos…

***

estaba tan nerviosa como la primera vez. Sin embargo, en este momento no sabía qué esperar, porque ni siquiera estaba al tanto que al entrar al hospital conseguiría a Xavier como su Psiquiatra todavía. En todo este tiempo no supo absolutamente nada de él, aunque lo vio en la universidad un par de veces, ninguna de esas veces él había enviado, aunque sea una mirada como para saber que ella estaba allí muy cerca de

era pesado, estaba caminando muy nerviosa, y prefirió preguntar en información primero si él aún seguía siendo su médico para no llevarse una sorpresa nuevamente. Después que preguntó y dijeron que todo seguía normal, su pecho le pesó tanto que no pudo seguir

podía actuar ahora? ¿Cómo soportaría todo por una hora si ellos ahora parecían unos completos

esto era solo una de las preguntas, porque en la universidad se extendieron los rumores por lo que había pasado en su encuentro con Cox. Algunas personas decían que fue una equivocación, que Ana había sido respondona en su clase y él le estaba reclamando, y como Cox tenía esa fama, pues… Era creíble. Otros acertaban y daban al clavo, diciendo que ella estaba enredada con su profesor, y tenía mucho miedo por eso, la situación podía ser delicada. Incluso el inicio de su carrera y la de Xavier estaba en

Pero su problema mayor fue Andrew…

de sus preguntas tan incisivas no fue nada fácil, y ella tuvo que construir una mentira tras otra, diciéndole que tuvo el atrevimiento de conseguir su número e insultarlo anónimamente y a la larga el hombre se dio cuenta de quien lo

Y la confrontó sin importarle nadie.

él no creyó una sola palabra de su mentira y ridiculez, Andrew pasó de largo la situación porque lo que menos quería era alterar más el nerviosismo que Ana expresaba por los poros todos estos

la final, ella agradeció por eso. Nada mejor que una persona

llegó el día de su terapia, y aún no sabía qué iba a conseguir detrás de esa puerta.

unos toques suaves y luego giró el pomo dejando que su aliento saliera de ella, mientras trataba con todas sus fuerzas de calmar

voz de Xavier sonó neutra, pero cuando ella puso su mirada en él, este ni siquiera

tomó asiento delante de Cox mientras él tecleaba en su

hablaremos de los medicamentos… hace unas semanas redujimos los antidepresivos… es bueno que comencemos con los de la ansiedad y creo que ya no deberías tomar más para conciliar

que ahora le hablaba no era Xavier, parecía un hombre mecánico que estaba allí sentado sin parar de teclear en su computador. «Esto era lo mejor», pensó, aunque le dolía su reacción. Sin embargo, ella fue la que puso fin a

tomo los antidepresivos desde hace un mes —respondió con toda la verdad y esta vez Cox alzó los ojos rápidamente hacia ella. Pero en este momento ella decidió en desviarle

una buena noticia. Eliminaré los antidepresivos… los que te receté para la ansiedad entonces bajaremos en cincuenta por ciento —dijo y ella asintió—. Y Tampoco deberías tomar medicamento para dormir, eres muy joven y estos tiene

Leer Encuéntrame novela Capítulo 28 de Majo

En Encuéntrame Capítulo 28, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 28, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee Encuéntrame Capítulo 28 del autor Majo en readerexp.com