Encuéntrame Capítulo 35

sprite

Los ojos de Ana seguían abiertos, aun y cuando era de madrugada, no podía dejar su mente quieta, y ni siquiera conseguía estar tranquila.

Se acomodó mientras subió la manta para arropar un poco más su cuerpo, las piernas de Xavier ahora mismo estaban entrelazadas con las de ella, y su brazo reposaba en su vientre.

Lo observaba con detalle a la vez que parpadeaba lentamente. Puntualizaba cada línea de su hermoso rostro. Ese rostro del que se había enamorado con locura.

Soltó el aliento varias veces mientras la presión aumentaba dentro de ella. Esta sensación era como estar en el cielo unos segundos y volver al infierno. Y así se mantenía todo el tiempo con Xavier… porque no sabía nada de él, aunque conociera a su familia.

Procesó todo lo que haría en cuanto se levantara de esta cama, una cama que no era suya. «Nada era suyo en sí.» Ni esta cama, ni esta habitación, ni esta casa, ni mucho menos ese hombre, que después de una larga discusión por la noche para que se quedara con su familia, había decidido venirse con ella, y a la larga, como todo el tiempo en que estaban solos, tuvieron sexo hasta que sus cuerpos no pudieron tener más fuerza.

Pasó sus dedos por los labios de Xavier mientras una lágrima rodaba por su mejilla, en susurro se acercó a su rostro, y muy bajo expulsó: —Te amo.

Moriría si lo retuviese por más tiempo dentro de ella.

Cerró sus ojos y se acomodó muy cerca de él, suplicando en silencio que las cosas no empeoraran.

***

Cuando los ojos de Xavier se abrieron, su alarma estaba sonando insistentemente. No esperó, aunque estaba muerto del sueño y se sentó de golpe.

Ana no estaba en la cama, y todo alrededor parecía muy acomodado.

Colocó sus pies en el frío piso y caminó hacia el baño para saber si ella estaba allí. Cuando no la encontró, salió de la habitación y ella estaba recién bañada, vestida y haciendo algo en esa cocina que alteró su estómago por el olor.

—Buenos días… —dijo mientras ella se giró mostrándole una sonrisa.

—Hola, dormilón. Creo que llegaremos tarde si no te acomodas ahora mismo.

La manera en como Ana estaba hablándole, era muy extraña. Estaba siendo muy cariñosa, y esa no era para nada su personalidad. Asintió sin hacer caso, y dio varios pasos hasta llegar a su lugar, para abrazarla por detrás y oler su delicioso aroma.

—¿Qué tramas? —le preguntó Xavier en tono incisivo.

—¿Qué? ¿Por qué crees que tramo algo? —le miró Ana girándose para saber cómo estaba su rostro.

—¿Planeas retenerme en este apartamento por la fuerza? —volvió a preguntar Cox mientras besaba su cuello—. ¿Quieres hacerme tu esclavo sexual o algo así?

Ana dio una carcajada sincera y luego lo empujó para soltarse de su agarre.

—Ya quisieras —dijo removiendo unos huevos y luego sacando unos platos—. Además, ya tuve suficiente sexo ayer en la noche, y… debemos apresurarnos porque tengo clase con un viejo insoportable que me cierra la puerta en las narices.

Xavier se sintió un poco irritado porque ella lo apartó de su cercanía estando tan duro allí abajo. Le quitó las cosas que tenía en las manos y luego apagó la hornilla.

—Anaelise… —sentenció mientras le tomaba el rostro y la arrinconaba contra el muro—. Primero, es lo primero, y nunca es suficiente para mí, estoy seguro que para ti tampoco, no vamos a demorar demasiado…

Después de esto, comenzó a besarla hasta que Ana tuvo que apartarse, estaba quedándose sin aliento.

—¡Estás loco…! Llegaremos tarde —respondió agitada, pero Xavier tomó sus manos y las deslizó por su miembro erecto.

—Nunca más saldrás de esta casa sin que primero no te haga el amor, porque quiero que el mundo sepa que estás terriblemente cansada por mi culpa.

Ana lo miró incrédula, pero no le quedo más tiempo para pensar, una vez Cox volvió a besarla.

Ellos no pararon ni un segundo.

*

Iban en el auto con una canción en el fondo con poco volumen, y cuando Ana supo que estaban cerca del recinto, entonces decidió hablar.

—Déjame aquí, caminaré lo que falta. No podemos llegar juntos.

Xavier no quería hacer eso. Pero ellos de ninguna manera podían llegar a la universidad en su mismo auto y con el cabello de ambos mojado.

Se hizo a un lado y luego buscó con su mirada si había un taxi para Ana.

—Bien —Ana se quitó el cinturón y luego se puso su bolso—. Te escribiré cualquier cosa… ¿Qué estás buscando?

—Un auto para ti…

—¿Estás de broma?, son solo unas cuadras, caminaré.

—¿Estás segura? —preguntó aun sintiendo que no quería dejarla aquí, ni nunca.

—Lo estoy —Ana le tomó la mano y luego miró su reloj—. Quiero decirte algo en estos minutos que me quedan…

Esta vez Xavier arrugó su ceño y asintió

—Adelante —aunque la instó, sintió que algo de lo que iba a decirle, no le iba a gustar para nada.

—Yo sé que… hay cosas claras entre nosotros y no pretendo cambiar… nada… —Ana tenía tanto miedo ahora, pero no quería pretender jugar a un juego en el que se estaba hundiendo cada vez—. Yo, estoy tan agradecida contigo.

—Ana —sentenció Xavier mientras su propio corazón latía con fuerza—. ¿Qué pasa?, ¿quieres volver a desistir de nosotros?

Ella lo miró a los ojos mientras negó. «¿Desistir de ellos? ¿Cómo podría ahora que su corazón literalmente sangraba por él?», pensó por un segundo.

quisiera, no podría hacerlo, Xavier… —sus labios temblaron.

—¿Qué estás diciendo? —Xavier no sabía qué pasaba, pero la tensión en su propio auto era sofocante. Por un momento sintió mucho miedo cuando pensó que Ana quería alejarse de él, pero ahora, ahora estaba realmente aterrado al ver su expresión, parecía que ella quería confesarle algo, y rezaba porque no fuera lo que estaba pensando.

Ana bajó su cabeza y su mirada, para luego tomar el aire suficiente.

tan enamorada de ti… —sus ojos se conectaron con los ojos negros de Xavier, pero él palideció al instante mientras su garganta se movía con dificultad.

—Ana… —su voz sonó demasiado rota para su gusto, pero esto estaba jodido y él estaba totalmente fuera del equilibrio requerido.

—No necesitas decirme nada, pero no puedo ocultarlo… —ella lo dijo tan espontáneo que sus venas comenzaron a quemarle—. Puedes pensar que, ni siquiera sé lo que es amar —la sonrisa de Ana se torció en ironía—. Porque nunca lo recibí, pero, Xavier, lo he recibido de ti.

La respuesta de él fue una negación un poco alterada, y ella se preparó para lo peor.

amo, Anaelise, ¡por favor! No pienses lo contrario —estas palabras fueron la defensa más próxima que Cox encontró

que defenderte de lo que siento por ti, Xavier, no estoy pidiendo que, sientas lo mismo por mí, no estoy hablándote por esa razón —Ana parecía

frunció el ceño, pero por dentro él era un cuerpo

estoy diciendo esto, no por mí, porque pude guardármelo todo el tiempo, estoy convencida de que lo hubiese podido guardar, pero… —Ana mojó sus labios sabiendo que esta sería la parte más fuerte de pasar—. Quiero que sepas, que, aunque te creas muerto en vida, y aunque pienses que nada de tu vida tiene sentido, has hecho que mi vida ahora tenga un respiro entre tanta basura. Aunque lo niegues todas las veces, me has enseñado cosas buenas, y cosas que creo que jamás olvidaré en mi

Ana —esta vez Cox retiró su mano de golpe—. No jodas esto pensando que me amas, esto no es así —Cox parecía tan enojado y Ana supo que él jamás permitiría aceptar que su relación era buena—. Estamos bien así, y no quiero más palabras de mierda que te hagan pensar que estamos construyendo un futuro,

Ana enojada con los ojos nublados—. No te estoy pidiendo un futuro. No te exijo nada, pero no me jodas cuando estoy intentando hablarte con la verdad y decirte en la cara que sí, que sigues siendo humano —ella pasó su mano por sus brazos y luego lo abrazó mientras sus respiraciones chocaban—. Que sientes esto, aunque lo niegues cada puta vez, y me importa una mierda que lo niegues. Ahora debo

que ella tomara su mochila fue halada bruscamente nuevamente por él y luego lo que pudo sentir fue la boca salvaje de ese hombre encima de

beso profundo, uno necesitado y desesperado se gestó en ese auto. Aunque ambos estaban enojados, correspondieron, mientras las sensaciones

se separó empujando a Xavier, pero él volvió a tomarla y esta vez chupo su cuello hasta que ella sintió un poco de dolor en su

te atrevas a quitarme cuando estoy desesperado de besarte, Ana, esto que hay entre nosotros, no tiene nombre, así que no lo jodas

razón en algo, Xavier. Nunca dejarás de ser un completo hijo de puta, con buenas acciones, pero lo

sonrió, pero estaba tan enojado que su gesto se mostró un poco perverso. Anaelise lo miró incrédula y luego se ajustó el abrigo para salir del auto

en mirar y caminó apresurada viendo como el auto de Xavier se iba al

se llenaron de lágrimas, pero no le servía de nada llorar. Había intentado suavizar su corazón, pero él literalmente era una

*

de Olivia al vacío estaba impactada hasta la médula, ella aún seguía en su propio auto aun aparcado, mientras trataba de volver a la

Encuéntrame novela Capítulo 35 de Majo

En Encuéntrame novela Capítulo 35 autor Majo los detalles son llevados al clímax. Es porque ella no llora por sí misma, administrará el tiempo de trabajo y descanso de la heroína. Pero cuando está enojado, no levanta la voz para asustar a la gente, no hay clase de clase como enseñar a los niños. Toda su actitud hacia la protagonista femenina es sentida por todos. Sigue a Encuéntrame Majo Capítulo 35 en readerexp.com