Esposa falsa de Simón Capítulo 147: ¡Perdóname a mí y al bebé!

sprite

Esposa falsa de Simón novela Capítulo 147: ¡Perdóname a mí y al bebé!

En Esposa falsa de Simón Capítulo 147: ¡Perdóname a mí y al bebé!, el amor entre él y ella es hermoso y cálido. Me gusta mucho su personalidad sobria y decidida, a diferencia del conejito blanco colegiala de voluntad débil. Cuando está en peligro, sabe cómo protegerse. Cuando no sea reconocida por todos, usará sus acciones para demostrarlo todo. Por supuesto, una heroína de élite también se debía a que su presencia apoyaba el cielo para ella. Lee Esposa falsa de Simón Gato volador Capítulo 147: ¡Perdóname a mí y al bebé! en readerexp.com

Dicho esto, Simón le quitó bruscamente el pijama que acababa de ponerse.

- ¡Ah!- exclamó Frida, con su pequeño cuerpo temblando de miedo en sus brazos. Mientras observaba cómo las manos de Simón comenzaban a recorrerla de nuevo, pensó en aquel momento de vértigo de la mañana, cuando aún le dolía alguna parte del cuerpo.

Si volviera a ser como de la mañana…

-¡No, no lo hagas! - Frida agarró sus manos a tientas y casi lloró, - ¡No me hagas esto! -

Si volvían a tener un sexo intenso como el de esta mañana, Frida no estaba segura de poder conservar a su bebé.

La reacción exagerada de ella sorprendió un poco a Simón, pero aun así aumentó la fuerza de sus manos amasando sus pechos, tenía ojos feroces, - ¿Qué? ¿Has hecho algo malo y tienes miedo de que lo compruebe? -

Frida se atragantó con la voz, - ¡Simón, esta mañana he ido al hospital para una revisión médica! -

Al oír estas palabras, Simón dejó de actuar.

-No puedo tener sexo contigo, o… el bebé abortará. -

Finalmente, Frida sacó esas palabras, esperando que Simón dejara de forzarla.

Simón, cuyo rostro había sido frío, estalló en cólera tras escuchar la palabra bebé, y la fuerza de sus manos se hizo más pesada mientras arremetía, - ¿Cómo te atreves a mencionarme al bebé? Es sólo un bastardo, quería que abortaras, ¿crees que me importa? -

A Frida le arrancó el pijama.

Bajo los ojos de Frida apareció algo de desesperación mientras tiraba de la manga de Simón, - ¡No! Claramente me prometiste quedarme con el bebé antes. -

Las lágrimas habían brotado bajo sus ojos, y en ese momento estaba mirando a Simón. Sus ojos eran como lagos fríos, sólo que estaban rojos.

Simón se quedó congelado por un momento, ablandándose de repente un poco.

De repente, sonrió, - Está bien, si me lo ruegas. -

Frida no dijo nada.

Simón la tentó, - Me lo ruegas y te perdono a ti y a tu hijo. -

Frida le miraba estupefacta, con las lágrimas aún colgando de las comisuras de los ojos.

- ¿Me perdonarás si te lo ruego? -

No estaba muy convencida, porque Simón era temperamental y temía que si se retractara de su palabra.

Pero si no lo pedía, no tendría ninguna oportunidad. El médico le había dejado muy claro que si Simón iba a forzarla esta noche…

El bebé sería definitivamente abortado.

-Eso es si ruegas. -

Y así es.

Las promesas de Simón no vuelven a ser las de antes.

Frida no tenía muy buena cara. Su agarre de la mano de Simón se tensó un poco antes de susurrar, -Vale, entonces te ruego … que me dejes en paz esta vez, ¡déjanos a mí y al bebé en paz, por favor! -

Las pupilas de Simón se tensaron de repente.

En realidad, le había rogado.

Como quería mantener al bebé en su vientre, no tuvo ninguna queja cuando él le pidió que organizara tanta información por la mañana. Cuando la humillaron delante de todos en la sala de conferencias, tampoco opuso resistencia. Ahora, incluso por el bien de este bebé, le rogó que los dejara en paz.

Simón se burló.

-Una mujer del segundo matrimonio, eres tan fiel como una idiota. ¿Tu matrimonio se ha divorciado y todavía quieres quedarte con el bebé para ese hombre? ¿Es porque quieres volver con él algún día? -

Al final de la frase, el tono de Simón se impregnó de severidad y la temperatura a su alrededor pareció bajar.

¿Por qué siempre mencionaba a Kevin?

Frida quería gritarle a Simón que ese bebé en su vientre no tenía nada que ver con Kevin.

Pero … volvió a pensar en lo que le había dicho Sofía.

¡El traje era de Óliver!

Es el hermano mayor de Simón, Óliver.

¿Podría … el padre del bebé en su vientre ser Óliver?

Mientras Frida agachaba la cabeza y pensaba en las cosas, Simón pensaba que no tenía razón, así que no le contestó nada, y la forma en que contenía sus insultos le hizo parecer aún más enfadado.

-Es increíble lo que se puede aguantar por un hombre así, eh …-

Simón la soltó bruscamente, con poca expresión en su rostro y una voz poco feliz, -No me interesa ver tu cara, vete. -

Por muy duro que fuera oírlo, Frida se sintió aliviada.

Después de todo, la había dejado en paz, entonces, el bebé en su vientre estaba a salvo por ahora.

Así que Frida retrocedió un paso, se agarró a la esquina de la mesa y luego estabilizó sus pasos hacia su habitación.

Detrás de ella, Simón mantuvo su mirada de halcón en su espalda, como espinas afiladas, por un momento antes de alejarse.

Frida se escondió bajo las sábanas, con el cuerpo y los labios aún temblando.

Tardó mucho tiempo en calmarse, y entonces se dio cuenta de que tenía las manos y los pies fríos.

Por suerte, esta noche logró escapar.

Frida cerró los ojos, deseando poder dormir. Pero toda la noche había estado embrollada, con la mente pensando y soñando en lo que le había dicho Sofía Leguizamo y en la cara de Óliver.

Y el jadeo desgarrado de ese hombre en esa noche lluviosa.

Frida se despertó de un tirón y abrió los ojos para ver la luz a su alrededor.

Buscó su teléfono para ver que ya era de día.

Resultó que la noche había pasado.

Frida se levantó mientras Simón seguía descansando. Terminó de lavarse rápidamente y salió de la casa antes de tiempo. De todos modos, no iba a poder dormir, así que podría ir directamente a trabajar.

Sólo que Frida no esperaba encontrarse con Óliver.

- ¿Estás levantada tan temprano, Frida? -

Óliver la vio y aún así la saludó amablemente.

Esta vez Frida vio a Óliver con una emoción en su corazón diferentes a los de antes.

Antes, cuando veía a Óliver, lo máximo en lo que pensaba era en no acercarse demasiado a él, no fuera a ser que lo metiera en problemas o algo así.

Ahora Frida vio a Óliver y siguió pensando en lo que le había dicho Sofía. Pero miró al hombre de la sonrisa amable que tenía delante y no pudo unirlo con el hombre de aquella noche.

¿Cómo puede ser la misma persona?

El hermano de Sofía, ¿podría haber un error?

O, ¿se había escuchado mal a sí misma?

- ¿Frida? - Óliver vio que se sonrojaba y le quedó mirando, - ¿Qué pasa? ¿Pensando en algo tan absorbente? -

Al oír estas palabras, Frida recuperó su razón y bajó la cabeza a toda prisa para ocultar sus emociones.

-Lo siento hermano, anoche no dormí bien y tengo la cabeza un poco mareada. -

Óliver asintió ante su mención, -Así que no dormiste bien anoche, no me extraña que estés de tan mal humor y tengas ojeras. -

Frida sonrió torpemente.

- ¿Has desayunado entonces? - Óliver miró hacia su casa y sonrió, -Supongo que las sirvientas no habrán tenido tiempo de prepararte el desayuno, ya que te has levantado tan temprano. -

Frida negó con la cabeza, -No, yo tampoco tengo hambre. -

-Deja que te lleve a desayunar. -

Frida, -…-

-Vamos, ese lugar está cerca de nuestra oficina, tienen un buen desayuno. -

Frida iba a negarse, pero después de pensar en lo que le había pasado, decidió que era mejor hacerlo con Óliver.

Al fin y al cabo, lo que Sofía le había contado, siempre tenía que comprobar por sí misma si era cierto.

- Vale. -

Frida asintió, olvidando por completo lo que Simón le había advertido.