Esposa falsa de Simón Capítulo 165: Cabreada

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Esposa falsa de Simón de Gato volador Capítulo 165: Cabreada

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¡Todos se quedaron impactados!

Las expresiones de Estefania y Talía no paraban de cambiarse, obviamente se habían enfurecido por Frida.

¿Le habían estado regañando durante tanto tiempo para nada?

Entonces, ¿para quién habían dedicado esa charla tan entusiasmadamente?

-Frida, ¿no te estás siendo demasiado insolente? ¿De verdad te crees que con el agrado del gestor Carlos puedes hacer lo que quieras en el departamento y sin darle importancia a nadie?-

-Eso es, ¿no es sólo un desayuno? ¿De verdad te crees alguien importante por eso? El gestor Carlos ya tiene a su esposa. ¿No crees que eres demasiado descarada seduciendo a un hombre casado?-

Las voces de las dos eran cada vez más fuertes, y las palabras que decían también era cada vez más malsonantes, incluso algunos espectadores a su lado sentían que esas dos se estaban pasando mucho, pero también había personas a las que les gustaba unirse a ellas para insultar.

-Ella es toda una caradura. Se sube a la cama de cualquier hombre para seducirles, deberías preguntarle si aún siente algo de vergüenza...-

Frida se quedó sin habla.

-¡Eso es, qué una sinvergüenza!-

El aura de Frida se enfrió, lentamente levantó los labios para burlarse y respondió, -Os puedo considerar que estáis seduciendo a un hombre casado con poner un desayuno en vuestra mesa, ¿verdad?-

Todos se quedaron desconcertados.

Frida se levantó, cogió la bolsa de la mesa y se la colocó a Estefania.

-¿Y ahora qué? Señorita Estefania, ¿sientes algo de vergüenza?-

La tez de Estefania cambió.

-Este tipo de insultos, así como las cosas que acabáis de decir, pensé que, aunque alguien lo dijera, saldría de la boca de algún gánster. No esperaba que lo dijera todos los que estáis aquí. ¿Me preguntáis si siento algo de vergüenza? Entonces hay una pregunta que quiero haceros también, ¿cuál es la diferencia entre vosotros que os comportáis de esta manera y esas zorras y groseros que andan insultando por las calles? ¿En qué os diferenciáis de ellos?-

Las palabras de Frida no sonaban desagradables, pero entrelínea se podía entender que las estaba considerando como zorras que andan insultando por las calles.

Los demás estaban furiosos al escuchar sus palabras, así que respondieron enojados.

-¿Qué quieres decir con eso? ¿Te atreves a ser una descarada pero nadie te lo puede decir a la cara?-

Talía apretó los dientes, -Eso, te atreves a hacerlo pero no te atreves a reconocerlo, encima calumnias a los demás.-

Frida sonrió levemente, extendió la mano para quitarse un mechón de la mejilla y ponérselo detrás de la oreja, luego de repente se acercó a Talía, -Señorita Talía, anoche vi a un calvo que venía a llevarte a casa. Al principio pensé que era tu padre, pero luego vi que os estabais besando, me gustaría saber cuál es vuestra relación.-

El rostro de Talía cambió cuando escuchó sus palabras y se puso muy nerviosa.

-Qué, qué… ¡Qué tonterías dices! ¡¡¡Yo no hice eso!!!-

La multitud miró a Talía en un alboroto.

-¿Que no? ¿Te atreves a hacerlo pero no te atreves a reconocerlo?-

Estefania, que estaba al lado, se dio cuenta de que Frida intentaba devolvérselo a ella y a Talía con las mimas palabras que le habían dicho antes.

-Frida, ¡no intentes cambiar de tema! ¿El tema no es que estás seduciendo al gestor Carlos? ¿Qué haces calumniando a Talía?- Llegando a eso, Estefania extendió la mano y tiró directamente del cabello de Frida con rabia, tratando de arrastrarla fuera.

El rostro de Frida cambió y rápidamente evitó su toque.

-No he hecho nada mientras me estabais insultando durante tanto tiempo. Pero ahora solo he dicho una frase y ya me estáis echando la mano encima. ¿Estás cabreada porque di en el grano? O, ¿tienes prisa por encubrir las cosas vergonzosas que ha hecho ella? Si es así, ¿qué tal... si hablo de ti?-

Estefania, -¿…De mí? ¿Qué historias quieres inventar ahora?-

-Ese no es el caso. Solo quería recordarte amablemente que tu novio estaba hablando con su parejita antes de que viniera a recogerte.-

-¿Qué tonterías estás diciendo?- Estefania no esperaba que calumniara a su novio, y estaba tan enojada que levantó la mano para abofetearla.

-¿De qué estáis discutiendo?-

La voz de Carlos sonó de repente y consiguió callar a todos los demás.

Aunque todos le criticaban a escondidas, Carlos había sido el gestor del lugar durante cinco o seis años, y todavía tenía mucho ímpetu. Por eso, cuando todos lo vieron venir, rápidamente se dispersaron.

Al ver que Carlos estaba viniendo, Estefania puso ojos llorosos y dijo directamente, -Gestor Carlos, por fin estás aquí. Esta nueva hizo algo mal, pero nada más le dije dos palabras y empezó a decirnos groserías y a calumniar a Talía y a mí.-

Talía, quien fue nombrada, se apresuró a seguir su ejemplo al escuchar eso, de modo que miró a Carlos llorando.

-Gestor Carlos, realmente no le dijimos nada, pero ella me acusó de ser una sugar baby. Aún soy una chica pura e inocente, ¿cómo me puede relacionar con ese tipo de persona? Gestor Carlos... ¡Tienes que decir algo por nosotras!-

No importaba lo que dijeran Estefania y Talía, Frida estaba allí quieta mirándolas con frialdad.

Con esa apariencia, realmente hacía que la gente quisiera echarle más ojeadas.

Aparentaba inigualable e independiente...

Carlos descubrió de pronto la belleza que había en ella. Aunque siempre le ignoraba, la mirada gélida de Frida y su temperamento no molestaban. Al contrario, cuanto más se resistía, más atraído se sentía Carlos.

-Solo son unas cuántas palabras, ¿cuándo os volvisteis tan vulnerables?- Carlos tosió levemente, luego miró a Frida y preguntó en voz baja, -¿De verdad les has dicho eso? ¿O se están inventando historias?-

Estefania y Talía palidecieron, -Gestor Carlos, ¿a qué te refieres? ¿Cómo íbamos a inventarnos historias?-

Frida también se sorprendió, no esperaba que hiciera tal pregunta, ¿podía utilizarle para castigar a esas dos personas? Pero... no quería relacionarse con ese Carlos que estaba delante de ella.

“Olvídalo”, pensó.

Frida frunció los labios. Como no tenía ni ganas de hablar, se dio la vuelta y regresó a su asiento.

Carlos se sintió un poco incómodo porque fue ignorado.

-Gestor Carlos...-

-Ya vale con vosotras, ninguna me queréis dejar tranquilo, ¿verdad? De buena mañana queréis que me haga cargo de una discusión que habéis tenido. ¿También queréis que me encargue de lo que vais a comer o qué? Iros a trabajar ya, si no acabáis con vuestras tareas, ¡os quedáis sin bonificaciones este mes!-

Cuando Estefania y Talía escucharon lo de la bonificación, no se atrevieron a decir más, solo pudieron aguantar sus iras y regresar a sus asientos.

Carlos quería darse la vuelta e irse, pero cuando vio las delicadas curvas de la figura de Frida, empezó a pensar en su rostro y sus ojos fríos, entonces en su interior sintió tentación de nuevo.

Así que dio un paso adelante y tosió levemente, -Frida, ven a mi oficina.-

Al oírlo, Frida se sorprendió por un segundo y volvió para mirar a Carlos, -Gestor Carlos, ¿necesitas algo?-

Carlos, -¡…Lo hablamos cuando vengas!-

Luego se dio la vuelta y se fue.

Frida se sentó allí y respiró hondo. En realidad, podía adivinar la intención de Carlos de pedirle que fuera, pero como no iba a acceder su petición, no le daba miedo las críticas ni lo que pensaba la gente.

Justo podía ir para dejarlo claro.

Pensando en eso, Frida cerró el ordenador, luego se levantó y se dirigió a la oficina.

En cuanto ella se fue, Estefania y Talía empezaron a juntarse nuevamente.

-¿Qué le pasa a ese Carlos? ¿No quedamos en que Viviana ya le había avisado? ¿Por qué no nos ayudó?-

-Joder con ese viejo pervertido, se siente tentado por cualquier mujer, ¿no ha visto cómo es esa Frida? ¿Es la mitad de hermosa que Viviana? Ese cabrón, ¡cómo se atreve a sentirse tentado por otra mujer!-

-Estefania, ¿qué hacemos ahora? Si Carlos no nos ayuda, ¿cómo podremos molestar a esa Frida? Parece que es muy astuta.-