Esposa falsa de Simón Capítulo 167: Considéralo como un soborno

sprite

Esposa falsa de Simón de Gato volador Capítulo 167: Considéralo como un soborno

En Esposa falsa de Simón novela Capítulo 167: Considéralo como un soborno , el contenido de la serie fue llevado al clímax. Honestamente, la única razón por la que me gustó el libro Esposa falsa de Simón fue por el protagonista masculino. Es uno de mis dos protagonistas masculinos favoritos hasta ahora. En Esposa falsa de Simón de Gato volador Ambos fueron elegantemente educados, tranquilos como si nada pudiera excitar sus nervios. Lea Capítulo 167: Considéralo como un soborno y los capítulos posteriores de la serie Esposa falsa de Simón en readerexp.com

-¿Tan estrictos son?- dijo Frida.

Al escucharlo, Naomí no pudo evitar poner los ojos en blanco, -Por favor, ¿o por qué crees que la familia Freixa se ha convertido en el grupo más grande de la Ciudad Norte? Es justamente porque todos pueden venir a comprar los mejores productos aquí, además de que está garantizado que no son productos falsificados.-

Frida, -...No es de extrañar que la ganancia pueda llegar a millones al mes, encima es de cuando el negocio iba regular...-

-¿Qué? ¿Qué quieres decir con millones en ganancias?-

-Nada.- Reaccionó Frida, -Vamos a dar una vuelta en esa tienda. Por cierto, las cosas aquí no son baratas. ¿Realmente vas a gastar tanto dinero en un vestido? ¿Solo para participar en el evento?-

Frida todavía recordaba que Naomí rompió un vestido en una ocasión anteriormente, y el camarero dijo que el vestido valía más de 37.500 mil euros.

Comprar un vestido por valor de más de diez mil para un evento, esa gente... ¡realmente era rica!

-No es para tanto, creo que vale la pena comprar un vestido de miles de euros para participar en un evento. Además, las chicas de esta edad deberían ponerse guapas, ¿no? De lo contrario, si esperamos a cuando seamos viejas para ponernos guapas, la gente nos criticará, y no hablar de que nosotras mismas sentiremos mucho arrepentimiento.-

Las dos entraron a una tienda, Naomí estaba muy bien informada y explicó sus intenciones después de entrar.

-Disculpe, mi amiga y yo queremos comprar vestidos con un precio de menos de 6 mil euros, con diseños más exclusivos y colores brillantes. Sí, gracias.-

Después de escucharlos, la dependienta no mostró desprecio y rápidamente las condujo a un área pequeña.

-Hola señoritas, esta área de aquí debería cumplir con sus requisitos. Primero pueden echar un vistazo a los modelos y tengan en cuenta que tienen un probador al lado. No duden en preguntarme si tienen alguna duda.-

-Está bien, gracias, echaremos un vistazo primero.-

La dependienta se fue en silencio, y Naomí levantó los labios, -¿Has visto? Incluso las dependientas han sido especialmente formadas y son muy amables.-

Frida no supo qué responder. ¿Por qué la última vez no se encontró con una dependienta tan buena? Parecía que había personas malas entre las buenas, pero esa chica debería haber cambiado ahora.

-Frida, ven y echa un vistazo a este. El vestido azul te quedaría muy bien, se ajusta mucho a tu temperamento.-

La sonrisa en los labios de Frida era un poco rígida, -Yo no voy a comprar, así que solo compra lo tuyo.-

El rostro de Naomí cambió levemente y la miró fijamente, -¿Por qué? ¿No vas a participar?-

-No.- Frida negó, no estaba interesada en un evento de aniversario con competición de belleza.

No podía permitirse un vestido, tampoco una competición de belleza.

Era mejor quedarse tranquilamente en la empresa o en casa.

-Joder, si no vas a participar, entonces ¿qué sentido tiene que participe yo sola?- Naomí de pronto se puso descontenta y frunció los labios.

Frida sonrió a la ligera, -Somos diferentes. Tú eres tan hermosa y enérgica que si participas, es posible que encuentres al hombre de tu vida.-

La cara de Naomí se veía un poco mejor cuando escuchó lo del hombre de su vida.

-Eso ya suena mejor. Entonces espérame, probaré el vestido.-

Aprovechando el tiempo que iba a probarse el vestido, Frida encontró un lugar para organizar las notas que había apuntado. Naomí corría hacia ella de vez en cuando para preguntarle si le quedaba bien el vestido. Tenía un buen cuerpo, piel blanca y apariencia dulce. Frida pensó que lucía muy bien con cualquier vestido.

Cuando las dos finalmente salieron del centro comercial, se encontraron con Óliver.

-¡Es el vicepresidente Óliver!- Naomí la agarró por la manga nerviosamente, -¡No esperaba encontrarme con él aquí! ¡Oye, está viniendo hacia nosotras!-

Al escuchar eso, Frida se quedó pasmada por un momento, ¿Óliver?

Tan pronto como miró hacia arriba, Frida vio a Óliver caminando hacia ellas con pasos firmes, seguía teniendo una sonrisa gentil y poderosa en su rostro, luciendo muy amable y caballeroso.

-¿Qué os trae por aquí?- Óliver preguntó a las dos, pero sus ojos se posaron inconscientemente en el rostro de Frida.

Al enfrentarse a Óliver de nuevo, Frida todavía se sentía avergonzada. Después de que él le dio la tarjeta de 37.500 euros la última vez, su presión aumentó y no quería verlo. Solo quería trabajar duro para ganar dinero, luego devolverle el dinero lo más pronto posible para quitarse la presión que tenía encima.

Naomí respondió, -Estamos aquí para comprar un vestido, vicepresidente Óliver, ¿por qué estás aquí?-

Óliver sonrió, -Yo también vine a comprar cosas. Parece que ya habéis terminado de comprar. ¿A dónde vais? ¿Os llevo?-

-¡Bien! Yo voy a mi casa. Pues muchas gracias, vicepresidente Óliver.-

-No hay de qué.-

Naomí estaba a punto de llevar a Frida a subirse en el auto de Óliver, pero Frida soltó su mano y se quedó allí, Naomí la miró de forma extraña.

-Tengo algo que hacer, así que puedes llevar a Naomí de regreso primero. Puedo regresar por mi cuenta más tarde.-

Los ojos de Naomí se abrieron en grande y la miraron con incredulidad.

Su mirada parecía preguntarle a Frida lo que estaba pasando, ¡por qué no apreciaba tan buena oportunidad!

Los ojos de Óliver se apagaron un poco, pero no dijo nada.

Pero, Naomí no pudo evitar decir, -¿Algo que hacer? ¿Qué tienes que hacer? ¿Por qué no dijiste que tenías algo que hacer cuando me estaba probando el vestido antes? ¿Por qué te ha surgido ese algo ahora? ¿Qué es tan importante?-

Frida, -...No armes jaleo, realmente tengo algo que hacer, es solo que lo recordé de repente.-

Sobre eso, en realidad no mintió, era cierto que lo recordó de repente.

-¿En serio?- Naomí la miró con recelo.

Frida se sintió incómoda. Al principio ya estaba avergonzada, pero la pregunta de Naomí la hizo sentirse más aún. Así que solo pudo decir, -En serio, de verdad tengo algo que hacer. Regresad vosotros, yo os dejo.-

Después de hablar, Frida se dio la vuelta y se fue sin esperar la reacción de los dos.

Naomí miró su espalda deprimida, -¿Qué le pasa?-

Volviendo la cabeza, Naomí descubrió que la mirada de Óliver había estado persiguiendo a Frida. Hasta que la perdió de vista, entonces recogió su mirada poco a poco, pero aún no había escondido bien las emociones que había en sus ojos.

-¿El vicepresidente Óliver y Frida se conocían de antes? ¿Cuál es la relación entre vosotros?- preguntó con curiosidad.

Óliver sonrió levemente, -¿No querías regresar a casa? Vámonos, te llevaré.-

Naomí sacó la lengua, -Cualquiera con ojo perspicaz puede ver que no soy yo a quien quieres llevar. Yo solo estoy de paso. Ahora que la persona que quieres llevar se ha ido, no me atrevo a tomar tu coche.-

-No importa, eres su buena amiga, y está bien que te lleve.-

Había mucho contenido en esas palabras, Naomí ladeó la cabeza, -Vicepresidente Olíver, ¿estás intentando conquistar a Frida?-

Al escuchar eso, Óliver no dijo nada, solo sonrió.

-Joder, ¿acaso he acertado de verdad? ¿De verdad estás conquistando a Frida? Pero ella...- Ella obviamente no le hacía caso, ¿le había rechazado?

-Vamos.- Óliver no respondió a su pregunta, pero tampoco la negó, simplemente se dio la vuelta y caminó hacia el estacionamiento.

Naomí siguió sus pasos y trotó para preguntarle, -Vicepresidente Óliver, ¿de verdad estás conquistando a Frida? ¿Quieres que llame a Frida por ti? Si no se sube al auto, yo también me sentiré muy incómoda si me subo sola.-

-No pasa nada.- Óliver volvió la cabeza, -Considéralo como un soborno.-