Esposa falsa de Simón Capítulo 174: Tomaba la iniciativa

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Frida no dudaba de ella, asentía con la cabeza, -Vale, ve al baño, te espero aquí.-

Al oírlo, Sofía agitaba apresuradamente la mano, -No, no tienes que esperarme, puedes bajar primero, solo necesito dos minutos.-

Frida, -... Vale, bajaré primero y te esperaré abajo.-

Después de hablar, Frida tomaba su celular y su bolso y bajaba las escaleras.

Cuando Frida se iba, Sofía finalmente daba un suspiro de alivio.

Sentía que era afortunado que Frida fuera una mujer inocente, por lo que podría hacer las cosas tan fácilmente.

¡Paf!

Una vez cerraba la puerta, Sofía volvía a abrir el armario y sacaba el traje que había metido en el armario, cortaba los dos botones restantes y volvía a colgar el traje.

Ponía los dos botones que tenía en la mano en su bolso y se reía triunfalmente.

Creía que había quitado los botones, por lo que era infalible, incluso si Frida venía a abrir el armario y ya no podía ver el botón, entonces no sospecharía.

Era solo que... el rostro de Sofía volvía a ponerse serio.

También había un botón en la mano de Frida, ella había cometido un error y no debería haberle sido devuelto tan pronto.

Parecía que además de conseguir los dos botones en su mano, tenía que conseguir el que estaba en la mano de Frida.

Cuando Frida bajaba sola las escaleras, se encontraba con que estaba muy animada en la mesa del desayuno, no solo estaba allí Leonardo, los hermanos del Grupo Freixa también estaban, tanto Leonardo como Óliver la miraban cuando ella se acercaba.

Leonardo miraba detrás de ella, -¿No te está buscando Sofía? ¿Por qué no bajáis juntas?-

Al oírlo, Frida daba un paso adelante y explicaba, -Abuelo, Sofía bajará pronto.-

-Vale.-

Tan pronto como terminaba de hablar, se oían pasos desde atrás y Sofía se acercaba con una sonrisa, -Lo siento Señor Leonardo, parece que llego un poco tarde, me torcí accidentalmente el tobillo cuando estaba arriba, así que me retrasé. -

Leonardo miraba a Frida, aparentemente estaba disgustado.

-Liliana, Sofía se torció el tobillo, no sabes ayudarla, ¿por qué bajaste primero?-

-Uh, yo...- Frida no sabía por qué Sofía cambiaba su razón y se quedaba atónita, Sofía la tomaba del brazo y le explicaba con una sonrisa, -Señor Leonardo, está bien, yo la dejé bajar primero.-

-Está bien, desayunemos. Sofía, esta posición es para ti.- Leonardo señalaba intencionalmente la posición junto a Óliver, Frida recordaba que iba a ser casamentero para los dos y no decía nada.

Sofía se quedaba sorprendida un rato al principio, luego sonreía y se sentaba junto a Óliver.

Frida quería seguirla al principio, pero Leonardo lo regañaba directamente, -Liliana, siéntate al lado de Simón.-

Frida, -... Sí.-

No se atrevía a desobedecer las órdenes de Leonardo y caminaba lentamente hacia Simón y se sentaba.

El temperamento de Simón era muy frío y Frida sentía que se le enfriaba el cuello después de sentarse un rato.

A Leonardo le gustaba mucho Sofía y hablaba con ella todo el tiempo, y Sofía también podía captar sus palabras, luego Leonardo decía directamente, -Sofía, ¿qué piensas de Óliver?-

Sofía, -...-

Frida, -...-

¿De verdad? Leonardo todavía quería que Óliver y Sofía se casaran.

Si Frida era feliz en el matrimonio, a Sofía le gustaba Óliver, estaría bien casarse con Óliver, las dos amigas podían convertirse en parientes, pero su matrimonio con Simón terminaría pronto, y en el caso de la familia Freixa, Sofía se case con él no era la mejor opción.

Sofía se avergonzaba un rato antes de sonreír y decir, -Óliver es una muy buena persona, es un caballero.-

Leonardo se mostraba muy satisfecho, y se tocaba la barba en la barbilla, -Entonces, Sofía quiere...-

-Abuelo.-

Óliver, que no había hablado mucho, interrumpía repentinamente a Leonardo, que aún tenía un rostro amable y hablaba decentemente, pero no había sonrisa en sus ojos.

-Todavía hay muchas cosas esperándome en la empresa, primero tengo que ir a la empresa rápidamente.-

Leonardo estaba infeliz, -No has terminado de comer, ¿por qué vas a la empresa ahora?-

Óliver sonreía, -Abuelo, en la empresa realmente hay cosas muy importantes, también sabes que hoy es el día del banquete de aniversario, estaré muy ocupado, me iré primero, si tengo tiempo por la noche, volveré a cenar contigo.-

Después de hablar, Óliver se levantaba y salía sin importar si Leonardo estaba de acuerdo o no.

-¡Vuelve!- Leonardo lo llamaba enojado, pero Óliver parecía sin escucharlo.

Los demás se quedaban sentados embarazosamente en su lugar.

Frida agarraba los palillos, estaba muy avergonzada.

No esperaba que Óliver desobedeciera descaradamente a Leonardo, cuando se trataba de una coyuntura importante, cualquiera podía saber lo que Leonardo diría a continuación...

Pero en realidad se iba así.

Y Simón siempre era indiferente, como si este asunto no tuviera nada que ver con él.

Leonardo se enfadaba y decía con frialdad, -¿Dejas todo a Óliver en la empresa?-

Simón lo escuchaba y lo miraba.

-¿Qué hiciste tú mismo?-

Los delgados labios de Simón se movían levemente y se burlaba.

-Abuelo, ¿crees que realmente se fue porque está ocupado por las cosas de la empresa?-

-¿De lo contrario?- Los ojos de Leonardo se abrían de rabia, de hecho lo sabía, pero solo quería desahogar ese aliento desagradable en Simón.

-Je.- Simón no quería discutir nada con él, dejaba los palillos en su mano, -Parece que si no voy a la empresa, alguien se sentirá abrumado.-

Después de hablar, giraba la rueda de la silla de ruedas solo y se iba directamente.

Frida, -...-

Sofía se quedaba paralizada un momento, luego se levantaba, -Abuelo, luego vamos también.-

Después de guiñar un ojo a Frida, Frida se ponía de pie, -Señor Leonardo, nos vamos a la empresa.-

Salía con Sofía, y Sofía tocaba a Frida, -¿No lo vas a empujar?-

Frida fruncía los labios y negaba con la cabeza, -No lo necesita.-

-Realmente estás... se sentaba en una silla de ruedas, al menos tenemos que ayudarlo.-

Después de hablar, Sofía tomaba la iniciativa de dar un paso adelante, empujando la silla de ruedas de Simón.

-Señor Simón, voy a ayudarlo.-

Su voz era suave y dulce.

Simón fruncía el ceño al oler el perfume en su cuerpo, pero por el rabillo del ojo veía a Frida que la seguía, sus delgados labios se curvaban con una curva malvada, y luego asentía.

-Gracias.-

Frida, -...-

Frida se sentía muy incómoda.

Se mordía el labio inferior, sus manos colgando a ambos lados no podían evitar agarrar las esquinas de su ropa con fuerza.

No sabía qué le pasaba a Sofía, siempre lo ayudaba, ¿por qué no podía alejarse de una persona tan mala?

Cuanto más pensaba en esto, más aburrida se sentía Frida.

Ni siquiera sabía si estaba enojada con Simón o con Sofía.