Esposa falsa de Simón Capítulo 283: Ella está despierta

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En Esposa falsa de Simón Capítulo 283: Ella está despierta, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 283: Ella está despierta, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee Esposa falsa de Simón Capítulo 283: Ella está despierta del autor Gato volador en readerexp.com

Frida se quedó toda atónita y la miró aturdida.

-Alma...-

-¿Se lastimó de quemadura?- Simón frunció el ceño y miró hacia los dedos de Frida, descubrió que sus cinco dedos blancos estaban de color carmesí en ese momento, la cara de Simón cambió repentinamente y se puso adelante para tomar su muñeca y llevó a ella hacia el baño para enjuagar con agua fría, mientras reprendía con voz fría -Ve a buscar la crema para las quemaduras.-

Alma se quedó atónita un momento y luego se apresuró a buscar la crema para quemaduras.

Frida se quedó atontada y dejando que Simón le llevara la mano y la enjuagara bajo el grifo, el frescor bañó sus dedos, el calor en ellos remitió bastante, pero mientras se enjuagaba, Frida miró el agua de aquel grifo y vio cómo se convertía en sangre roja.

Se asustó tanto que quedó horrorizada y gritó mientras intentaba retirar la mano.

Simón también se asustó por su repentino grito, pero rápidamente se calmó de nuevo y le preguntó con el ceño fruncido y voz grave -¿Te hice doler? ¿Cierro un poco el agua?-

Una voz masculina grave sonó justo al lado del oído, una presencia fría y fresca la rodeó y los sentidos de Frida volvieron lentamente y giró la cabeza para mirar a Simón que estaba muy cerca.

Sus ojos eran oscuros, Frida reaccionó extendiendo repentinamente la mano y abrazando fuertemente a Simón.

Aunque rodearla con los brazos era algo de lo que alegrarse, pero Frida parecía tan extraña hoy, daba que pensar un poco más, las grandes manos de Simón se posaron en sus hombros. -¿Qué ha pasado?-

-No, nada.- La barbilla de Frida se apoyó en su hombro y sacudió la cabeza con fuerza, -Sólo... me arden tanto las manos que me duele.-

Al oír eso, Simón frunció el ceño disgustado -Alma es demasiado descuidada, dejándote quemada así, la reemplazaré mañana mismo.-

-No, no la reemplaces.- Al oír que Simón quería sustituir a Alma, Frida se apresuró a hablar por ella -No fue culpa de ella, la sopa estaba en la mesa, me descuidé y no la mantuve firme, no fue su culpa.-

-¿De verdad?-

Frida asintió con fuerza, esta persona Alma era mucho más educada e inteligente de lo que pensaba, aunque dijo que sabía de aquel asunto, optó por defenderla cuando Simón vino hace un momento, haciendo que Simón pensara que estaba pálida porque estaba herida por quemadura.

Esta chica era tan inteligente y tan atenta, ¿no sería demasiado indigno sustituirla sin motivo?

-Bien, ya que te agrada ella entonces dejaré que se quede contigo, le daré un aumento.-

-Gracias.-

Pronto Alma trajo la crema para quemaduras y se la untó a Frida antes de irse.

Frida no se animó a decirle nada más a Simón, tenía miedo de que dijera más de lo que podía decir, así que se excusó para descansar y se metió rápidamente en la cama, Simón vio que no se encontraba bien así que no la detuvo.

Frida no tenía ganas de dormir durante toda la noche y cuando logró conciliar el sueño al final de la noche, sus sueños estaban llenos de imágenes cubiertas de sangre, mientras Sofía yacía en un charco de sangre y seguía extendiéndose la mano hacia ella, llamándola débilmente todo el tiempo.

-¡Frida, ayúdame... ayúdame! ¡Frida... ayúdame!-

-Frida... No quiero vivir, déjame morir.-

La escena cambia, Sofía y Simón se abrazan, estaban cariñosos y enamorados.

La escena vuelve a cambiar, es Simón con el ceño fruncido -Una mujer como tú, embarazada de un hijo que no es mío, definitivamente no mereces de mi amor. Cuando digo que me gustas, sólo estaba jugando contigo, ¿realmente crees que me gusta una mujer como tú? ¡Ni lo pienses!-

-Frida, ¿por qué no entiendes todavía? ¡Tú... ya eres usada, no le gustarás a ningún hombre... jajajaja!-

La extraña risa de esas dos personas era tan penetrante, haciendo que el sueño de Frida se diera vueltas y vueltas, todo el cuerpo de Frida sudaba frío, ella intentaba despertar y seguía huyendo de esas dos personas de su sueño, esperando que no se acercaran pero eran como fantasmas, donde iba los dos la seguían.

-¡Ah!-

Exclamó Frida, levantándose por fin.

Lo que se encontró con sus ojos estaba lleno de luz solar, el cielo azul y el mar.

Ya amaneció...

Simón ya no estaba a su lado, pero todo el cuerpo de Frida está empapada de sudor frío, Frida levantó su teléfono y lo miró, dándose cuenta de que ya eran más de las ocho de la mañana.

En ese momento, no sabía si Sofía estaba despierta o no.

Pensando en esto, Frida se levantó de la cama y fue al baño a asearse, la quemadura en los dedos no era grave, además de la aplicación de crema para quemaduras, básicamente se curó de la noche a la mañana.

Después de cambiarse de ropa, agarró su teléfono y salió por la puerta para ir al hospital.

-¿Va a salir Señora Frida? ¿Déjeme acompañarla hoy?-

Alma sugirió a Frida.

Al principio Frida iba a rechazarla, pero después de pensarlo asintió -Entonces ven conmigo.-

-Bueno.- Alma vio que ella estaba de acuerdo, sonrió felizmente y fue a prepararse, finalmente salió con Frida, iba conduciendo Jonatán mismo.

Jonatán condujo el coche hasta el mismo hospital de ayer y luego llevó a Frida y a Alma a la habitación del hospital.

Se encontraron con Carmen en el pasillo y al verla Carmen directamente se acercó a saludarla.

-Había adivinado que la Señorita Frida estaría aquí hoy, sólo que no esperaba que viniera tan temprano.-

-Asistente Carmen también llegó temprano, yo vine muy tarde, Sofía...-

-La Señorita Sofía está despierta.- Carmen sonrió y dijo ligeramente -Señorita Frida, déjeme llevarla a la habitación ahora.-

Al escuchar la noticia de que Sofía estaba despierta, Frida sintió una sensación brusca en su pecho, -¿Ella, ella está despierta?-

-Sí Señorita Frida, venga conmigo.- Carmen se dio la vuelta y se alejó, Frida se quedó atónita por un momento y luego apresurándose a dar un paso para seguirla.

Sofía estaba despierta...

¡Eso sería realmente genial!

¡Ella estaba bien! Gracias a Dios.

Por alguna razón, Frida repentinamente se llenó de lágrimas, tratando de calmar sus emociones en el camino, cuando llegaron frente la habitación, Carmen se detuvo de repente y giró la cabeza para mirarla.

-El Señor Diego también está ahí dentro, ¿Señorita Frida quiere tranquilizar un poco sus emociones antes de entrar?-

Terminando de decir eso, Carmen le entregó un pañuelo de papel.

Entonces Frida recién se dio cuenta de que estaba con lágrimas en la cara, se dio la vuelta vergonzosamente, entonces Alma con una sutil sonrisa le tendió la mano para limpiarle las lágrimas de los ojos, luego sonrió ligeramente, -La Señora Frida está bien, justo ahora estaba caminando un poco rápido por lo que le hizo sudar, ya se lo limpié.-

Al escuchar las palabras Señora Frida... Carmen no pudo evitar levantar una ceja.

De repente, pensó en ese hombre, Simón.

Todavía recordaba la primera vez que se habían visto, Simón estaba en el restaurante y luego había actuado de forma extraña, en ese momento a ella le había parecido extraño... Pero ahora que lo pensaba asociándolo, tal vez... ¿las cosas eran realmente como ella pensaba?

Al parecer, la identidad de Frida de verdad no era tan sencilla.

Carmen sonrió ligeramente -También es cierto, aunque ahora sea otoño, caminar demasiado rápido puede hacerte sudar, y mírame... también sudé un poco.- Diciendo eso, Carmen incluso levantó la mano y la pasó suavemente por la frente -¿Entramos Señorita Frida?-