Esposa falsa de Simón Capítulo 33: ¿De qué sirve el perdón?

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Esa noche, Frida soñaba.

Soñaba con esa noche, más de un mes después, el hombre abrazaba fuertemente su cintura, su beso caliente y fluido, su aliento caliente.

Frida se dio la vuelta, sentía caliente y abría el edredón, abría los ojos.

Ya era brillante y la habitación estaba llena de sol y aire de la mañana era muy fresco desde la ventana.

Frida sentía aturdida y se inclinó allí y pensaba.

Había pasado tanto tiempo, ¿cómo podía recordar a ese hombre?

En el sueño, el hombre seguía siendo fuerte.

Solamente no podía escuchar bien la voz.

Frida limpiaba el sudor en la frente, su garganta de repente estaba un poco seca, se cubría la boca y tosía, de repente recordaba qué, parecía no muy lejos de la cama.

Simón todavía estaba durmiendo, Frida le daba miedo de despertarle y no tosía más, pero la garganta era demasiado incómoda, y ella sólo podía levantarse rápidamente, descalzaba y luego se escondía en el baño.

Después de toser en el baño durante mucho tiempo, Frida empezaba a cepillarse los dientes.

Simón no estaba dormido muy profundamente, al levantarse Frida, se había despertado, pero no abría los ojos.

Un momento más tarde, Simón escuchaba la tos, pero pronto se cubrió, y luego la oía apresurarse al baño.

Venía la tos reprimida en el baño, como si no quisiera oírla.

Pero era una sola habitación, no importaba cómo reprimía, el sonido de tos todavía salía un poco, y el entorno era muy tranquilo, no había ruido, estos sonidos se podían transmitir claramente a los oídos de Simón.

Así que Simón se recordaba las palabras de Rafael.

-La señorita Frida está embarazada ahora, ¿no será apropiado dormir en el suelo?-

Aunque no era invierno, sino también gradualmente en otoño, el suelo estaba cubierto con sólo una capa de edredón de algodón, y todavía era una mujer, dormía durante mucho tiempo era realmente malo para el cuerpo.

Simón abría sus ojos, y después de un momento se cerraban de nuevo.

Pero estaba pensando la imagen que la mujer estaba tosiendo en el baño con la boca cubierta.

Por un momento, la noche abría incansablemente el edredón, miraba a la hora, era menos una hora hasta el momento de levantarse.

Frida se cepillaba los dientes y se lavaba la cara, descubría que Simón de repente se levantaba y sentía un poco de vergüenza -Lo siento, ¿soy ruidosa para ti?-

Al escucharlo, Simón fruncía su ceño.

Esa mujer sí tenía un poco de autoconocimiento, y sabía que ella misma era ruidosa.

Frida no tenía la costumbre de dormir con la ropa interior por la noche, pero se apresuraba a ir al baño cuando se levantaba todas las mañanas, hoy por la tos, se olvidaba a ponerse.

Ahora viendo a Simón, de repente recordaba este asunto, por lo que sus movimientos se volvían antinaturales.

-¿No lo tomas ligeramente si sabes que eres ruidosa?-

Ante las profundas acusaciones de Simón, Frida no tenía nada con qué discutir, era de hecho ella ruidosa, sólo podía inclinar la cabeza y pellizcaba sus esquinas de ropa, susurró -Perdón ...-

¿Perdón?

Su aspecto débil e incompetente hacía a Simón más desagradable.

¿No sabía cómo defenderse? ¡Toser no era algo que pudiera controlar! ¿Qué decía?

-¿De qué sirve el perdón?-

Frida inclinaba la cabeza, no sabía qué decir, los ojos profundos de Simón le hacían muy antinatural, le gustaría volver al baño.

Simón tampoco no sabía por qué, se sentía que Frida era completamente diferente.

Pensaba que ante el insulto de esas personas, ella podía defenderse bien, no esperaba que ni siquiera podía defenderse, e incluso se veía tan agraviada.

-No quise despertarte- Finalmente, Frida miró a Simón y dijo una palabra.

Los labios delgados de Simón estaban apretados en una línea recta.

-Ven aquí-

¿Iba allí? La expresión de Frida cambiaba y subconscientemente se retractaba de sus hombros.

Ella...... No lo llevaba la ropa interior.

Pensando en esto, Frida se agarró el labio inferior y se quedaba quieta.

Simón reprimía la ira y levantaba las cejas -¿no lo escuchas?-

Frida iba hacia él, pero cada paso era como pisar la punta del cuchillo, muy incómodo.

Cuando caminaba hacia Simón, el cuerpo de Frida no podía levantarse recto, así que no se ponía en cuclillas.

Simón encerraba sus ojos y casi la tiraba, Frida estaba gritando por susto, y directamente se ponía en cuclillas hacia abajo.

Las manos de Simón estaban paradas y la situación estaba muy avergonzada.

Por un momento, Simón frunció el ceño -¿Qué joder estás haciendo?-

Frida se agachaba allí y no se movía.

-¿Qué?-

-Estoy... Me duele el estómago- Al final, Frida hablaba una mala excusa, y ella no se iba a levantar de todos modos.

Simón frunció su ceño más profundamente, -¿te duele el estómago?-

Así que pensaba en las palabras de Rafael. ¿acaso por frío?

Pensando esto, Simón sentía un poco irritable.

Simón no hablaba, Frida también había estado en cuclillas no se movía.

No sabía cuánto tiempo pasaban antes de que los dos permanecían en su posición original.

Simón tenía problemas de piernas, sin ayuda de Rafael, solamente podía sentarse, Frida no se atrevía a levantarse, por lo que las dos personas sólo podían permanecer la postura original.

Pasando mucho tiempo, las piernas de Frida estaban un poco adormecidas, miraba a Simón.

El no movía, ella no se atrevía a moverse.

-¿Qué está mirando? No esperes que te recoja-

Por lo que dijo, Frida se volvió para reaccionar de repente.

Sí, él tenía problema en las piernas, no podía levantarse en absoluto, sus labios se movían. -Tú... ¿Qué quieres que haga aquí?-

Simón no hablaba.

-¿Qué?-

-¿No tiene dolor de estómago?-

Frida se volvió blanco y asintió con la cabeza -Bueno, pero... Es mucho mejor ahora, ¿qué te pasa?-

-Ayúdame a empujar la silla de ruedas-

Sus ojos cayeron a la silla de ruedas, Frida entendía que quería usar una silla de ruedas, se levantaba, -Me esperas-

Luego empujaba su silla de ruedas.

-Ayúdame-

Simón la miraba -¿Puedes hacerlo?-

Mirando la distancia entre la rueda y la cama, Frida asintió con la cabeza -Debería ... ¿Está bien?-

Sin otro remedio, Frida lo ayudaba.

-Mis piernas no funcionan, te pones en cuclillas y me prestas tus hombros-

-Muy bien- Para su declaración, Frida no tenía resistencia, y doblaba su cintura.

Simón estaban apoyándola para prestar fuerza, la altura era de 185cm y ella era menos de 165cm, por lo que su cintura casi doblada no podía hacia arriba.

Simón estaba llena de sudor en la frente, y recuperaba la mano -No puedes hacerlo-

Al escucharlo, Frida se agarró el labio inferior -Puedo, justo ahora que no me quedé bien, vamos intentar de nuevo-

Dicho esto, Frida cambiaba su postura y se dio palmaditas en el hombro -Puedo, lo prestas-

Sin embargo, Simón de repente no se movía, mirándola.

Frida se volvía para reflexionar, seguía su línea de visión, sólo averiguaba dónde estaba mirando.