Esposa falsa de Simón Capítulo 46: Ella no es más que alguien ajeno

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En Esposa falsa de Simón Capítulo 46: Ella no es más que alguien ajeno, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 46: Ella no es más que alguien ajeno, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee Esposa falsa de Simón Capítulo 46: Ella no es más que alguien ajeno del autor Gato volador en readerexp.com

Simón respondió con una risa temible,

-A lo que significan literalmente.

Rafael con una expresión un poco extraña, preguntó,

-Simón, ¿de verdad quieres resolverlo desde el origen?

-¿Crees que estoy bromeando contigo?- Simón replicó dándole una mirada bastante indiferente, A Rafael se le puso inmediatamente la piel de gallina, diciendo,

-Vale, ya entiendo.- Luego arrastró a Nico.

-¡Simón! Eres un lisiado en silla de ruedas, ¿cómo te atreves a tocar a mi segundo?¡Tu abuelo Señor Freixa te deshará!-Nico exclamó con amenaza.

Rafael solo obedecía las órdenes de Simón, sin preocuparse de que acudiera al nombre de Señor Freixa, así que continuó arrastrándolo fuera de la habitación orgullosamente.

Frida que se quedó a un lado parecía alarmada y no pudo evitar dar dos pasos hacia Simón, murmurando, -Pues ...

-¡Si te atreves a interceder por él, te morirás!-

Frida se tragó todas las palabras que le vinieron a la boca.

Alrededor de Simón parecía haber una capa de humo negro, lo cual hacía que se viera muy violento e inaccesible, pero si ella no dijo nada por Nico, se convertiría en un eunuco.

Pensando en esto, Frida se adelantó y empujó su silla de ruedas, susurrando,

-Ya ha recibido una lección, déjale en paz.

Simón mantuvo silencio, pero la ira en sus ojos crecía como un círculo de tormenta que se expandía poco a poco.

-Si realmente lo castras, ¿qué harás con tu abuelo? De este modo...-

-Tonta, ¿no te dije que no abogaras por él?- Simón sujetó su fina muñeca y le miró con ojos llenos de frialdad.

Frida quedó atónita por un rato, luego movió sus labios, pronunciando,

-Yo, no estoy suplicando por él. Solo me preocupaba por que tu relación con el viejo se empeorara por eso...

Al escuchar estas palabras, Simón se quedó callado, luego preguntó con ojos entrecerrados,

-¿Estabas preocupada por mí?

Frida asintió moviendo la cabeza con una expresión atontada.

Sus ojos eran como una laguna helada, sin ninguna emoción extra, ni mucho menos la mirada de súplica por Nico.

Tras un momento de pausa, Simón retiró su mano,

-Empúja mi silla y volvamos.

-Pero qué hacemos con Rafael ...

-Esto no es asuntos tuyos.

Frida quiso decir algo más, pero Simón ya se marchó moviendo su silla de ruedas. Obviamente si Frida no lo siguió, él no le haría caso. No había otra manera. Aunque Frida estuviera aún más preocupada, no podría dejar que Simón se fuera solo, porque estaban afuera y sería muy inconveniente para Simón sin el acompañamiento de sí misma.

Pensando en esto, Frida la siguió rápidamente.

Agarró los mangos de la silla de Simón y estaba a punto de marcharse cuando un camarero se acercó temblando, y dijo,

-Señora y señor, por favor, esperen.

Frida tuvo que parar, preguntando,

-¿Qué pasó?

-Ustedes ...... han destruido nuestras pertenencias, tienen ...que pagarnos una indemnización-. El camarero les temía con razón después de presenciar la pelea anterior.

Simón no cambió su rostro y dijo con voz fría,

-Anota el nombre de la cafetería, mañana se enviarán aquí cosas nuevas como compensa.

Frida asintió y anotó rápidamente el nombre.

El camarero, viendo el poder transmitido por Simón, no se atrevió a decir nada más, así que solo pudo seguirlos con la mirada hasta la puerta.

Frida llevó a Simón fuera de la cafetería y caminó por el sendero de piedra mientras decía, -Simón, eres demasiado caprichoso. ¿Qué haríamos con tu abuelo?

-Has mencionado tantas veces a mi abuelo, ¿por qué? ¿Qué beneficios te ha dado para que pienses tanto en él?-

Al oír eso, Frida se paró y replicó con rabia mordiéndose el labio inferior,

-¡Deja de despreciar a los demás de esta manera! De verdad me preocupa mucho que la relación entre ustedes se deteriore.

-¿Esto es tu asunto? No olvides que este es un asunto familiar de la familia Freixa, todavía no le toca a alguien ajeno estar al mando.-

-Así...-El rostro de Frida cambió, y el rojo de sus labios se desvaneció lentamente.

Es verdad. ¿Cómo lo había olvidado? Este era asunto familiar de él, incluso si su abuelo y él realmente se pusieron en contra, no le importaría a Frida de ninguna manera.

La mujer con la que quería casarse Simón se llamaba Liliana en vez de Frida.

Para la familia de Freixa, era alguien ajeno y tendría que marcharse al cabo de seis meses.

Realmente estaba haciendo el ridículo al preocuparse tanto.

Pensando en esto, Frida no volvió a hablar.

Durante un rato, se hizo el silencio entre los dos.

Los peatones de la calle les cedían amablemente el paso cuando los veían. Por lo tanto, a Frida todo le iba bien empujando la silla de ruedas de Simón. Cuando pasaron por un taller de servicio, Simón dijo de repente, -Para.

Frida tuvo que detenerse, preguntó, -¿Qué pasó?

Simón se volvío y miró hacia dentro, -Para comprar ropa.

Al oír eso, Frida no pudo evitar fruncir su cejas lindas y dijo,

-¿A esta hora, todavía quieres comprar ropa?

-Empújame.

Frida estaba tan enfadada que apretó los dientes y aún así empujó a Simón hacia la tienda de ropa.

Después de echar un vistazo por todos lados, Frida se dio cuenta de que era de una tienda de ropa para mujeres, ¿qué haría aquí un hombre como él? ¿Compraría ropa para su amante?

Frida se acordó de lo que había oido antes, que trataba de que él estaba buscando a alguien, confiando en el sexto sentido de una mujer, esa persona que buscaba... debería ser una mujer.

Quería comprar ropa para mujeres, ¿acaso había encontrado a esa persona?

-Bienvenidos a nuestra tienda.

La asistente se acercó rápidamente a saludarles.

Simón apretó sus finos labios y dijo con cara indiferente,

-Empaquete toda la ropa de su tienda que le quede bien a ella.

Frida, que estaba de mal humor, levantó la cabeza después de escuchar estas palabras y miró a Simón con sorpresa, preguntando,

-¿Es para mí?

No había esperado que a quien le haría compras era ella misma. Pensaba que...

Los párpados de Simón no se levantaron ni un momento, y el poder emitido por él hizo que la gente retrocediera un metro.

La asistente se quedó vacilante, viendo a Frida lo que llevaba puesto. Sin embargo, después de echar un vistazo a lo que llevaba puesto Simón, decidió obedecer a este hombre, así que se dio la vuelta rápidamente y luego fue a empacar la ropa.

Frida entró en pánico al notar lo que estaba haciendo el asistente, -Espere, no ...- Cuando quiso ir tras la dependienta para decirle que no hiciera el embalaje, fue agarrada por la muñeca por Simón y fue tirada hacia atrás.

-¿Qué haces?

-No necesito tanta ropa.

-No te cobrarán. Te la pagaré.

-¡No necesito que gastes dinero por mí!- Frida dijo con cara seria, mordiéndose el labio inferior y mirándole con tenacidad.

Él ya la miraba con desprecio, si ella aceptara la ropa, ¿estaría aún más inferior en sus ojos? Pensando en esto, Frida dijo con firmeza,

-Aunque yo, Frida, soy pobre, no necesito que otros paguen por mí, me compraré la ropa, ¡no hace falta que me ayudes!-

-¿Así?- Simón se rió indiferentemente, y su mirada se posó en su pequeño y blanco rostro,-Te han descontado el sueldo de un mes a los pocos días de ir a trabajar, ¿con qué vas a comprar?-

-Pues...

Frida tras pensar durante largo tiempo, se quedó sin palabras, y sólo pudo girar la cabeza y apretar el puño,

-¡Lo resolveré yo misma de todos modos, no necesito que me ayudes!

-¿No necesitas que te ayude? Entonces, ¿por qué sobrereaccionaste cuando Nico dijo que yo era un lisiado? Estabas allí para disculparte con él, ¿no?

Frida enderezó al instante su espalda.

Sí, fue a buscar a Nico para disculparse, pero todo había cambiado tanto, no había esperado que Nico dijera algo así. De esta manera ella acudió a la violencia por enloquecerse de ira.

-No pensé tanto en ese momento, ¿tienen algo que ver entre los dos asuntos?