Esposa falsa de Simón Capítulo 50: La borracha (2)

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Esposa falsa de Simón novela Capítulo 50: La borracha (2)

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Ella tiró la mano del hombre, y todavía quiso ponerla en su cintura. En este momento un hombre agarró su cuello y lo arrastró hacia atrás.

¿Qué pasa? Al reflexionar, el hombre sintió que la temperatura de este bar comenzó a bajar. Un hombre en silla de ruedas lo miró con ojos agudos.

En este bar, todo el mundo iba bien con este lugar, pero él era muy diferente.

Sólo sentó en la silla de ruedas y miró a las personas, todavía era muy elegante. Su temperamento era diferente de todos los demás.

-¿Qué quieres hacer a ella?- Rafael cuestionó y agarró el cuello del hombre.

-Perdón.- El hombre se disculpó inmediatamente. Aunque Simón estaba en una silla de ruedas, no era un hombre común a primera vista por su temperamento. Y cuando el hombre que detrás de él lo sacó, no tenía habilidades para resistir. ¿Qué significa? Después de estar aquí tanto tiempo, ya comprendió todo.

-No sé que ella tiene compañeros. Perdón. Déjame ir, por favor.-

Simón no habló con los labios delgados apretados, y estaba mirando fríamente a las manos del hombre.

-¿Qué mano la tocó?-

Este hombre se quedaba como una piedra, y sentía mucho miedo. Los ojos agudos de Simón, como una montaña sobre sus hombros, lo hicieron sentir humilde y levantó lentamente su mano derecha.

-Mutílalo.-

Palabras tranquilas en el sonido de música alta, como si una bomba cayera al suelo.

Este hombre dio mucho miedo, y los dientes temblaron -Yo no la toqué con intención. No sé... Señor, por favor.-

Las palabras no estaban terminadas, e inmediatamente unos hombres con trajes y gafas de sol se le llevaron.

Este hombre nunca vio una escena así, casi asustado al suelo.

Pero en este momento, las cosas cambiaron un poco.

Frida se ha acostada sobre la mesa, pero ahora se levantó de repente. Esta mujer que estaba muy delgada caminó hacia la dirección de Simón.

-Tú.-

Ella caminó hacia a Simón y le apuntó con su dedo.

La expresión de Simón no cambió, estaba muy tranquilo para mirarla.

Las mejillas blancas estaban rojas, los ojos fríos estaban borrachos, y los labios rosados ​​todavía estaban llenos de vino. Su pelo se esparcía caía suavemente sobre los hombros, cubriendo casi la mayor parte del rostro. En una escena así, parecía que la cara era con maquillaje, pero es más natural y cómoda que el maquillaje.

Simón estaba un poco intoxicado, casi inmerso en sus ojos.

-Por qué... ¿por qué me preocupas mis cosas?- Frida Casaus señaló a Simón y estaba muy enfadada.

Pero ella bebió mucho, por eso su cuerpo era suave y no tiene fuerza para hablar, en contrario llevaba una mirada femenina.

Los otros estaban tan sorprendidos al ver esta escena.

Esta mujer señaló a Simón, y le preguntó por qué le preocupó.

-Dime. Estoy preguntándote.- Frida vio que había estado sentado en la silla de ruedas, caminó un paso adelante, pero cayó hacia a Simón.

- Señor Simón.- Rafael estaba muy sorprendido y gritó en voz alta.

Simón miró a la mujer que cayó hacia a él. Si su mano moviera, podía evitarla.

Pero el resultado de evitarla era que caiga al suelo duro, el resultado de no la evitó era que se sumerja en sus brazos cuando los otros estaban mirando a ellos...

Todos estaban muy sorprendidos de ver esta escena.

¿No se equivocaron? El señor Simón...

Simón levantó su mano para ayudarla. Pero la postura de Frida Casaus no es correcta cuando se cayó, la cabeza casi golpeó el brazo de silla de ruedas.

De repente, Simón levantó su mano para agarró un brazo de ella, la llevó a sus brazos con precisión.

Rafael tomó un profundo soplo de preocupación.

Rafael despreció a estes trabajadores que estaban muy sorprendidos, lo había visto coquetear con esta mujer, por eso no tenía mucho sentimiento por este comportamiento.

Las mejillas suaves de Frida golpeó el pecho duro de Simón. Cuando estaba en brazos de Simón, ella no se movió. Después de mucho tiempo, ella dijo en voz baja -Me duele...-

Al escuchar estas palabras, Simón frunció el ceño.

Esta mujer que acabó de chocarle, si no la ayudó, ella estaba herida. Pero ella no le agradeció, incluso dijo que le dolía mucho.

-¿Por qué estás tan duro?- Frida estaba enfadada, y luego dos pequeñas manos apretadas en un puño golpearon su pecho -Me lastimó.-

Rafael estaba muy avergonzoso, ¿ Frida ahora estaba borracha?

Normalmente no trataba a Simón en esta manera.

No esperaba que ella cambió mucho después de beber.

Rafael pensó que la borracha Frida era un poco mona.

-Las preguntas que he te prenguntado, aún no me respondió.- Frida todavía estaba martilleando su pecho. Aunque no tenía esfuerza, pero dio avergonzoso a Simón.

Simón agarró su muñeca, dijo fríamente -Es mejor que no puedes hacer algo otra vez.-

-¿Por qué preocupas a mis cosas?- Frida como si no entendió sus palabras, le preguntó en voz alta. Por un momento, ella lo miró, y toda la cara estaba muy cerca de Simón.

Podían sentir el aliento del otro.

El olor dulce del cuerpo de esta mujer se mezcló con alcohol, como una droga excitada.

Miró a su cara que estaba muy cerca de él.

Normalmente ella no maquillaba, la piel estaba en buenas condiciones. Especialmente los labios que estaban muy rojo. Cuando estaba mirando sus labios, quiso hacer algo.

Los ojos de Simón estaban muy oscuros, habló con ella en voz baja, las manos en su cintura, dijo -¿Intentas acercarte a mí otra vez?-

Simón pensó que la amenaza funcionaría para ella, pero no sabía la situación de una mujer borracha.

Beber puede hacer que una persona tenga más agallas, cuanto más incitas, más audaz se vuelve.

Como Frida, más audaz se volvió por las palabras de Simón. Así que avanzó un poco y estaban más cerca, los dos casi no tenían distancia.

-Más cerca.-

Después de estar cerca, Frida dijo esta palabra.

Su voz era tan dulce como el malvavisco. Ahora el corazón de Simón parecía dulce.

Respiró más y lo miró furiosamente.

-¡No juegues con fuego!-

No esperaba que esta mujer borracha estaba en un estado tan bonita, él casi loco por su apariencia.

-¿Fuego? ¿Dónde está?- Frida sonrió. De repente extendió la mano y le apretó la barbilla del hombre, dijo con la sonrisa -Todavía no me respondes a mis preguntas. Simón, ¿no me odia? ¿Por qué me preocupas muchas veces?-