Esposa falsa de Simón Capítulo 57: ¡Qué ridícula que era ella!

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Leer Esposa falsa de Simón novela Capítulo 57: ¡Qué ridícula que era ella! de Gato volador

En Esposa falsa de Simón Capítulo 57: ¡Qué ridícula que era ella!, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 57: ¡Qué ridícula que era ella!, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee Esposa falsa de Simón Capítulo 57: ¡Qué ridícula que era ella! del autor Gato volador en readerexp.com

Frida salió de la oficina, y regresó a su escritorio. Luego de que se sentó, se dio cuenta de que las manos que sostenían el mouse, temblaban, ni siquiera podir sostener el mouse bien.

¿Qué le estaba pasando? ¿No debería haber acostumbrado a las palabras de Simón? Ya sabía que Simón tenía una impresión muy mala de ella, pero ella no podía contenerse a pensar más.

Si a él realmente le disgustaba tanto, ¿por qué siempre la ayudaba?

Todos los asuntos quedaron en la cabeza de Frida claramente.

Pero todos acabaron desagradablemente, porque Simón siempre decía cosas feas, como lo que recién dijo...

Frida bajó su cabeza, en sus ojos apareció un autodesprecio claro.

¡Qué ridícula que era ella! Si Simón la ayudara de verdad, no habría dicho esas palabras que la lastimaban frente a tanta gente. Lo que dijo él fue cierto, que fue él quien decidió no colaborar con el Grupo Fernán. La ayudó en la tienda de ropa porque él no quería que ella perdiera la cara de la familia Freixa.

Fue ella... quien había pensado demasiado.

De repende sintió dolor en su vientre, lo que hizo a Frida tener una cara pálida. Ella se sentó derecho, y amasó su vientre, se acordó de una cosa repentinamente.

¡Ahora ella estaba embarazada!

En los últimos días no había sentido nauseas, por eso olvidó completamente la existencia del bebé, si no, no habría tomado alcohol anoche.

¡Qué descuidada que estaba! Frida se puso en pie y fue al cuarto de agua, y se sirvió una taza de agua tibia, pero el dolor no se fue. No estaba muy grave, pero se sentía incómoda todo el tiempo, ella se mantuvo sentada por un tiempo, le pareció que ya no había tendencia de que el dolor fuera más grave, y pensó que nada debería pasar.

Inesperadamente, por la tarde el dolor engraveció, Frida estaba vacilando si iría a pedir permiso para ausentarse o no, justamente Rafael vino a buscar a ella.

-Asistente Casaus, este es el plan de proyecto para el departamento de planificación, llévatelo a ellos.-

-Vale.- ella lo aceptó con su mano, con mucha fuerza.

Fue en ese momento que Rafael se dio cuenta de que la cara de Frida estaba tan pálida, se veía como estar enferma, él frunció el ceño. –Asistente Casaus, no te ves bien, ¿estás enferma?-

Al escuchar eso, Frida agitó su cabeza, -Estoy bien.-

¿Estás segura?- Rafael le preguntó con mucha duda, -Incluso tus labios están muy blancos.-

Frida escuchó eso, sacó su lápiz labial, pintó sus labios.

¡Joder! Antes se veía como estar enferma. Después de que ella pintó sus labios, el rojo brillante en sus labios y su cara pálida se hicieron una comparación clara, se veía tan medrosa.

-Ahora se lo llevo.- Frida guardó su lápiz labial, se levantó con los papeles, bajó las escaleras con fuerza.

Mirando esta escena, Rafael tocó su cabeza, se quedó sin palabras, ¿qué estaba haciendo ella? Aparentemente estaba incómoda, pero ella dijo obstinadamente que estaba bien, ¿qué problema tenía?

Rafael volvió a la oficina, le informó a Simón el proceso de su trabajo, de repente recordó la mala cara de Frida.

Por eso le dijo a Simón sin razón, -Acabo de darle el plan de proyecto a la asistente Casuas, pareció que estaba incómoda.-

Después de escuchar eso, la mano de Simón que sostenía una lapicera pausó brevemente, incluso él mismo no se dio cuenta de esa pausa.

-Pero le pregunté a ella, me dijo que estaba bien. No se sabe qué le estaba pasando, ¿ni sabe decir algo cuando está enferma?-

Rafael solo habló mucho tiempo. Paró al ver que nadie le respondió. Él miró a Simón, justamente Simón levantó su cabeza, su mirada fría cayó en la cara de él.

-¿Estás muy libre?-

Frente a la mirada fría de Simón, el corazón de Rafael palpitó, de repente se dio cuenta de que se había metido mucho en su asunto. Él tocó su cabeza embarazosamente. –No, solo yo...-

-Si has terminado, sal de aquí. No me afectes mi trabajo.-

Sin esperar que Rafael le diera una explicación, Simón le dio la orden que se fuera.

Rafael no se atrevió a desobedecer, solo se dio una vuelta y salió de la oficina.

Cuando Frida regresó del departamento de planificación, se sentía aún más incómoda, parecía que el dolor en su vientre estaba engraveciendo cada vez más. Ella quería ir a pedirle a Simón el permiso de ausentarse, pero al pensar en su cara fría y las palabras despiadadas, se le fue esa idea.

Ya estaba descontento de ella, si se lo pediría el permiso, ¿él se lo daría?

Solo faltaba una hora terminar el trabajo de hoy, necesitaba aguantar un poco más.

Al final, a Frida le dolía tanto que ella estaba acostada sobre el escritorio, casi se desmayó. Afortunadamente, en esa una hora y un poco más, Simón no le mandó a hacer nada, así que podía estar acostada tranquilamente.

Por fin aguantó hasta la hora de terminar el trabajo, justamente se encontró con Simón que salió de su oficina, Frida lo ignoró como si no lo hubiera visto, le cedió el asensor, esperó el siguiente.

Por fin entró en el asensor, Frida bajó y llegó a la puerta de la empresa, hubo un dolor en el vientre como un pinchazo de aguja, y Frida no pudo evitar ponerse en cuclillas por un tiempo.

Realmente fue insoportable.

Ella se puso en cuclillas en el costado de la calle, ya le llamó a Sofía Leguizamo por el celular.

Tardó mucho, ella la atendió la llamada.

-¿Frida?-

-Sofía...- Sofía se asustó porque la voz de Frida se escuchaba tan débil. -¿Qué te pasó?-

-Yo... me duele el vientre, estoy en la puerta de la empresa, puedes...-

-Espérame, ahora voy yo.-

Frida quería decir algo más. La llamada ya se había colgado allí rápidamente. Miró la pantalla del celular durante un largo rato, levantó un poco las comisuras de sus labios pálidos.

Era casi concebible que Sofía se dio la vuelta apresuradamente, agarró la llave del auto y vino por aquí.

Esta chica……

¡Qué buena que era!

Después de colgar la llamada, sabiendo que Sofía estaba en el camino, Frida se quedó más tranquila. Solo que el dolor del vientre estaba insoportable, se sudó mucho.

No supo cuánto tiempo la esperó, no apareció Sofía, a Frida le dolía tanto que no podía aguantar más, en este momento, un coche familiarizado se aparcó frente a ella.

Frida escuchó que la puerta de coche se abrió, pensó que era Sofía, levantó su cabeza con una risa débil. Pero al ver a la persona, la risa se congeló.

¿Simón?

¿Por qué él estaba aquí?

-¿Qué pasó?- la mirada de Simón cayó en ella, le preguntó fríamente.

Los labios de Frida se abrieron, tratando de decir algo. El dolor en su vientre aumentó. Cuando la palabra llegó a sus labios, se convirtió en un cosquilleo de dolor. El color de los ojos profundos de Simón cambió un poco, y le ordenó a Rafael, -Súbela al coche.-

Rafael fue para ayudar a Frida a levantarse, con su ayuda, Frida entró en el coche, y Simón también subió, se cerró la puerta de coche.

-Asistente Casaus, su cara se ve muy mala. ¿Por qué no dijiste nada cuando te pregunté si estabas incómoda? Ya lo retrasaste hasta ahora.- preguntó Rafael.

Al escuchar eso, Simón le echó una vistazo a ella.

Su pequeño rostro había perdido el color de la sangre hacía mucho tiempo, y su frente estaba cubierta de un denso sudor frío, lo que podía indicar a simple vista que había aguantado durante mucho tiempo.

-Yo... estoy bien.- respondió Frida débilmente. En este momento, su celular sonó. Ella solo quería sacarlo, pero sus ojos de repente se oscurecieron, y luego su pequeño cuerpo cayó hacia adelante.

-¡Asistente Casaus!-