Esposa falsa de Simón Capítulo 65: ¡Tramando un plan para seducirme!

sprite

Esposa falsa de Simón de Gato volador Capítulo 65: ¡Tramando un plan para seducirme!

En Esposa falsa de Simón novela Capítulo 65: ¡Tramando un plan para seducirme! , el contenido de la serie fue llevado al clímax. Honestamente, la única razón por la que me gustó el libro Esposa falsa de Simón fue por el protagonista masculino. Es uno de mis dos protagonistas masculinos favoritos hasta ahora. En Esposa falsa de Simón de Gato volador Ambos fueron elegantemente educados, tranquilos como si nada pudiera excitar sus nervios. Lea Capítulo 65: ¡Tramando un plan para seducirme! y los capítulos posteriores de la serie Esposa falsa de Simón en readerexp.com

Cada uno tenía sus pensamientos internos durante la comida. Al final cuando Sofía se marchaba Frida le acompañó, pero notó que Sofía parecía estar deprimida, y preguntó: -¿Te pasa algo?-.

Por su parte Sofía bajó la cabeza pensativa, no la había escuchado.

Frida se detuvo, -¿Sofía?-.

En ese momento Sofía volvió a su consciencia, coincidió con la mirada preocupada de Frida y sonrió incómodamente: -Perdona, Frida. Estaba pensando en algo y no te escuché, ¿me has dicho algo?-.

-¿Qué te ocurre?- preguntó Frida con preocupación.

Sofía forzó una sonrisa: -No me pasa nada. Por cierto, ¿eres muy cariñosa con Simón?-.

Frida sintió que esa pregunta era algo extraño, frunció el ceño y Sofía en seguida se explicó: -Solo te pregunto, no tengo otra intención-.

Frida no dijo nada más, solo la observó en silencio.

Esa mirada sigilosa hizo que Sofía se inquietara por dentro, -Esto… Frida, de verdad no tengo otra intención, solo me preocupaba por ti. Bueno, me voy yendo-.

-Vale, ten cuidado al conducir-.

Después de ver que Sofía se fue, Frida volvió a su habitación con un sentimiento complejo. Cuando tocó el pomo de la puerta recordó la imagen de Sofía de hace nada, suspiró en su interior y pensó que Sofía de verdad se preocupaba mucho por ella.

En su cabeza pasó la idea de que era una suerte para ella tener a una amiga como Sofía.

Pensando, sonrió y empujó la puerta para entrar.

Después de entrar, Frida se encontró por desprevenido con los ojos profundos y tranquilos de Simón, estaba cerrando la puerta y se sorprendió por un segundo para luego cerrar la puerta de nuevo.

Como habían tenido interacción en la comida, Frida sintió como si su relación con Simón había tenido un cambio diminuto. Al ver que estaba solo en la habitación, se mordió el labio inferior y se dirigió hacia él. Se colocó de pie detrás de su espalda para empujar su silla de rueda.

-¿Y Ra-Rafael?-.

Simón estaba sentado allí impasiblemente, su voz sonaba estridente.

-¿Qué es lo quieres conseguir realmente?-.

Frida se quedó embobada ante sus palabras, miró su parte posterior de la cabeza confundida.

No sabía a qué se refería.

-Te has traído a tu amiga a la casa de la familia Freixa sin permiso-.

Frida por fin entendió a lo que se refería, abrió la boca para explicar: -Solo la traje como invitada, si no te gusta, entonces la próxima vez…-.

-¿Próxima vez?-. Simón soltó una risa fría de repente, -¿De verdad piensas que es tan fácil venir a la casa de la familia Freixa?-.

Frida mordió su labio inferior: -De verdad no lo he hecho a propósito, lo de hoy fue porque…-.

Su voz acababa de sonar y Simón que estaba allí sentado quieto, repentinamente alzó la mano para agarrar sus delgadas muñecas. Frida abrió los ojos en grande, aún no se había reaccionado al respecto y Simón ya la había arrastrada sobre sus piernas.

Simón tenía un cuerpo esbelto, Frida en cambio era delgada. Al caerse sobre sus piernas sintió que las manos grandes de Simón la estaban rodeando, sosteniendo su pequeño cuerpo en su abrazo.

Los ojos de Frida temblaron de susto.

La barbilla se pellizcaba, la respiración del hombre se acercaba cada vez más hasta envolverla por completo.

Frida vio cómo el rostro bello de Simón se agrandaba cada vez más ante sus ojos. Antes de que pudiera reaccionar, los labios finos de Simón la cubrieron.

Frida se quedó estupefacta, su cuerpo empezó a temblar.

Él… la había besado otra vez.

Estaba en duda de si eso se consideraba un beso.

Los labios del hombre estaban helados, se sentía un poco secos pegados a sus labios y Frida abrió sus ojos bien grandes.

Frida estaba tan nerviosa que no sabía qué hacer, agarró sin pensar el cuello de la ropa de Simón, y se veía obligada a alzar la cabeza.

Frida sin darse cuenta cerró sus ojos poco a poco.

La memoria de Frida parecía haber vuelto hasta la noche de lluvia de hace una semana, con ese hombre que tenía el rostro borroso.

Se preguntaba por qué tenían una respiración tan similar, pensó que podrían ser la misma persona.

No, no eran la misma persona…

Pero ella no sabía por qué siempre relacionaba el beso de Simón con ese hombre. Se planteó que podría ser porque Kevin nunca le había besado antes.

Cuando tenía un caos mental…

Frida escuchó que Simón le estaba haciendo una pregunta en tono de burla.

-¿Acaso piensas que no eres lo suficientemente atractiva y has llamado a tu amiga para seducirme con ella?-.

Frida no sabía lo que estaba diciendo.

La voz de Simón sonaba grave y ronca, como la sensación de un vino atesorado que baja por la garganta, dulce y embriagador.

Un momento después, Frida comprendió de golpe lo que significaban sus palabras, en seguida se pudo contemplar humillación en su mirada, extendió la mano para librarse de él, pero Simón lo apretó más fuerte todavía.

-¿Qué pasa? No lo has probado tú, pero dejas que tu amiga lo pruebe primero. ¿Has pedido mi opinión?-.

-¡Suéltame!-. Frida estaba tan furiosa que quiso taparle con la mano, debido al enfado, sus ojos bonitos destellaban brillos embriagantes, sus labios rojos e hinchados pronunciaban: -No seas un malpensado, Sofía solo ha venido para hacerme una visita, ¡no es como lo que tú piensas!-.

-¿Sí?-. Simón soltó una risa, su mirada no se separaba de ella.

-¿Estás segura de que solo ha venido para hacerte una visita y no es que esté tramando un plan para seducirme?-.

Frida abrió en grande sus ojos, increíblemente miró al hombre a su frente que tenía una risa malvada.

-Imposible, ¡Sofía no puede tramar ningún plan para seducirte!-.

Frida mordiéndose el labio inferior dijo en defensa.

-Ja, ¿estás segura de que no trama nada para seducirme? ¿O es que piensas que puedes entregar tu marido así sin más a otra persona?-.

Frida no supo qué decir.

Tampoco sabía lo que querían decir sus palabras.

¿Qué era eso de entregar tu marido así sin más a otra persona?

Era cierto que eran pareja, pero… ese matrimonio no era reconocido. ¿Qué estaba pensando de soltar esa frase ahora? Frida se percató de que sus palpitaciones eran muy aceleradas, pensó que los ojos de Simón eran demasiado profundos y negros que no permitían a la gente ver con claridad sus emociones.

Se mordió el labio inferior, -No pienso así, pero… te puedo prometer que Sofía no siente nada por ti, hoy ha venido solo para hacerme una visita, sé que podría no agradarte eso, pero…-.

-Ja, ¿por qué no me iba a agradar?-. Simón sostuvo su barbilla, con una respiración baja: -Mi esposa es tan generosa que me trae a su amiga, debería agradecértelo, ¿no?-.

Frida sorprendida abrió los ojos en grande, -¿Qué quieres decir con eso?-.

-La próxima vez que venga la trataré muy bien-.

Frida: -¿…Simón?-.

-Así será como a ti te guste-.

La cara pequeña de Frida palideció gradualmente, miraba increíblemente al hombre hermoso que tenía una sonrisa muy perversa.

De repente pensó que Simón era más aterrador que como se lo había imaginado.