Esposa falsa de Simón Capitúlo 67: Parece que no puede esperar

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Frida quedó atónita y Simón también se sintió sorprendido.

Porque ambos no pensaron que esto pasaría.

Frida tembló sus labios y miró embarazosa a Simón que estaba muy cerca, -Perdón…-

La tez de Simón palideció de rabia y le miró a Frida fijamente con enojo.

-¿Perdón?- dijo muy enfadado, -¿Cuándo vas a retirar tu mano?-

Frida, -…-

Al terminar su palabra, Frida sintió que el lugar que tocaba parecía haber reaccionado y se hacía un poco grande.

Frida gritó y retiró su mano mirándole con cara roja.

-¡Que pervertido!- regañó con cara enrojecida.

Simón, -…-

¡Maldita sea! ¿Cómo ella le culpó a él mientras ella misma le tocó?

Simón entrecerró los ojos y la miró enojado, -¿A quién llamas pervertido? ¿Dilo otra vez?-

Estaba muy enfadado, como una fiera enfurecida que se abalanzaría sobre ti y te desgarraría una vez que te dieras la vuelta a correr.

Aunque Frida le regañaba a veces, nunca se atrevía a desafiar sus límites. Después de escuchar sus cuestiones, Frida quedó asustada y mordió el labio.

-Lo que digo es razonable.-

-¿Te atreves a decir que tienes razón? ¿Soy pervertido? Eh, ¿Quién mete su mano a mí?-

Frida, -…Lo hago sin intención.-

-¿Quién sabe de ti? Aunque fuera a propósito tú no vas a reconocerlo, ¿cierto?-

-¿A propósito?- Frida estaba tan enfadada y dijo, -Es imposible que yo lo haya hecho a propósito. Nadie te va a tocar.-

Al terminar, Frida giró su espalda y dijo con furia, -¡Además también me has mirado cambiarme la ropa!-

Lo dijo así sólo por enojo no para discutir.

Simón dio una risa fría, -Entonces, ¿quieres decir que como crees que te he visto desnuda, debes tocarme para compensar?-

Frida se volvió y dijo increíble, -¿De qué estás hablando? No soy de ese tipo.-

En ese momento, escuchó una llamada de la puerta y miró hacia la puerta .

Desde el exterior de la puerta Sofía dijo, -¿Frida, estás despierta?-

¿Sofía? ¿Por qué vino ella?

De repente, Frida miró nerviosa hacia a Simón, al ver la sonrisa malvada de él, se quedó preocupada y contestó enseguida, -¡Sofía! Espérame, ya salgo.-

Frida pensó en las palabras que le había dicho anoche Simón.

-La próxima vez que viene ella, la voy a tratar bien.-

Todo sabía qué quería expresar él. ¡Era un carajo!

Frida llevó sus cosas rápidamente y pasó por Simón marchándose.

Una voz fría provenía detrás de ella.

-Tu amiga parece que no puede esperar más.-

Frida se detuvo al escuchar sus palabras, pero no se volvió y se mordió los labios, -Sofía no es eso tipo de las personas que piensas. ¡No usas tu idea despreciable para adivinar a la persona de buen carácter!-

-Mujer tonta.- Simón dejó una burla.

Frida apretó el puño con furia.

-Sofía y yo somos buenas amigas desde hace muchos años. La conozco muy bien. Simón, tú no tienes amigo, no puedes entenderlo.- Al terminar de decir, Frida salió de habitación rápidamente ni quería saber qué reacción tenía Simón.

Tras abrir la puerta, lo que vio fue el hermoso rostro de Sofía.

-Frida, sales por fin.- Sofía la vio y trataba de entrar con sonrisa.

Frida cambió su cara, la impidió que entrara, luego salió y cerró la puerta.

-¿Qué pasa?- Su movimiento hizo que Sofía se quedara desconcertada, -¿Frida, no me dejas entrar?-

Al oírlo, Frida explicó sin remedio, -Simón está dentro.-

-¿Qué pasa con eso?- Sofía se rio y dijo indiferentemente, -No es la primera vez que vemos, hemos visto antes.-

Frida frunció las cejas inconscientemente y pensaba que Sofía parecía no tener miedo con Simón y que si no sentía la indiferencia de él. Frida se parpadeó y no dije nada aunque las palabras estaban en su lengua.

Sofía se dio cuenta de su expresión y notó que había hecho fuera de límite, entonces cambió su tono, -Uy, quiero decir que estás aquí, ¿qué tengo que temer?-

-Pero…-

-Él es un hombre, no es una fiera, ¿qué estás temiendo?-

Hablando de esto, Sofía se acercó a Frida y la miró fijamente a sus ojos. Frida cambió la cara ligeramente y pensaba que Sofía debería saberlo que temía.

-Sofía…-

-Bueno, vengo para buscarte no a él. Lo ignoro, así que no me importa. Vamos, te llevo a desayunar.-

Al oír eso, Frida se sorprendió un poco, -¿viene tan temprano sólo para llevarme a desayunar?-

-Por supuesto. Ayer pregunté al médico por ti, me dijo que estás demasiado débil. Supongo que es porque antes estabas ocupada de trabajo ni te alimentabas bien. Kevin sólo te esclaviza, él es una mierda. Es increíble que lo aguantes durante dos años. No debería escucharte yo, tendría que darle un palo antes. Así no vas a sufrir tanto.-

Al ver a Sofía tan enfadada por su asunto, Frida se sintió conmovida en su corazón.

-Ya está bien, todo se pasó.-

-Bueno, ¿está despierto Simón? Vamos a desayunar juntos?- Sofía sugirió.

-No hace falta. Él no va a salir con nosotras. Será mejor que vayamos solas.-

Justo en ese momento, se abrió la puerta de la habitación. Simón salió con su silla de ruedas. Frida cambió la cara y apretó a la mano de Sofía.

-Sofía, vamos.-

-¿Simón? Buenos días. Frida y yo estamos prepuestas a desayunar, ¿quieres ir con nosotras?-

-¡Sofía!- Frida gritó con el rostro pálido.

-¿Qué pasa?- Sofía vio que Frida reaccionaba tan exagerada y preguntó con extrañeza.

Frida se mordió los labios y habló nerviosa, -Nosotras…-

-Por supuesto.- Cuando Frida estaba demasiado nerviosa que no podía hablar, Simón se rio y contestó.

Frida se quedó sorprendida con los ojos abiertos.

¡Este carajo!

¡Realmente él estuvo de acuerdo!

-¡Qué bueno! Entonces vamonos, conduzco yo.- Sofía sacó las llaves del coche desde su bolso y las agitó ante de Simón con una sonrisa preciosa en sus labios rojos.

Frida la miró así con ojos complicados, pensó en algo y se acercó por detrás de Simón, -Entonces te empujo.-

De todos modos, él había aceptado y Frida no quería hablar más delante de Sofía, en contrario Sofía estaría pensando más con imaginaciones.

-Bien, conduciré primero. Podéis caminar lentamente.-

Entonces Sofía se adelantó. Frida empujó la silla de Simón y dijo en voz baja, -¿Qué quieres hacer en definitivo?-