Matrimonio de primera Capítulo 11: La aparición original

sprite

Matrimonio de primera novela Capítulo 11: La aparición original de Gato volador

En Matrimonio de primera novela Capítulo 11: La aparición original autor Gato volador los detalles son llevados al clímax. Es porque ella no llora por sí misma, administrará el tiempo de trabajo y descanso de la heroína. Pero cuando está enojado, no levanta la voz para asustar a la gente, no hay clase de clase como enseñar a los niños. Toda su actitud hacia la protagonista femenina es sentida por todos. Sigue a Matrimonio de primera Gato volador Capítulo 11: La aparición original en readerexp.com

Yadira nunca fue sonámbula.

Ella volvió la cabeza para mirarle con rubor, -Tú ...-

-Estoy herido.- Delfino giró la cabeza para mirarla, y le advertió con una voz clara y fría.

Yadira nunca había estado en la cama con un hombre. Su aura era tan fuerte que hizo su temperamento desaparecido.

Frunció los labios un poco nerviosa y quería retirar la manta para levantarse y salir de la cama, pero fue agarrada inesperadamente de la muñeca por el hombre que estaba a su lado.

La mirada de Delfino que contenía un matiz de indagación se posó en el rostro de Yadira, y él le preguntó, -¿Por qué tus manos son tan blancas y tu cara tan amarilla?-.

Yadira retiró la mano como si estuviera asustada y respondió en voz baja, -Por la naturaleza.-

Luego, saltó de la cama  como un conejo y se fue al baño.

Detrás de ella, Delfino estaban mirándola con bastante interés.

...

En el baño.

Al que Yadira se miró en el espejo, en sus ojos relampagueó el autodesprecio.

Sacó el desmaquillante del armario bajo el lavabo, y comenzó a desmaquillarse.

Unos minutos más tarde, apareció en el espejo una hermosa mujer de rostro claro y ojos brillantes.

Si no hubiera alquilado un apartamento por su cuenta después de la graduación y se hubiera desmaquillado todos los días, habría olvidado su aspecto original.

Una madre dabería sentirse feliz si tenía una hija muy guapa.

Sin embargo, cuando era niña, su madre Salia siempre la regañaba por haber robarle el protagonismo a Perla, y no le compraba ropa bonita.

Yadira de aquel momento había hecho todo lo posible para agradar a Salia.

De la primera a la última en el grupo, de la más bonita conocida por todos de su escuela a una chica fea que ni siquiera tenía amigos ...

Pero al final, Salia no se sentió tan contenta para prestarle un poco más de atención.

Ella siempre no quería creer que Salia no la amaba en absoluto.

Media hora después, volvió a disfrazarse y salió del baño.

Delfino estaba apoyado en la cabecera de la cama, sosteniendo su teléfono e inclinando la cabeza. Parecía que estaba leyendo algo, y su rostro sin expresión, un poco ascético.

Pensó por un momento y dijo, -Voy a salir, lláma a alguien que venga a recogerte a tu propia casa.-

El Delfino no respondió nada.

A Yadira tampoco le importó, así que cogió su bolsa y salió.

El último trabajo, se terminó a toda prisa debido a que Salia le ordenó que se fuera a su casa para esperar el casamiento.

Para mantenerse, tenía que encontrar un nuevo trabajo.

...

La mañana pasó volando.

Se quedó en la parada esperando el autobús.

De repente, un coche negro se detuvo frente a ella.

La ventanilla del coche se bajó y apareció una cara sonriente de un joven, quien le preguntó, -Yadira, ¿a dónde vas?-

Un destello de luz brilló en los ojos de Yadira, y en su voz hubo una alegría inocultable, dijo sorprendida, -¿Severo? ¿Por qué estás aquí?-

-Sube al coche primero, no se puede parar aquí por mucho tiempo.- dijo Severo, abriendo la puerta del coche para ella.

Yadira subió al coche enseguida, y justo después de cerrar la puerta, escuchó a Severo decir, -Justamente he invitado a tu hermana a cenar, vamos a comer juntos.-

¿Había invitado a salir a Perla?

Debería haber pensado en eso.

Hacía mucho tiempo, se decía que Perla y Severo eran la pareja de oro.

Pero los dos nunca habían andado juntos, así que podía ocultar sus pensamientos y seguir siendo amiga de Severo.

Movió la comisura de la boca de manera rígida, excusó, -Todavía tengo algo que hacer, así que no estaré con vosotros... -

-Hace mucho tiempo que no comemos juntos. Venga, obedéceme.- La actitud de Severo fue contundente y no le dio la oportunidad de negarse.

Pronto llegaron al restaurante.

Perla ya había llegado, y en cuanto vio que Yadira y Severo venían juntos, de repente su cara se volvió fría.

Sin embargo, Severo no se dio cuenta y dijo, -Perla, me encontré con Yadira en el camino, así que la traje para comer juntos, ¿te importa?-

Perla dio una sonrisa y dijo suavemente, -Por supuesto que no me importa.-

-Voy al baño, charlen primero.- Severo dejó estas palabras con una sonrisa y se dio la vuelta para irse.

Tan pronto como se fue, la sonrisa en la cara de Perla desapareció, -¿Cómo? ¿Acaso ese hombre inútil de la familia Dominguez no pudo satisfacerte, así que saliste corriendo para enrollarte con Severo?-