Matrimonio de primera Capítulo 161: Solo que al final lo aceptó

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-¿Lo de la Comisaría?-

Yadira continuó luchando contra los huesos en el cuenco, contestó sin levantar la cabeza.

-Eso es que alguien quería perseguir a Noela, le quitó su ropa y quería hacerle fotos desnuda...-

-Sabes que no me refiero a eso.-

Delfino la interrumpió fríamente, todo el entorno estaba lleno de frialdad.

De repente Yadira ya no tuvo ganas de comer más, se limpió las manos, se puso de pie y le dijo,

-Ya estoy llena.-

Anoche cuando se fue pegando un portazo, ¿por qué no le preguntó ni le dijo nada?

¿Ahora vino a interrogarla a ella?

Obviamente Delfino no tenía la intención de dejarla ir así tan fácilmente.

Se puso de pie, con sus largas piernas la adelantó y alcanzó a Yadira en dos o tres pasos.

Delfino cogió la muñeca de Yadira y la llevó a sus brazos, con la otra mano le sujetó la barbilla y dijo con voz profunda,

-Yadira, mírame.-

Yadira se quedó mirándole la cara concienzudamente durante unos segundos, y le confirmó,

-Estás muy guapo igual que ayer.-

Con su tono así tan indiferente, Delfino no pudo evitar forzar más apretando su mano.

Yadira frunció el ceño y pronunció con una sonrisa,

-Me has hecho daño, no solo me has hecho tener el pie torcido, ¿sino también quieres romperme la muñeca y dislocar mi barbilla?-

Delfino se quedó parado y con una cara bastante pálida.

Yadira se vio obligada a levantar la barbilla, no obstante, no parecía nada asustada, más bien se veía arrogantemente como una reina, lo miró fijamente sin mostrar ningún tipo de debilidad.

Sin embargo, sus ojos tan oscuros como la oscuridad de la noche daban miedo, parecía que esa mirada se comería a cualquier persona, Yadira no aguantaba más. Al final, fue ella quien primero giró la cabeza para evitar su mirada.

-Si todavía piensas que tengo la culpa, no intentes fingir, no te da igual, eso es muy feo.-

Delfino soltó la mano que estaba sujetando su barbilla, la puso encima de su cabello, y la acarició dos veces suavemente.

Todavía tenía la cara fría y sombría, pero sus acciones mostraban una inexplicable dulzura.

Todo estaba bajo el control de Delfino, y nadie sabía muy bien lo que pensaba, lo que le hizo a Yadira sentir angustia.

Frente a Delfino, Yadira era completamente transparente, era difícil ocultarse.

No estaba fingiendo, simplemente lo aceptó como era.

Yadira todavía tenía la cabeza girada hacia un lado, le dijo,

-Rosa siendo tu antigua conocida, siento mucho por el accidente que tuvo. Para ti, ella y yo nos parecemos mucho, es normal que sientas cariño por mí.

-Si fuera yo, también me fijaría más a las personas que se parezcan a Noela. Es una razón simple, lo entiendo.-

Se parecía a Rosa, y por eso Delfino la trataba tan bien, una razón muy simple.

Yadira lo entendía perfectamente, pero... ¿por qué todavía no se sentía relajada?

-Muy bien.-

Delfino la soltó, dio medio paso hacia atrás y la miró con una sonrisa, pero no se notó ni alegría ni ira en su cara hermosa.

Para Yadira, pensaba que por sus gestos nadie podía adivinar su estado de ánimo, porque Delfino no quería que la gente lo conociera.

Incluso Delfino era capaz de conocerla con profundidad, en cambio, Yadira no sabía nada de él. Parecía que todo el mundo estaba bajo su control, pero nunca quería mostrar su verdadera personalidad delante de todos.

Desde un principio era un juego desigual, era ella, Yadira demasiado inocente.

Esta vez el enfrentamiento entre ellos dos parecía haberse convertido en un punto divisorio.

Últimamente, ambos mostraban frialdad mutualmente y se mantenían la distancia.

Cada uno dormía en su propio dormitorio, cada uno se iba al trabajo después de levantarse, cenaban juntos, en ocasiones charlaban, lo cual no había gran diferencia como otros “matrimonios hechos por intereses comerciales”.

Pero pobre Fidelio, aguantando este entorno así tan depresivo, ya sabía que le tocaba sufrir en sus vacaciones del invierno, entonces decidió pasar el resto de las vacaciones con Jaime.

Yadira recordó que la última vez Jaime dijo que quería invitarles a cenar, no sabía si Jaime le había llamado a Delfino o no. Pero como Delfino no le dijo nada, pensaba que Jaime todavía no le había llamado.

O sea, Delfino lo rechazó.

Fidelio decidió irse con Jaime el sábado, como justo Jaime tenía tiempo, vino él en persona para recogerlo en coche.

-Jaime.-

Al ver a Jaime, Fidelio corrió hacia él.

Yadira le ayudó a recoger algunas cosas necesarias para la vida diaria y las bajó, vio que Jaime estaba en el salón.

Ya pasó más de una semana desde el último banquete que tuvieron, al ver a Jaime de nuevo, Yadira creía que se iba a sentir vergonzosa, pero en realidad no fue así.

Jaime sacó una sonrisa cariñosa y la llamó,

-Hola, Yadira.-

Sus sonrisas siempre transmitían magia y cariño.

-He preparado algunas cosas necesarias para Fidelio.-

Jaime era un hombre, no se fijaba tantos detalles como ella.

Jaime cogió las cosas que tenía en su mano y le dijo, -Gracias por haberte preocupado.-

-No hay de qué.- Yadira giró la cabeza para poder mirar a Fidelio, le repitió, -Pórtate bien, y recuerda de tus deberes escolares. Llama a Delfino cuando quieras volver, él irá a recogerte.-

Era ya final de año, todas las empresas estaban ocupadas, por supuesto incluso el Grupo Auge.

Durante este tiempo, Delfino solía salir de casa muy temprano, pero volvía muy tarde, ahora le tocaba hacer horas extras incluso los fines de semana.

Fidelio era un listillo, cogió las cosas en sus manos y se fue primero, dejó a Jaime y Yadira solos en el salón.

Jaime reprimió su sonrisa, su cara se puso seria de repente.

-Siento por lo de la última vez.-

Yadira curvó los labios, le sacó una sonrisa contestando,

-Ya me has pedido disculpas, y yo lo he aceptado.-

Jaime bajó su cabeza y sonrió,

-Vale.-

En la sala de reunión del Grupo Auge.

-Estos datos en este documento son completamente incorrectos.-

-Y este igual, ¿qué habéis hecho?-

-¿No vais a querer las pagas extras, verdad? O ya estáis pensando en cómo celebrar el Año Nuevo?-

Todos los directores superiores que estaban en la reunión se quedaron callados, no se atrevían ni hablar nada.

Últimamente no era nada fácil trabajar en esta empresa.

Antes, Delfino era serio y frío, pero por lo menos se llevaban bien con Apolo.

Sin embargo, en estos días, no sabían muy bien qué había pasado. Delfino, el presidente que no solía aparecer mucho en la empresa, parecía que vivía en la empresa las 24 horas del día, y les vigilaba todo el rato.

Y Apolo parecía que llegó a un acuerdo con Delfino, también venía muy temprano cada día y se iba muy tarde, no solo trabajaba muy a tope, sino también empezó a criticar a los trabajadores.

Apolo al terminar sus palabras, tiró todos los documentos que tenía en la mano encima de la mesa, y dijo, -Hay que volver a preparar todos los documentos. Si no lo terminamos esta noche, nos toca hacer horas extras.-

Delfino, el que se quedó callado durante toda la reunión, también pronunció en voz baja.

-El proyecto que os mencioné antes, necesito un plan de proyecto para mañana.-

Tan pronto como los dos salieron de la sala de reunión, todos se quedaron con cara de preocupación.

-Creo que están locos los dos patrones.-

-A Apolo no sé lo que le ha pasado, pero Delfino, seguramente ha discutido con su esposa.-

-¿Cómo lo sabes?-

-Somos hombres, ¿no te acuerdas de que Delfino ha salido a coger llamadas en las reuniones? Debería ser llamadas de una mujer.-