Matrimonio de primera Capítulo 164: Solo ella me puede tocar

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En Matrimonio de primera Capítulo 164: Solo ella me puede tocar, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 164: Solo ella me puede tocar, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee Matrimonio de primera Capítulo 164: Solo ella me puede tocar del autor Gato volador en readerexp.com

Apolo se dio cuenta de que Yadira ni siquiera miró a Delfino desde que se encontraron en el club.

Quería ayudar a Delfino, entonces le dijo, -¿Ya te vas? Quédate a cenar, Delfino ha venido con el coche. Si luego bebe alcohol, por lo menos lo puedes llevar a casa.-

-Está Xulio, o podría llamar a un conductor luego.- Yadira sonrió como total normalidad.

Delfino levantó los párpados y miró a Yadira.

Últimamente salía de casa muy temprano, pero volvía tarde todos los días, en casa saludaba a Yadira con prisa, sin tener más tiempo para hablar.

Fue la primera vez que la podía mirar tan de cerca esta semana.

Aunque vivían en el mismo chalet, al verla así, sentía que la echaba de menos.

Yadira sabía que Delfino estaba mirando su cara, pero ella ya no podía contener más su expresión.

Se quería ir ya, porque temía que, si se quedara más tiempo, no sería capaz de mantener la cara calmada.

Nada más sacar el primer paso, alguien cogió su mano.

Y luego, una voz baja y muda sonó, -Vamos juntos luego.-

Un tono así tan tranquilo sin notar ningún tipo de emoción.

Sus palmas calientes pero secas envolvieron las manos de Yadira fuertemente, Yadira solo se sentía cálida y tranquila en este momento.

Yadira curvó los dedos, abrió los labios y le contestó,

-Tengo que ir a casa a escribir mi guion.-

Delfino se hundió la cara, no le dio más oportunidad para negarse, la empujó directamente al ascensor.

Enseguida entraron Apolo y Cerilo.

Yadira estaba enfadada pero no podía hacer nada, tampoco podía sacar su mano.

El furio que tenía en el interior estaba subiendo poco a poco.

Delfino la miró fijamente, esta cara tan pálida y tan cabreada. Delfino sabía que estaba enfadada, pero estaba conteniéndose sin decir nada, eso le hizo sentir un poco aliviado, porque Delfino sí que llevaba unos días bastante deprimido.

Apolo, que estaba al lado también notó los gestos de estas dos personas.

Pensaba que Delfino sí que era muy atrevido.

Le hizo enfadar, y ¿pero por qué estaba tan contento?

¿Estaba loco?

Y al recordar de Noela, no soñaba que le sostuviera su mano, encima si ella hablara con él, aunque fueran pocas palabras, con eso ya le haría feliz durante un largo tiempo.

De verdad...

Que no había nada de comparación.

Mientras Cerilo también estaba deprimido. Creía que iba a ser una cena de tres hombres bebiendo y charlando, ahora se habían convertido en una escena que Apolo y él estaban viendo el matrimonio tan feliz de Delfino y Yadira.

-¿Te apetece esto?-

-¿Y esto?-

Delfino giraba la mesa poco a poco, mientras preguntaba a Yadira cuál plato le apetecía más.

Yadira no sabía qué a Delfino le había pasado hoy, pero como estaban presentes Apolo y Cerilo, no le quedaba otro remedio que comer.

Mientras ella comía, los tres hombres bebían todo el rato.

Al darse cuenta, ya había varias botellas vacías en la mesa.

Apolo apoyó en el hombro de Cerilo y se puso a llorar desesperadamente…

Cerilo estaba disgusto y quería alejar de Apolo.

El problema era que Cerilo no era tan fuerte como Apolo, ahora no le quedaba otro que dejarle llorar apoyando contra su hombro.

Yadira intentó calmarse, pero estaba tan sorprendida que no podía ocultar.

-No sé qué es lo que he hecho mal.-

-Bueno no, sí que lo he hecho mal, pero no tan grave.-

Apolo les habló llorando, al principio estaba sorprendida pero ahora se sentía un poco amargada.

No obstante, en este momento, notó que sus hombros habían sido presionado de repente.

Giró la cabeza y vio que Delfino, con los ojos medio cerrados, fijándose en su hombro.

-¿Tú…?- ¿Estaba borracho?-

Yadira intentó empujar a Delfino, en cambio nada de reacción.

Cerilo y ella se miraron mutuamente, en la mirada de ambos se notaba impotencia.

Después de haber esforzado mucho, Yadira consiguió meter a Delfino en el coche.

Porque no dejaba a nadie más que Yadira que lo tocara.

Delfino estaba tan borracho que pesaba más de lo normal, lo llevaron directamente al coche.

Cerilo cerró la puerta, caminó hacia Yadira y Delfino, y le preguntó. -¿Puedes?-

-Tenemos guardaespaldas en casa.- Si no conseguía sacar a Delfino, les podía pedir ayudas.

Cerilo enarcó las cejas sin decir nada más.

Yadira se quedó un poco parada y continuó, -Lo dejaré inconsciente si no tengo otro remedio, así los guardaespaldas lo podrán sacar del coche.-

No sabía qué problema tenía Delfino. Cuando estaba borracho, nadie lo podía tocar, solo ella.

Yadira sospechaba que este hombre estaba fingiendo estar borracho.

Yadira sintió un cambio sutil en los ojos de Cerilo, si no se equivocaba, se notaba una sensación de admiración en la mirada de Cerilo.

¿O qué podía hacer? No era capaz de sacarlo y sujetarlo.

Yadira volvió a casa con Delfino en coche.

El borracho Delfino estaba muy tranquilo, con los ojos medio cerrados, dejando que Yadira le ayudara a entrar casa como ella quiera.

A Yadira sí que le costó, pero al final consiguió subirlo a la planta arriba.

No entendía muy bien por qué ella no pidió ayuda a los guardaespaldas.

A Delfino lo dejó encima de la cama, y se fue al baño a por una toalla húmeda para limpiarle la cara.

Porque antes cuando estaban en el Club Dorado, no quería que los camareros le ayudaran, tenía la camisa arrugada, tres botones sueltos, los labios bien cerrados y los ojos también. Parecía que no estaba tan frío ni peligroso como de normal.

Yadira respiró profundamente y le limpió la cara.

Justo cuando extendió su mano, Delfino abrió los ojos.

A Yadira le asustó de salto y retiró la mano inmediatamente.

La mirada de Delfino estaba un poco aturdida, de repente se dio la vuelta, se quedó sentado en la cama, miró a Yadira fijamente.

Yadira le preguntó, -¿Estás despierto?-

Delfino saltó y la abrazó, con un tono suave la llamó, -¡Mamá!-

La mano de Yadira tembló un poco, y la toalla que tenía en la mano cayó encima de la cama.

La toalla estaba mojada, así mojaría luego las sábanas, la recogió rápidamente y la tiró a un lado.

Delfino se quedó quieto al abrazarla.

Yadira tampoco se atrevía a moverse, porque Delfino estaba tan tierno... terriblemente.

Tras un rato, Yadira tenía el cuerpo muy rígido, intentó llamar a Delfino, -Del... ¿Delfino?-

Delfino no contestó, entonces intentó empujarlo.

Una vez moverse, Delfino se convirtió en un robot encendido, la abrazó fuertemente gritando “Máma” sin parar.

Yadira se quedó sin palarbras ni movimientos.

Tras otro rato más, extendió la mano para acariciarle en la espalda, con una voz temblorosa le dijo, -Suéltame primero, que mamá te va a cambiar la ropa.-

Yadira se estremeció al decirle eso.

Pero eso sí que funcionó.

Delfino soltó a Yadira como ella lo pidió, y abrió los brazos como si esperara que ella le cambiara la ropa.

Todavía tenían los ojos medio cerrados, la frialdad en su cara desapareció, ahora solo se notaba que tenía la confianza completa a Yadira.