Matrimonio de primera Capítulo 18: Inesperada

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Matrimonio de primera novela Capítulo 18: Inesperada de Gato volador

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Yadira se sorprendió, luego empujó las gafas en el puente de su nariz, respondió sin comprender, -Vale-

En su cognición, Delfino originalmente la odiaba.

Por lo tanto, cuando Delfino dijo sin rodeos que era fea, no se sintió enojada ni triste.

-Si nada más, salgo-

Después de que Yadira terminó de hablar, se dio la vuelta y salió cuando vio que Delfino no había hablado.

Con la puerta cerrada, Delfino giró su silla a la dirección a la puerta.

Oye, esa mujer fea era realmente... inesperada.

...

Como todavía era temprano, Yadira tampoco quería irse a la cama.

Se sentó en el sofá del salón y encendió la televisión.

Había una inexplicable emoción en su corazón.

Aunque Delfino la odiaba, estaba dispuesto a verla y no la avergonzó mucho.

Esto era mucho mejor que las personas de la familia Jimenez.

Un rato después, sonó un silbido detrás de ella.

Yadira volvió la cabeza y vio a Fidelio acercándose perezosamente a ella.

Ella lo miró con conmoción, ¿cómo podría estar allí?

Delfino miró la sorpresa en sus ojos con satisfacción y levantó los ojos ligeramente, revelando una ligera sonrisa, -Cuñada, no nos hemos visto desde hace sólo medio día, ¿ya no me reconoces?-

Ella miró a Fidelio con cautela-¿Qué estás haciendo aquí?-

-Mi madre es la tía de mi primo. Me quedé en casa de mi primo por unos días. ¿Hay algún problema?- dijo Delfino mientras se acercaba a Yadira.

Fidelio vivía en la casa de Delfino, por supuesto que no habría ningún problema.

Era ella la que tenía el problema.

Ella no podía tomar la frívola de Fidelio con ella como nunca sucediera, y Delfino estaba en esa villa. No tenía ninguna duda, uno sin escrúpulo como Fidelio, definitivamente lo haría algo ridículo.

Yadira no quería darle la oportunidad de hacer cosas ridículas, por lo que dijo superficialmente, -No-

Luego levantó y subió las escaleras con la cabeza gacha.

Sin embargo, ella todavía subestimaba demasiado la desvergüenza de Fidelio.

Sin dar dos pasos, fue agarrada por la mano del hombre, el pulgar de Fidelio acariciaba ambiguamente su delicada muñeca, inclinándose para igualar con su altura, acercaba a su oreja y decía-Todavía no he comido, ¿Cuñada, soportas mirarme hambriento? Todavía estoy herido-

Pasaron demasiadas cosas en la noche, Yadira casi se había olvidado de la herida de Fidelio.

Delfino tocó su cabeza deliberadamente, con sus delgados labios casi tocando sus orejas-Ve y ayúdame a hacer algo de comida, te esperaré-

Yadira se puso rígida y estaba a punto de alejarlo, Vio fugazmente a Xulio que no sabía cuándo bajó las escaleras. Se sorprendió y su gesto cambió ligeramente. Ella arrojó Fidelio y lo alejó.

Fidelio no estaba enojado, con una sonrisa en su rostro-Cuñada, date prisa, tengo mucha hambre-

Al ver la aparición de Delfino, las comisuras de la boca de Xulio se crisparon y giró la cabeza hacia un lado.

Delfino arqueó las cejas y miró a Xulio, -¿Qué quieres decir con esta expresión?-

-Nada...- Simplemente sintió que lo que hizo su jefe no fue masculino en absoluto.

Estaba tan ocioso que fingiese a ser su primo y mintiera a su esposa.

¿Era para buscar estimulación tabú?

En el momento siguiente, negó esa idea.

Había estado con Delfino durante tantos años y nunca había visto que prestara atención a ninguna mujer.

Aunque la señora se vio un poco insatisfactoria, pero... su jefe la trataba de manera inusual.