Matrimonio de primera Capítulo 226: Los dos viven juntos aunque esto les hará sufrir

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Matrimonio de primera novela Capítulo 226: Los dos viven juntos aunque esto les hará sufrir de Gato volador

En Matrimonio de primera novela Capítulo 226: Los dos viven juntos aunque esto les hará sufrir autor Gato volador los detalles son llevados al clímax. Es porque ella no llora por sí misma, administrará el tiempo de trabajo y descanso de la heroína. Pero cuando está enojado, no levanta la voz para asustar a la gente, no hay clase de clase como enseñar a los niños. Toda su actitud hacia la protagonista femenina es sentida por todos. Sigue a Matrimonio de primera Gato volador Capítulo 226: Los dos viven juntos aunque esto les hará sufrir en readerexp.com

Xulio vio que Delfino vino, salió del coche y le abrió la puerta.

-Señor Delfino.-

Delfino levantó su cabeza ligeramente, pero su expresión todavía fue un poca fría.

Después de sentarse en el coche, preguntó a Xulio súbitamente, -¿Por qué se divorció con tu mujer?-

Xulio estuvo aturdido, y no supo porqué Delfino le preguntó eso.

Pero ya le preguntó Delfino, Xulio le diría naturalmente.

-No sé porque, he olvidado la razón de la última pelea, en aquel entonces, nosotros creíamos que divorciarse fue la mejor solución para nosotros.-

Xulio respondió con una voz frustrada.

-¿Todavía la quieres?-

Xulio respondió sin duda, -Sí.-

-Como todavía la quieres, ¿Por qué estás de acuerdo en divorcio?- La voz de Delfino todavía fue fría, pero pudo hacer que la gente sintiera los sutiles diferentes emocionales.

Xulio entendió un poco porqué Delfino le preguntó las cosas sobre el divorcio.

-Fue ella que me presentó el divorcio, dijo que todos los días estaban muy angustiados, quizá el divorcio le pasaría mejor, no pude soportar verla con tanto dolor, - La voz de Xulio fue ronca.

Delfino se sentó en la última fila, mirando hacia él, y vio su rostro maduro y equilibrado.

Su ayudante era un hombre muy sentado, no era especial, pero prudente y honesto, por eso lo eligió directamente.

-¿No te siente doloroso?-

-Sí.- Como si se le ocurriera algo alegre, se rio y añadió, -Puedo ver a mi hijo una vez a la semana, también puedo verla.-

Delfino se encapotó levemente, con su voz escondida ira, -¿Tenéis hijo? Ya que tenéis hijo, si no dejas al niño a ella, ¿cómo se alejará de ti?-

Xulio supo el hecho de que Delfino no permitió a Yadira salir de la casa hacía tiempo.

Probablemente supo cuál fue el obstáculo de Delfino en la relación con Yadira.

-Si la dejo, podrá vivir alegremente, por eso estoy muy satisfecho.-

-Aunque no es tú quien le hace sentir felicidad a ella?-

-¿Qué?-

Delfino rio fríamente, -Es mejor que los dos vivan juntos aunque esto les hará sufrir-

Ante el pensamiento del Delfino, Xulio se sintió impotente, -Señor Delfino, las cosas de sentimiento no son tan fácil de tratar.-

-¿De verdad? Parece que estás muy contento de estar solo.- Delfino habló con burla.

Xulio se quedó sin voz. Si los dos tenían opiniones diferentes, Delfino le decía algo para dejarle más doloroso.

Xulio siguió a Delfino después de graduarse de la universidad. Naturalmente conoció a Delfino mejor que otros, supo que Delfino tenía el obstáculo y también vio los trucos de Delfino.

No pudo decir que Delfino era una buena persona, pero sí que Delfino no era malo, lo que fue la razón por la que había seguido con Delfino durante tantos años.

Una persona puede trabajar para otra durante muchos años, no solo por el generoso salario, sino también por el encanto personal del jefe.

Yadira comió el desayuno, sentada en la sala para consultar el calendario.

En ese momento se dio cuenta de que en más de diez días sería el Año nuevo.

Dejando el teléfono a un lado, se sintió un poco molesta.

Las noticias de Internet ya pasaron, pero casi llegó al fin de año. Ahora no tuvo que apresurarse a buscar trabajo, además, todavía estuvo embarazada, y pocas empresas quisieron una empleada que tomaba vacaciones de dos meses por el parto después de convertirse en empleada oficial.

Todo el plan fue roto, por eso ella solo pudo hacerlo de nuevo después de dar la luz.

Cada vez como esta, las quejas a Delfino volvió a aparecer en la mente de Yadira.

-¿Sabes quién soy?-

-Perdón, señor Delfino ha dicho que…-

-¡Te atreves a detenerme!-

Vinieron los sonidos de pelea de afuera. Yadira dejó de pensar, se levantó y caminó hacia la puerta. Cuando salió de la sala, vio una multitud de personas reunidas alrededor de la puerta de la villa, lo que parecía que ellos estuvieron discutiendo.

Parecía que los guardias estaban deteniendo a alguien.

Pero los guardias eran demasiado altos, y Yadira no vio nada.

Ella se dirigió a la puerta y preguntó, -¿Qué pasa?-

-Señora Yadira.-

Los guardias dieron un paso atrás y la saludaron respetuosamente.

En ese momento Yadira vio claramente la persona detenida por ellos, la cual era Emilia Dominguez que Yadira había visto una vez en la vieja casa de la familia Dominguez.

Esta vez, Emilia estaba más cortés que esa Emilia cuando estaban en la vieja casa.

Ella vio a Yadira, y dijo con una sonrisa a propósito, -Cuñada Yadira.-

Yadira vio su intención de complacerla, pero fingió no entenderlo y dijo con sorpresa, -¿Vas a ver a Delfino? Ha estado en la empresa.-

La cara de Emilia se puso rígida, pero pronto volvió a la normalidad y dijo, -No, mi abuelo me dijo que estás embarazada y vine a verte especialmente, también te he traído un juego de cosméticos especiales para mujeres embarazadas.-

Habló, levantando la bolsa en su mano.

Yadira vio la marca de la bolsa, y reconoció que eran productos de Grupo Dominguez, pero Delfino había dejado a alguien traerle varios juegos.

Si la otra parte se ha mostrado bien contigo, no es bueno poner mala cara a esta. Ya que Emilia había llagado a su casa, no fue bueno ahuyentarla.

-Muchas gracias.- Cogió la bolsa y le dijo, -Venga y siéntate.-

Al escuchar esto, Emilia quiso seguirla y entrar, pero los guardias no lo permitieron.

Yadira miró hacia atrás y dijo, -Ella es la prima del señor Delfino, ¿por qué no la dejan entrar?-

Los guardias dejaron a Emilia entrar.

Emilia dio un paso adelante para tomar el brazo de Yadira fingiendo ser afectuosas, pero Yadira la evitó tranquilamente.

Retiró la mano avergonzada, Emilia miró a su alrededor, encontró que nadie lo había visto, pues se puso aliviada.

Al entrar, Yadira vio a Fatima Núñez.

Yadira le llamó directamente, -Fatima, ayúdame a coger esta cosa y a guardarla, es Emilia quien me dio, no la rompas. -

Después de confesar Fatima con Yadira, creyó que Yadira la avergonzaría, pero lo que no esperaba fue que Yadira no lo hiciera.

Pero no creía que Yadira fuera tan buena y amable.

En ese momento, la escuchó pedirle a sí misma que cogiera algo, y se rio fríamente en su corazón, ¡Resultó que Yadira iba a avergonzarla!

Cuando ella levantó su cabeza y vio a Emilia, cambió su cara repentinamente.

-¿Emilia?-

-¡Fatima!-

Los dos se llamaron el uno al otro casi al mismo tiempo.

-¿Vosotros os conocéis?- Yadira preguntó con sorpresa.

De hecho, Yadira lo hizo con intención. Fatima fue hija del director de la estación de televisión de Ciudad Mar, y Emilia fue presentadora de esta estación. Por supuesto que los dos se conocieron.

Cuando Yadira todavía no se graduó, hubo compañeros que trabajaban en la estación de televisión, y algunos le habían dicho las cosas de Emilia y Fatima.

Pero en aquel entonces, no supo que la hija del director de la estación de televisión se llamaba Fatima.

Emilia fue una empleada llegada repentina, por eso, casi todos supieron que su identidad significativa, mientras que Fatima era hija del director y trabajaba entre bastidores, las dos personas siempre se encontraron por el trabajo. Sus apariencias eran bonitas, entonces naturalmente se compararon.

Por eso las dos personas siempre se compitieron uno a otro en ese momento.

Yadira acababa de recordarlo al ver a Emilia hacía un rato.

Emilia notó la ropa de sirvienta de Fatima, y dijo burlonamente, -Se decía que quieres casarte con un miembro de la familia Dominguez, pero no esperaba que prefieras hacerse sirvienta para entrar en la familia Dominguez.

Fatima palideció y dijo, -No tiene nada que ver contigo.-