Matrimonio de primera Capítulo 242: No me gusta

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La voz de Perla era un poco ronca con rencor intenso, -Yadira Jimenez, ¡estás muy orgullosa por encerrarme en la cárcel! Pero no lo esperabas que salgo tan rápido, ¿no? -

Las últimas palabras las dijo entre dientes apretados, como si quisiera arrastrarse por el teléfono y darle un mordisco a Yadira.

Yadira dijo fríamente, -Los males que te provocas a ti mismo son los más difíciles de soportar.-

Al oír sus palabras, Perla dijo con una sonrisa desdeñosa, -Veamos qué va a pasar.-

El buen humor de Yadira se arruinó con esta llamada de Perla. No quiso escuchar más a Perla hablando como una loca y colgó el teléfono.

Ella se volvió y descubrió que Delfino estaba mirándola.

Los ojos estaban llenos de emociones que ella no podía entender.

Ella supuso que él acababa de oírla contestar al teléfono y que sabía que la llamada era de Perla.

Perla era grotesca. La llamó en cuanto salió de la cárcel para burlarla.

Pero, Yadira había sabido que Jaime sacaría a Perla de la cárcel, solo que no había esperado que fuera tan rápido.

Era probable que Jaime se hubiera puesto enfadado por el reciente escándalo y le guardaba rencor a Delfino, por eso sacó a Perla tan pronto.

Yadira dijo, -Es solo cuestión de tiempo antes de que ella sea liberada.-

-Sí.- Delfino desvió la mirada, con los ojos ligeramente bajos. Las emociones en sus ojos no se veían.

Eso era lo que hacía cuando estaba de mal humor.

Yadira se acercó y lo miró, diciendo suavemente, -Volvemos a la vieja casa. No te importes con una persona innecesaria. Mañana es Nochebuena. Es la primera Nochebuena que pasamos juntos. Ponte alegre, ¿eh?-

Sus palabras parecieron surtir efecto, y Delfino giró la cabeza para mirarla.

Yadira no se maquilló después de su embarazo. Era joven y no tenía malos hábitos, por lo que incluso estaba muy guapa sin maquillaje.

Su piel era blanca y tenía ojos claros, infantiles y juveniles, pero extraordinariamente atractivos.

Delfino estaba tan conmovido que no pudo controlar bajar la mirada y besarla.

Yadira se apretó rápidamente contra su frente, -Fidelio está aquí.-

Delfino se volvió para mirar a Fidelio, que estaba sentado en el sofá usando el móvil, sin saber qué estaba haciendo, pero los ojos de Delfino mostraron disgusto.

Fidelio levantó la vista con asombro y se encontró con la mirada de disgusto de Delfino.

Fidelio parecía desconcertado. Él pensaba: “Solo estaba sentado para divertirme. ¿Por qué Delfino me mira así?”

-Vamos.- Delfino alargó la mano y acarició la cabeza de Yadira antes de alzarse y llevarla fuera.

El guardaespaldas ya había metido en el coche las cosas que Yadira había ordenado. Delfino le había dado una vacación a Xulio Ruiz, el chófer que habitualmente se encargaba de transportar a Yadira conduciendo.

*

En el coche que estaba a la puerta de la cárcel.

-¿Oye? ¿Yadira Jimenez?-

Perla miró su móvil y se dio cuenta de que era Yadira quien le había colgado.

Se llenó de ira, -¡Cómo se atreve a colgarme esa zorra de Yadira!-

Jaime apagó el cigarrillo que tenía en la mano y dijo con la voz rasposa por el humo, -Ya basta, salimos.-

En cuanto Jaime habló, el enfado de Perla desapareció de inmediato. Llevando una encantadora sonrisa, se inclinó hacia Jaime, -Eres tan amable conmigo que no sé ni cómo agradecértelo...-

Le gustaba mucho a Jaime.

Después de gustarle, ella no había ido a esos clubes a festejarse.

No creía que Jaime la sacara realmente de la cárcel.

En un momento, ella estaba tan desesperada que pensó que estaría encerrada allí durante tres años. Luego, fue salvada por el hombre que ella amaba.

Fue del infierno al cielo.

Perla se acurrucó en los brazos de Jaime, con las suaves manos acariciando su pecho.

El mero hecho de oler su aroma le hacía sentir que estaba a punto de desmayarse.

-Jaime...-

Perla trató de acercarse aún más a él para besarlo.

Jaime se encapotó y giró la cabeza para evitar sus besos, pero él no la apartó.

El beso de Perla aterrizó justo en su barbilla, pero no le importó a Jaime en absoluto.

Ella besó desde la barbilla de Jaime hacia...

Perla no había sido virgen a una edad temprana, solía salir en varios clubes y tenía una vida desordenada.

Jaime no dejó que le besara los labios, pero tampoco se negó, dejando que le besara y le tocara. Al cabo de un rato, Perla sintió su respiración agitada.

Perla, que también sentía sensualidad, se acercó al oído de Jaime y le dijo sensualmente, -Jaime, ¿no me echaste de menos?-

Jaime dijo con voz ronca, -Por qué estás tan cachonda.-

Perla se excitó aún más al oírle decir eso y dejó escapar un suave gemido, -Mmmm...¿te gusto así? ...-

Ella pensó que Jaime estaba a punto de no poder controlarse. Al momento siguiente, ella escuchó a Jaime decir fríamente, -No me gustas, eres asquerosa.-

Perla se quedó helada, y solo entonces vio el disgusto en la cara de Jaime.

A Perla no le importó el asco en su cara, -Pero eso no es lo que me dice la reacción de tu cuerpo.-

-Quiero hacer...- dijo Perla llena de deseo.

Jaime aún no la apartó, consintiendo sus pensamientos.

*

Yadira y Delfino fueron directamente a la habitación de Delfino para descansar cuando llegaron a la vieja casa.

En su última visita, la habitación seguía siendo la misma que cuando él vivía allí de adolescente. Esta vez se había reorganizado y parecía mucho más coincidente con el carácter de Delfino.

Yadira se sintió un poco triste.

A mediodía, una criada vino a llamarles para comer.

Yadira llegó al restaurante de casa solo para descubrir que ellos eran los últimos en llegar.

Justo cuando se acomodaron en sus asientos, escucharon que el abuelo Alejandro dijo, -¿Dónde está Jaime? ¿Por qué no está aquí?-

-Jaime salió de madrugada a hacer unos asuntos. Creo que fue algo de trabajo.- fue la madre de Jaime, Sonia Dominguez, quien habló.

Alejandro no estaba contento, pero no dijo mucho.

Yadira pensó en aquella llamada de Perla por la mañana y ella dudaba, “¿Jaime fue a trabajar?”

“¡Creo que fue para recoger a Perla! ”