Matrimonio de primera Capítulo 249: Es suficiente que ellos sepan quién eres

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Yadira se sorprendió por esto.

Al dar una nota a Fatima en WeChat, se vio la pantalla mostrando Tecleando, que significaba el otro lado estaba en escribiendo mensajes.

Al momento siguiente, recibió un mensaje de Fatima.

-Yadira, ¿te has puesto de acuerdo?-

Parecía que Fatima aún recordaba lo que Yadira había dicho.

Yadira dejó de dar rodeos, -Sí, ¿lo que has dicho aún es eficaz?-

-Por supuesto que sí.-

Inmediatamente Fatima le envió otro mensaje, -¿Qué género escribes? Envíame un párrafo para que conozco primero tu estilo. Puede que no tenga tiempo estos días, todavía estoy trabajando horas extras. Espera mi mensaje, a lo mejor después de la festividad de los Reyes Magos.-

Al principio, Fatima dio a Yadira la impresión de que era una señorita mimada siendo poca juiciosa.

Y ahora advirtió que Fatima podía no ser de ese tipo con una perspectiva muy positiva como la del sentido ordinario, pero sí, con las propias reglas de vida.

En este mundo no existía en absoluto lo correcto y lo falso, el blanco y el negro.

Las personas como Fatima, que tenía sus propias leyes de vida, haciendo lo que le apetecía, era quizá el tipo que vivía mejor.

-Lo sé, gracias.- Un "gracias" sincero de Yadira.

-No me des las gracias tan pronto, en caso de que tu guión sea demasiado malo, tendré que buscarte un director de tercera categoría y de poca fama.-

Las palabras de Fatima fueron directas, pero a Yadira no le molestaron en absoluto.

-Bien.-

-Tengo trabajo que hacer, estoy ocupada, hablaremos otro día.-

Yadira estaba a punto de responder con un "De acuerdo" cuando vio que la pantalla mostraba que Fatima estaba tecleando.

Llegó el mensaje, -¿Estás en la vieja mansión de la familia Dominguez ahora, Emilia regresó sola para las vacaciones?-

-¿Qué quieres saber?- Yadira pensó en la última vez que Emilia y Fatima se pelearon a manos y Emilia mencionó a Isidoro Borges .

Isidoro se hacía el actor conocido desde infantil. Ahora se distinguía en el sector por la buena actuación, era actor de años en el sector del entretenimiento y un trabajador ejemplar. Cada año se presentaba actuando en una nueva obra en la pantalla y obtuvo buenas feedbacks del público.

Según lo que dijo Emilia en ese momento, obviamente que a Fatima también le gustaba Isidoro.

Yadira le respondió sonriendo, -Volvió sola a casa, no te preocupes.-

Fatima no quería confesar la real concepción, -¡Qué quieres decir por lo de “no te preocupes“! Esa puta Emilia, ¡no creo que pueda casarse tampoco!-

¿Emilia no podía casarse?

Poca posible. Emilia no tenía una mala figura y su estatus familiar era mucho más mejor en comparación con otras.

-¿Con quién estás hablando?-

Delfino se acercó sin que se diera cuenta.

Salió apresuradamente de la interfaz de WeChat y fue a deslizar noticias como si no hubiera pasado nada. -Una amiga.-

Delfino se sentó frente a ella, -Yadira.-

Su tono se puso serio, por eso Yadira levantó la cabeza para mirarlo.

-¿Quién te llamó antes del desayuno?- Como ella no lo decía, él iba a preguntar.

Yadira no se contuvo, -Mi madre.-

-¿Y?- Delfino recordó la forma en que ella lo había mirado, y a la vez tuvo la idea sobre lo que Salia había dicho.

-Sólo me preguntó cuándo iba a volver a la familia Jimenez para visitarlos durante las vacaciones de navidad. También habló de lo que había venido a verme antes.- Sin reflejar nada de sus ideas, Yadira resumió el asunto sencillamente.

Delfino entrecerró ligeramente los ojos, midiendo cuidadosamente el rostro de Yadira, pero fracasó en encontrar nada raro.

Por supuesto, no creyó que saliera mal acerca de lo que no enterara a Yadira que hubiera echado a su madre.

Recordó que el médico diciendo que las mujeres embarazadas eran caprichosas y que se emocionaban fácilmente.

Pensando en ello, dejó de pensar en por qué Yadira se descontentó de repente.

-¡Está en su sueño!- Delfino dijo con frialdad. Salia se atrevió a pedir a Yadira a celebrar la navidad con ellos.

Sin comentarlo, Yadira sólo dijo con tranquilidad, -Bastará que lleven regalos a la familia Jimenez.-

Delfino levantó los ojos, -Depende de ti.-

……

En la cena de Nochebuena se reunieron todos los miembros de la familia Dominguez.

La vieja mansión de los Dominguez era enorme. En adición al comedor donde solían comer, había otro comedor específico para las reuniones.

Este era tan grande que casi podía albergar una pequeña fiesta.

De hecho, la cena fue la pequeña fiesta reunida a tantos parientes.

Había bastante personas. Yadira, girando la cabeza, susurró a Delfino, -En absoluto puedo recordar quiénes son.-

Delfino tomó su mano, con una sonrisa indistinta en los labios, -Está bien, es suficiente que ellos sepan quién eres.-

Pensando un poco, fue convencida.

Cada vez que el niño la saludó, Yadira lo regaló un aguinaldo, que enviaban a Yadira por adelantado por parte del abuelo, Alejandro Dominguez.

El abuelo quería mucho a Delfino.

Todo el mundo estaba de buen humor por la Nochebuena y se encontraba una atmósfera agradable.

Después de comer, todo el mundo se reunió charlando y esperaron a despedir al año viejo.

Delfino, sin embargo, no quiso a hacerlo como el resto. Tomó a Yadira de la mano, -Vamos.-

-¿Para qué?- Yadira se dio cuenta de que él quería volver a la habitación a dormir.

Era cierto que estaba embarazada, pero el médico dijo que ahora estaba en buena forma. Aún podía quedarse despierta hasta las cero horas de la mañana.

Delfino la consideraba demasiado delicada.

Yadira miró hacia el abuelo, -Estoy bien, solamente hasta las doce. Están todos aquí, pocas veces has celebrado la Nochebuena junto con los abuelos, ¿cuántos años hace que no pasas este día con ellos?-

El rostro de Delfino se movió ligeramente, obvio que fue conmovido por Yadira.

-Vaya, vamos a él.-

Yadira dirigió a Delfino hacia donde se quedaba Alejandro, por fin Delfino llegó.

En cuanto Yadira pasó, Fidelio le siguió.

-¡Yadira, vamos a jugar a las cartas!- Fidelio sacó las cartas de la nada.

Yadira sonrió, -Bien, tu primo lo hará por mí.-

La cara de Fidelio cayó al instante, -…Esto no suena bien.-

Yadira no sabía las cartas, solamente los dados eran lo suyo.

Delfino, por su parte, nada era difícil para él.

-Vayáis a jugar aparte, ¿qué hacéis conmigo un viejo?-

Debido a la Fiesta, Alejandro dejó de ser serio y frío como de costumbre, lo que hizo que él pareciera amable y gentil.

Yadira le dio un codazo a Delfino, empujándolo hacia el abuelo.

Delfino se sentó a su lado.

Yadira giró la cabeza inconscientemente y vio al abuelo mirándola con una sonrisa en los ojos.

A Yadira le pareció embarazosa y sonrió a la vez.

-Vosotros charlad, voy al baño.- siempre quería ir al servicio con el embarazo.

Se levantó y salió.

No conocía bien el edificio. Decidió ir al baño de su habitación.

Subiendo las escaleras, en la esquina se vieron Horacio Dominguez y Sonia Dominguez.

Los dos caminaban uno tras otro, miraban discretamente a su alrededor.