Matrimonio de primera Capítulo 266: ¡Te pregunté dónde está Yadira!

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En esta relación entre ella y Delfino, los dos no eran coincidentes.

Delfino era muy controlador con ella.

No era la primera vez que Delfino restringía su libertad.

Sin hablar de este incidente de Alejandro, siempre habría otros problemas entre ella y Delfino.

En lugar de esperar inquieta un veredicto inicial incierto, debería salir a buscar la verdad por sí misma.

Aunque la familia Dominguez era muy poderosa, la lucha entre ella y la familia Dominguez era como si una hormiga quisiera sacudir un árbol, pero ella creía que la verdad saldría a la luz tarde o temprano.

*

En el Grupo Dominguez.

Después de que Alejandro se despertara, Delfino fue al Grupo Dominguez para ocuparse de algunos asuntos oficiales antes de tomarse un momento para ir al hospital a acompañar a Alejandro.

A las diez, acababa de salir de una reunión cuando recibió una llamada de su guardaespaldas.

-Señor, la Señora está destrozando cosas otra vez y ha echado a todos los criados de la villa.-

¿Yadira volvió a destrozar cosas?

En Internet se decía que el temperamento de la mujer empeoraría después del embarazo.

Tras un momento de pensar, Delfino dijo, -Déjala.-

Cuando el guardaespaldas escuchó la respuesta de Delfino, no pudo evitar suspirar en su corazón. El Señor realmente mimaba a la Señora.

Solo que todavía estaba un poco confundido en cuanto a si la Señora había impulsó a Alejandro o no.

Todo el mundo decía que la Señora lo hizo.

El Señor parecía sospechar también de la Señora, pero por todas las acciones del Señor, parecía que éste no trataba con dureza a la Señora por lo de Alejandro.

“Olvídalo, es mejor no pensar en ello.” pensó.

Al colgar el teléfono, Delfino se dirigió a su despacho.

La sala de conferencias estaba a sólo diez metros del despacho de Delfino, y estaba a mitad de camino cuando el asistente le trajo dos documentos urgentes para que los firmara.

Los tomó y leyó mientras caminaba a su despacho.

Después de leer el segundo documento, Delfino estaba a punto de firmarlo cuando de repente recordó lo que acababa de decir el guardaespaldas.

Los movimientos de Delfino se pararon, quería sacar su teléfono, pero como sus manos estaban temblando, lo dejó caer accidentalmente al suelo.

Yadira no era una persona mandona ni no era caprichosa.

No tenía el hábito de romper cosas cuando estaba de mal humor.

La última vez que rompió algo, fue para robar el registro civil en su estudio.

Entonces, esta vez que ella “destrozó cosas”, naturalmente también tenía otro propósito.

Pero como Yadira estaba descontenta últimamente, Delfino no prestó mucha atención a o que ella “destrozó cosas” e cometió errores.

Sin embargo, pensó en las palabras del guardaespaldas.

Rompió cosas y echó a todos los criados de la villa...

El asistente que estaba al lado lo vio y ayudó a Delfino a coger el teléfono.

El asistente era una persona que Delfino había ascendido personalmente desde puesto bajo después de participar en el Grupo Dominguez.

En su corazón, Delfino era una persona ocultando todas sus emociones como un robot.

Al ver el rostro con pánico de Delfino, casi creyó que lo vio mal.

Le pasó el teléfono a Delfino y le preguntó con cuidado, -Jefe, ¿qué le pasa?-

Delfino puso una expresión terriblemente fría y seria.

Ignoró la pregunta del asistente y llamó directamente al guardaespaldas.

La llamada fue contestada rápidamente, y antes de que pudiera hablar, la voz ansiosa del guardaespaldas sonó, -Señor, la Señora ha cerrado las puertas delantera y trasera de la villa, sospechamos que la Señora quería suicidarse...-

Delfino se levantó de su silla y gritó, -¡Derribad las puertas! ¡Si algo le sucede a Yadira! ¡Todos vosotros morirán!

El asistente del lado se puso muy asustado y no se atrevió a decir nada.

Delfino, por supuesto, lo ignoró, y se dirigió a la salida.

Se encontró con Horacio Dominguez en la puerta.

Horacio le detuvo, -¿Adónde vas? Te estoy buscando para algo.-

Delfino extendió la mano y alejó a Horacio.

Miró a Horacio con rostro sombrío con la mirada fría.

Las miradas de los dos hombres se encontraron sin decir nada, pero Horacio no pudo evitar sorprenderse por el odio que había en los ojos de Delfino y dio medio paso atrás.

¿Odio?

Entonces, Delfino retiró su mirada y dijo con indiferencia, -Algo pasó en casa, tengo que volver primero.-

Sin dar a Horacio la oportunidad de hablar, Delfino se apresuró a marcharse tras terminar su frase.

Cuando Delfino regresó a su casa, lo único que vio fue la villa quemada y llena de humo.

Al mirar la villa que había quemado hasta quedar en ruidos, la acción de Delfino de salir del coche se congeló allí, y sólo después de unos segundos reaccionó y corrió hacia dentro de la villa.

Pero los guardaespaldas lo detuvieron.

-Señor, el fuego es demasiado fuerte para entrar ahora...-

Delfino había estado en gimnasio antes, y golpeó a cualquiera que lo detuviera.

No era que esos guardaespaldas se atrevieran a golpearle de verdad, pero tampoco podían vencerle.

Todos los guardaespaldas que acudieron a detener a Delfino fueron golpeados por éste hasta que no pudieron levantarse en el suelo.

Delfino se apresuró a entrar de todos modos.

La villa casi se quemó por completo.

Si entraba por el vestíbulo, el fuego abrasador quemaría la piel.

Xulio Ruiz llegó en ese momento.

Se apresuró a tirar de Delfino, -¡Señor, no puedes entrar!-

Delfino ignoró las palabras de todos en este momento, y directamente se sacudió la mano de Xulio.

Al fin y al cabo, Xulio era el que llevaba más tiempo con Delfino, y sus palabras eran poderosas. Además había traído consigo a unos cuantos guardaespaldas, y les hizo un gesto con los ojos hacia ellos.

Un guardaespaldas lo entendió y una mano como cuchillo golpeó fuertemente la parte trasera del cuello de Delfino, y el alto cuerpo de éste cayó.

Xulio ordenó a los hombres que llevaran a Delfino y lo encerraran en el coche.

Incluso después de desmayarse, frunció el entrecejo como un nudo que no podía ser disuelto.

Los bomberos acudieron rápidamente, pero el fuego en la villa era tan grande que tardaron dos horas en apagarlo.

Y la otrora hermosa y lujosa villa quedó reducida a cenizas por el fuego.

Xulio entró en la villa con otros.

La villa se había quemado hasta que se quedó completamente irreconocible, y mucho menos podía encontrar a alguien.

En ese momento, Delfino ya se había despertado.

El guardaespaldas no se atrevió a seguir encerrarlo, así que lo dejó salir.

Con ojos espantosos, como un león loco, agarró con fuerza al guardaespaldas que lo había liberado y preguntó sombríamente, -¿Dónde está Yadira?-

-Señora... Señora...,- cuando el guardaespaldas vio así a Delfino, no pudo ni siquiera completar una frase.

Delfino agarró su solapa con mucha fuerza mientras gritó, -¡Te pregunto dónde está Yadira!-

El guardaespaldas tartamudeó durante mucho tiempo y no logró decir nada.

Delfino lo apartó y se apresuró a entrar en la villa.

Xulio estaba buscando en el interior.

Aunque sabía que si Yadira había estado dentro cuando comenzó el incendio, después de este tipo de fuego, ella debería haberse quemada hasta las cenizas.

Pero, aun así, debían buscarla.

Al ver que Delfino se acercaba a toda prisa, Xulio se dirigió hacia él.

-¡Señor!-

Delfino levantó su puño y golpeó a Xulio.

La fuerza de Delfino era tan fuerte que Xulio fue enviado a volar por su puñetazo, y Delfino dio un gran paso hacia él y lo siguió con otro puñetazo.