Matrimonio de primera Capítulo 281: Déjame quedarme

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Matrimonio de primera novela Capítulo 281: Déjame quedarme

En Matrimonio de primera Capítulo 281: Déjame quedarme, el amor entre él y ella es hermoso y cálido. Me gusta mucho su personalidad sobria y decidida, a diferencia del conejito blanco colegiala de voluntad débil. Cuando está en peligro, sabe cómo protegerse. Cuando no sea reconocida por todos, usará sus acciones para demostrarlo todo. Por supuesto, una heroína de élite también se debía a que su presencia apoyaba el cielo para ella. Lee Matrimonio de primera Gato volador Capítulo 281: Déjame quedarme en readerexp.com

Apolo vio a Delfino parado, pensando que estaba considerando su aconsejo, y siguió diciendo, -Le echas tanto de menos a ella, ¿por qué no vas a llevarla de vuelta?-

Delfino permaneció mudo, bajando la mirada, no se sabía en qué había pensado, abrió la puerta y se fue.

-Ahora que tiene novia se olvida de los amigos.- Delfino suspiró y se dijo.

*

Yadira llevaba dos días en el hotel, sin hacer nada excepto comer y dormir, y parecía muy ociosa.

Entonces, cuando estaba libre, salía a dar un paseito.

Ni compraba nada, ni hacía nada, y solo pasaba el tiempo pasear sin destino.

Pero su verdadero propósito era examinar si Delfino había mandado que le espiaran.

Antes no se había dado cuenta, porque no lo había pensado, estos días puso cuidado, y descubrió que alguien le seguía.

Era un guardaespaldas profesional. Si no hubiera estado alerta, no habría encontrado su presencial.

Así que comenzó a planear irse de Sídney.

Sin embargo, la inesperada aparición desbarató sus planes.

A la mañana siguiente, como los últimos días, ella se levantó, se cepilló los dientes, se lavó la cara y se disponía a salir.

Cuando abrió la puerta, vio una maleta negra puesta en el suelo y se sorprendió. Antes de que reaccionara, oyó una voz familiar, -Hermana Yadira.-

Levantó la mirada y vio a Fidelio ahí con sonrisa.

-Hermana Yadira, en poco tiempo sin vernos, ¡ya no me reconoces!- Por su silencio, Fidelio se quejó.

Como Fidelio estaba en una edad de desarrollarse, solo hacía cuatros o cinco meses que no reunieron ellos, estaba muy cambiado.

Llevó un suéter blanco y sencillo y un pantalón vaquero azul, cargado de energía y vitalidad.

-Fidelio, ¿por qué estás aquí?- Yadira preguntó.

-Estoy aquí para encontrarte.- Fidelio, sonriendo, se inclinó hacia ella y le dijo misteriosamente al oído, -En realidad, me escapé de casa otra vez.-

-¿A ti te parece que te creo?- ella levantó la vista.

-¿Déjame quedarme?- Fidelio sonrió afable.

Aunque no creyó en sus palabras, Yadira lo acomodó.

Reservó otra habitación para él, y luego le llevó a restaurante.

Fidelio hablaba bien inglés porque creció en el extranjero. Como era muy guapo, cuando estaba en el restaurante, varias chicas le pidieron su teléfono.

Los Dominguez, como Delfino y Fidelio, eran bastantes atractivos para mujeres.

Fidelio rechazó a ellas con destreza.

Yadira echó a reír, luego abajó su cabeza y comió.

-Hermana Yadira.- Llamó de repente.

-¿Qué?-

Ella miró hacia arriba, y vio Fidelio levantando su brazo con el móvil en la mano.

-Qué estás haciendo?- dijo Yadira, frunciendo el entrecejo.

-Saco una foto, nada más.- Dejó el móvil.

Yadira lo miró sin mediar palabra.

Mientras Fidelio iba al baño, Yadira tomó su móvil.

Miró a WeChat, y lo que había estado en contacto fue exactamente Delfino.

Vaciló un instante, y leyó los mensajes. Hacía pocos minutos, Fidelio había enviado un video a Delfino.

Lo abrió, y oyó el diálogo familiar.

-Yadira.-

-¿Qué?-

Fidelio lo acababa de grabar en secreto.

Miró los mensajes anteriores de las que la mayoría fueron enviados por Fidelio.

-¿Me recibirá Yadira?-

-¿No me va a rechazar?-

-O me voy, tú vienes solo.-

-He llegado a Sídney, ahora tomo un taxi al hotel.-

Todavía había muchas palabras de Fidelio, pero Delfino respondió en pocas palabras.

Dejó el móvil en donde estaba, mirando hacia el baño.

Aunque no hubiera leído los mensajes, habría acertado que él vendría para Delfino.

Pero antes, ella nunca se había pensado que, con el temperamento de Delfino, la buscaría de manera indirecta.

Ahora el hecho comprobó lo que suponía.

Él sabía que ella estaba en Sídney y ya la encontró, pero no la perturbó sino que la vigiló. Si no fuera por alquiler, ella aún no lo habría descubierto.

Y mientras que ella estaba tratando escapar de nuevo, llegó Fidelio.

Esto sería para insinuarle que fuera ineficaz esconderse.

Delfino sabía que ella se llevaba bien con Fidelio y no lo dejaría solo en el extranjero.

Así que ya no envió en secreto guardaespaldas, sino que mandó a Fidelio seguirla a su lado.

Si no fuera ella misma quien estaba vigilada, admiraría su inteligencia.

Fidelio regresó, y al ver que ella tenía mala cara, preguntó con preocupación, -¿Qué te pasa? ¿Te sientes bien?-

-Nada, vámonos.- Retiró sus ojos.

En el hotel, Yadira llamó a Noela.

Noela estaba muy ocupada desde hacía medio año, así que los dos no hicieron muchas llamadas recientemente y en muy poco tiempo.

Respondió el teléfono muy rápidamente, -¿Yadira?-

-¿Sigues ocupada estos días?- Preguntó, percibiendo su cansancio en su voz.

-Sí, me estoy muriendo, creo que será Apolo, este pedazo pelotudo, que deliberadamente me organizó tanto trabajo, tratando de agotarme...-

Cada vez que Noela hablaba sobre Apolo, no dejaba de quejarse de él.

-Lo hizo por tu bien, para hacerte más popular- Yadira se rio.

Noela parecía no querer continuar con este tema y preguntó, -¿Qué tal? Le pedí a mi amigo que mirara algunos hospitales en Sídney. Cuando se te acerque la fecha presunta de parto, te internarás directamente...-

Aunque estaba ocupada, Noela todavía prestaba mucha atención a su embarazo.

Yadira vaciló un poco y decidió decirle que Delfino había mandado que la vigilara.

-¿Está loco? Joder. ¿Qué quiere hacer? Será más normal mandar llevarte al país que vigilarte.- Noela estalló de pronto.