Matrimonio de primera Capítulo 72: Puso los cuernos a Delfino

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Matrimonio de primera novela Capítulo 72: Puso los cuernos a Delfino

En Matrimonio de primera Capítulo 72: Puso los cuernos a Delfino, el amor entre él y ella es hermoso y cálido. Me gusta mucho su personalidad sobria y decidida, a diferencia del conejito blanco colegiala de voluntad débil. Cuando está en peligro, sabe cómo protegerse. Cuando no sea reconocida por todos, usará sus acciones para demostrarlo todo. Por supuesto, una heroína de élite también se debía a que su presencia apoyaba el cielo para ella. Lee Matrimonio de primera Gato volador Capítulo 72: Puso los cuernos a Delfino en readerexp.com

Después de que Severo sacara el coche, Yadira vio que los periodistas habían desaparecidos y dijo, -Por favor, pare al lado de la carretera, yo me bajaré del coche, gracias por lo de hoy. -

Severo apartó el coche a un lado de la carretera en silencio, Yadira intentó abrir la puerta de coche dos veces, pero se dio cuenta de que no se abría.

Giró la cabeza hacia Severo, -La puerta está cerrada. -

Severo giró también la cabeza hacia ella, con una mirada una poca extraña, -Yadira, eliges al primo de Delfino, más vale que elegirme a mí. -

¿Era eso lo que ella entendió que significaba?

Al ver que Yadira no dijo nada para interrumpirle, el tono de Severo se volvió más seguro, -Estamos enamorados, seremos más felices juntos, y lo más importante es que no dejaré que nadie nos descubra. -

-¿Yo y tú, juntos?- Yadira le señaló a él y luego a sí misma.

Severo asintió, mostró una sonrisa que le pareció muy encantadora y alargó la mano para tocar la cara de Yadira, -Lo estás pasando difícil con ese discapacitado Delfino, entiendo lo que haces con su primo, no te culpo.-

¿Difícil?

Eso era un eufemismo. Estaba diciendo que ella no soportaba estar con Delfino, un discapacitado que no podía hacer nada, ¡así que ella salió con el primo de Delfino!

Era una persona que pensaba de forma insana, y ¡siempre pensaba en los demás de esta forma!

Yadira giró la cabeza para apartar su mano con una mirada de repugnancia, - ¿Quieres decir que le pongo a Delfino los cuernos y tengo una aventura extramatrimonial contigo? -

Severo vio los titulares en Internet, y creía que Yadira no soportaba la soledad para poner los cuernos a Delfino con su primo.

A Yadira ya le gustaba, si se hubiera acercado a Yadira, ella debía dejado al primo de Delfino para estar con él sin dudarlo.

A Severo no le importaba que Yadira se escapara, y en cambio se emocionaba cada vez más, -Delfino no te vale, estamos enamorados de verdad. -

-¿Quién está enamorada de ti? Es Perla la que está enamorada de ti. ¿Abre la puerta o llamo a la policía?- Yadira se apoyó en la puerta, mirando a Severo con cara de recelo.

¿Cómo no se había dado cuenta antes de que Severo estaba tan paranoico?

El hecho de que Yadira lo negara lo puso un poco ansioso, y se acercó a Yadira con cierta excitación, -¡Perla no es comparable a ti!-

Yadira no habló con él, sólo sacó su teléfono y llamó a la policía.

Severo, aun tratando de salvar la cara, retrocedió un poco y le abrió la puerta.

Yadira abrió la puerta y le devolvió la mirada con un tono distante, -Severo, antes te gustaba, tal vez ni siquiera entiendas lo que me gustaba de ti, pero a partir de ahora no me gustas más, y no voy a poner cuernas a Delfino.-

Cuanto más escuchaba Severo, peor aspecto tenía, y Yadira se dio la vuelta para marcharse, sin volver a mirarle.

No llegó muy lejos antes de que otro coche se detuviera a su lado.

Pensando que era Severo de nuevo, caminó tan rápido como pudo hasta que una voz familiar llegó desde el coche.

-Señora Yadira... -

Yadira giró la cabeza con una mirada de sorpresa, -¿Xulio?, habíais vuelto.-

Xulio, como asistente especial de Delfino, solía seguirlo a donde fuera Delfino.

No había visto a Xulio en la villa desde que Delfino fue al extranjero, por lo que supuso que Xulio se había ido al extranjero con Delfino.

Xulio se bajó del coche y contestó respetuosamente diciendo, -Sí, el señor Delfino me dijo que viniera a llevarle a casa. -

Yadira estaba inexplicablemente ansiosa por conocer a Delfino, pero sabía en su corazón que Delfino probablemente seguiría dándole la espalda.

Aun así, Yadira subió al coche con alegría.

Una vez que subió al coche y se le pasó la emoción, se calmó y se puso un poco ansiosa.

¿Cómo era posible que Delfino volviera en esta coyuntura?

¿Acababa de regresar o ya había llegado por la mañana? ¿Había visto las noticias sobre ella y “Fidelio”?

Y si... si hubiera visto las noticias, habría...

No, eso no era cierto. Aunque no lo hubiera visto, alguien se lo habría dicho.

Estaba segura de que era la gente de la familia Domínguez la que había reprimido la noticia.

La familia Domínguez lo sabía, y Delfino debía saberlo.

...

Con inquietud, el coche se detuvo frente a la villa.

-Señora Yadira, por favor, salga del coche.- Xulio se adelantó y abrió la puerta con un tono respetuoso.

Yadira se bajó, miró hacia el segundo piso donde estaba el estudio de Delfino y le preguntó a Xulio, -¿Está Delfino en su estudio?-

Xulio, -No, el señor Delfino está descansando.-

Yadira asintió, al entrar en el salón vio a “Fidelio” que estaba sentado tranquilamente en el sofá tomando café.

Estaba enfadada, pero como Xulio seguía allí, no podía quejarse, sólo le lanzaba una fría mirada y subía a su habitación.

En cuanto Yadira se fue, Xulio se dirigió a Delfino y le dijo respetuosamente, -Señor Delfino, Severo ha ido a ver a la señora Yadira.-

El tono de Delfino era ligero, -¿Oh? ¿Qué quiere hacer con ella?-

Xulio era muy perspicaz al captar un indicio de algo inusual en su tono ligero.

Xulio recordó que había visto a Severo y a Yadira muy juntos en el coche, y su comportamiento parecía un poco íntimo, así que naturalmente no se atrevió a decir nada más.

Así que eligió lo que le pareció una forma muy segura de decir que los dos habían estado en el coche durante un rato y después la señora Yadira se había bajado.-

-¿Cuánto tiempo fue? -Delfino puso el café que tenía en la mano sobre la mesa y se recostó, con sus largas piernas plegadas, y toda su persona tenía un aspecto perezoso y aristocrático.

Xulio respondió, -sólo un rato, diez minutos más o menos...-

-¿Oh? ¿Sólo diez minutos? Has costado más de una hora para recogerla.- La mirada de Delfino se volvió repentinamente muy aguda.

Xulio no se atrevió a hablar.

Los ojos de Delfino se entrecerraron ligeramente sin más preguntas, y no parecía tener intención de escuchar una respuesta satisfactoria de Xulio.

...

Cuando Yadira bajó las escaleras, ya no estaba “Fidelio” en el salón.

Corrió a preguntarle al guardaespaldas que vigilaba la puerta, -Señor Delfino ¿a dónde había ido?-

Con rostro serio, el guardaespaldas dijo, -Había salido.-

-Vale.- Yadira asintió y se dirigió a la cocina para preparar la cena.

“Fidelio” no estaba en casa, y sintió que el aire de la casa era mucho más fresco.

Delfino acababa de regresar de un duro viaje, y ella decidió prepararle algo ligero.

Ni siquiera había terminado de cocinar cuando entró Xulio y le dijo, -Señora Yadira, tengo que salir a hacer algo, así que por favor súbale la comida al señor Delfino más tarde. -

Yadira estaba confundida, era ya muy tarde, ¿qué tenían que hacer?

-Bien, se lo subiré en cuanto esté listo.- Yadira estaba feliz de hacer algo por Delfino.

No tardó mucho en hacer la comida y subirla al piso de arriba para ir directamente al estudio de Delfino.

Paró en la puerta y llamó, y cuando nadie respondió dentro, entró en el estudio de un empujón.

Tenía la intención de dejar sus cosas y salir, pero sin pensar que se dio la vuelta y se encontró con “Fidelio”.