Matrimonio de primera Capítulo 88: Ven Tu Sola

sprite

Leer Matrimonio de primera novela Capítulo 88: Ven Tu Sola de Gato volador

En Matrimonio de primera Capítulo 88: Ven Tu Sola, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 88: Ven Tu Sola, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee Matrimonio de primera Capítulo 88: Ven Tu Sola del autor Gato volador en readerexp.com

Yadira estaba siendo un poco agria con ese comentario.

Pero eso era lo que tenía en mente, Salia parecía estar viviendo la vida de una esposa rica en la familia Jiménez, pero en comparación con otras esposas ricas, ella era más fácil de mantener.

La mayoría de las veces, Salia era la que se ocupaba con cuidar la vida a ellos.

50 millones no era una cantidad pequeña, pero Henrico seguro podía sacar ese dinero.

Sin embargo, Henrico no necesariamente estaba dispuesto a dar ese dinero.

Obviamente, Perla ya estaba enfadada, pero reprimía su ira y dijo -Si tuviéramos el dinero, por supuesto que estaríamos dispuestos a dar 50 millones, pero el problema de ahora es que no tenemos dinero-

-Si no tienen el dinero, recauden el dinero- Yadira no se molestó más en discutir con Perla y giró la cabeza hacia Henrico y le llamó -¡Papá!-

Henrico frunció el ceño con fuerza -Si esto es cierto, recaudaré los 50 millones como sea, pero sólo tengo dos horas, ¡dónde voy a recaudar ese dinero!-

Yadira se sorprendió un poco, pues no esperaba que Henrico estuviera dispuesto a recaudar el dinero.

-Todo lo que puedan recaudar- Acabando de decir esto, Yadira buscaba los contactos de su teléfono.

Entonces recordó que excepto Noela, ella casi no tenía amigos...

Henrico sacó su teléfono y empezó a llamar.

Yadira se apartó y llamó a Noela.

Noela contestó rápidamente el teléfono -¿Qué pasa? ¿Has comido ya?-

Yadira frunció los labios -Noela, quiero que me prestes dinero-

-Claro, ¿cuánto quieres que te preste?- Noela siempre había sido generosa con ella, siempre que le pidiera seguro que le daría un préstamo.

Después de todo, era algo demasiado importante, así que Yadira sólo pudo decir con rigidez -¿Cuánto tienes ...?-

-Tengo... unos tres o cuatro millones creo, no estoy muy segura, tendré que verificarlo...- Dijo Noela y sacó su teléfono para verificar sus ahorros.

A mitad de eso, se dio cuenta de repente de que algo iba mal y le preguntó en voz alta -¿Para qué necesitas tanto dinero? ¿Qué pasa?-

-Mi madre ha sido secuestrada y necesita 50 millones de rescate-

-¡Entonces llama a la policía!-

-También tenemos que rescatar a la persona primero- Yadira seguía preocupada por si algo le ocurría a Salia y temía que los secuestradores la asesinarán.

Noela estuvo realmente tentada de decir, simplemente que su madre sin corazón se fuera al infierno.

Pero ella conocía demasiado bien a Yadira, sí Yadira no lo supiera no pasaría nada, pero ahora que Yadira lo sabía, definitivamente se las arreglaría hasta solucionarlo.

-De acuerdo, te transferiré el dinero-

-Gracias-

Detrás de Yadira, Perla y Henrico se mantuvieron atentos a su lado.

Una sonrisa de suficiencia apareció en el rostro de Perla cuando escuchó a Yadira decir “Rescatar a la persona primero”

Se acercó a Henrico y le susurró -Sabía que Yadira no dejaría sola a mamá-

Henrico asintió y los dos se rieron con ganas.

...

Viendo que las dos horas estaban a punto de cumplirse, ellos sólo habían recaudado menos de seis millones, lo que aún estaba lejos de los cincuenta millones.

Yadira estaba tan desesperada que caminaba de un lado a otro.

De repente, Perla la llamó -¡Yadira, recuerdo que tienes una tarjeta negra de la familia Domínguez!-

Yadira giro su cabeza para mirarla.

Perla continuó -Es una cuestión de vida o muerte en este momento, todo depende de ti para rescatar a mamá, ya hemos hecho todo lo posible-

Yadira tenía tanta prisa que olvidó que tenía una tarjeta negra.

-¡Volveré a buscarlo ahora mismo!- A Yadira no le importaba el resto, la primera prioridad era rescatar el Salia.

Henrico habló en ese momento -Te llevaremos juntos a buscarlo y luego iremos al lugar de negociación-

El plazo de dos horas estaba a punto de cumplirse y Yadira aceptó la sugerencia de Henrico para ganar tiempo.

El grupo de personas no tardó en regresar a la villa de Delfino.

Ni Delfino ni “Fidelio” habían regresado aún, así que Yadira tomó su tarjeta negra y salió.

Mientras caminaba, sacó su teléfono y llamó a la policía.

Antes había recibido una llamada de los secuestradores y estaba tan nerviosa que se había olvidado de presentar una denuncia a la policía.

Perla la vio al teléfono y preguntó con una mirada nerviosa -¿A quién estás llamando? ¿O te llamó el secuestrador?-

-Llamó a la policía para presentar la denuncia del caso- Los cincuenta millones no podían ser tomados por los secuestradores para nada.

Había que salvar a Salia y el dinero no podía dejarlo para los secuestradores.

Cuando escuchó que quería llamar a la policía, Perla se quedó toda aturdida por un momento, luego dijo -Es mejor no llamar a la policía todavía, vamos a rescatar a mamá primero, ella debe haber visto a los secuestradores, después igual les sirve a la policía para detenerlos entonces-

-No, primero tengo que llamar a la policía-

Al ver la actitud decidida de Yadira, Perla decidió quitarle directamente el teléfono y lo colgó, con un tono acusador -¿Qué haces con tanta prisa para llamar a la policía? ¿Quieres que maten a tu propia madre? ¿Y si los secuestradores se enteran y la asesinan? Admito que es mamá me trata mejor que a ti, ¡Pero no tienes que herirla así! ¡Como sea es la madre que te dio vida y te crió!-

Perla lo dijo con tanta elocuencia que casi se lo creyó ella misma.

-¡Cállate!- Aunque las palabras de Perla eran ciertas, seguían sonando molestias a los oídos de Yadira.

Decía que no le importaba, pero al fin y al cabo era su propia madre.

La llamada del secuestrador llegó de nuevo.

El secuestrador dio una dirección y luego añadió -Sólo puedes venir tu sola, si encontramos a algún policía o a otras personas que vengan contigo, vamos a... ¡asesinarla!-

El teléfono estaba en altavoz, Henrico y Perla escucharon las palabras del secuestrador.

Un extraño sentimiento surgió en la mente de Yadira.

Le parecía que los secuestradores iban a por ella de principio a fin, sin mencionar siquiera a Henrico.

¿Fue sólo porque era la Señora de la familia Domínguez y pensaban que era rica por eso secuestraron a Salia?

Si bien eso tenía sentido, pero pensando en todas las acciones del secuestrador, todo parecía demasiado inverosímil.

Perla fue la primera en hablar y preguntar -¿Por qué piden que vayas sola?-

-Esto no es seguro- Henrico dijo -Conduce el coche de Perla, nosotros te seguiremos-

Henrico y Perla, en el asunto de salvar a Salia, mostraron un entusiasmo y una integridad que nunca antes habían tenido.

Yadira se sorprendió, pero no sospechó demasiado, a pesar de todo Salia era la que llevaba más de veinte años viviendo con ellos.

Henrico terminando de decir eso y preguntó a Yadira -¿Sabes conducir?-

Yadira levantó la comisura de sus labios e hizo una sonrisa burlona -Sí-

Durante cuatro años en la universidad, se mantuvo a sí misma y aceptó algunos trabajos escribiendo guiones, a veces ganando mucho y a veces poco, restando la matrícula y los gastos de manutención, ahorró el dinero para su licencia de conducir.

....

La dirección que le dio el secuestrador era un garaje abandonado en los suburbios, incluso al escuchar el nombre de ese garaje, se suena tan desierto.

Una vez que lo llegó, editó un mensaje de texto y envió la dirección del garaje abandonado a Noela, pidiéndole que llamara a la policía por ella.

Tenía que ir deprisa, y era muy probable que los secuestradores estuvieran vigilando el camino, así que tuvo que pedirle a Noela que llamara a la policía por ella.

Después de enviar el mensaje de texto con éxito, Yadira lo borró.