Sortilegio Capítulo XI: Disculpas

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Después de tanto tiempo sintiéndose mal por lo que había descubierto, la tradición del que en ese entonces era su prometido junto a su mejor amiga. Samanta no había tenido tiempo para si misma. Luego de viajar a Los Ángeles y hablar con su hermana de lo que debía de hacer para vengarse de ellos dos, no había podido sentarse ni un momento para pensar y valorarse a sí misma. Por alguna extraña razón sentía que esté viaje sería de gran ayuda para ella, que esté viaje le serviría de sanación y al regresar todo estará bien y lleno de sentido.

—¿Segura de que llevas todo? —le preguntaba su hermana Margot, mientras Samanta tomaba su equipaje para salir.

—Sí segura, no te preocupes llevó todo lo necesario.

—¿Pasaporte, efectivo, cosméticos, suficiente ropa?

—Sí, no tienes que preocuparte tanto por mí, yo estaré bien te lo aseguro.

—Eso espero, ha decir verdad me encuentro un poco nerviosa. No me gusta la idea de que viajes sola luego de todo lo que has vivido este último tiempo.

—Por todo lo que he vivido este último tiempo es que debo viajar sola, será un viaje para reencontrarme conmigo misma y terminar de sanar las heridas.

—Tienes razón, ya no eres la pequeña niña que tenía que defender. Ahora eres toda una mujer que sabe defenderse sola. Te quiero tanto.

En eso ambas mujeres se abrazaron.Aquel momento fue tan emotivo, estaba para que les tomarán una fotografía.

—Debemos de darnos prisa sino queremos que te deje el avión.

—Tienes toda la razón —le dijo Samanta a su hermana mientras agarraba la maleta.

Cuando ellas abrieron la puerta para salir. Al frente de la casa se encontraba Jazmín.

—¿Qué haces aquí? —le pregunto muy molesta Margot.

—Solo quiero hablar un momento con Samanta.

—No te bastó el daño que ya le hiciste.

—Tranquila, ve bajando las maletas en lo que yo hablo con ella, no creo tardarme mucho —le dijo Samanta a su hermana.

—¿Estás segura? —le pregunto Margot.

—Completamente tú tranquila.

Así fue Margot bajo llevando consigo el equipaje de su hermana hasta el estacionamiento, mientras que Samanta se quedó hablando con la que alguna vez fue su mejor amiga.

—Pasemos adentro un momento para poder hablar —le dijo Samanta a la que una vez fuera su amiga.

Ambas mujeres ingresaron al departamento ya una vez dentro comenzaron a conversar.

—Ahora sí dime ¿Qué es lo que tiene que decirme?

pedirte una disculpa por todo lo que pasó, fui una tonta al haber traicionado nuestra amistad. No supe valorar como debía lo buena amiga que eres. Me gustaría mucho que me perdones.

—Por mí todo está perdonado no tienes que preocuparte por eso —le dijo Samanta con una cálida y sincera sonrisa en el rostro.

—Eso quiere decir que ¿podemos ser amigas nuevamente?

—No, ya te perdone pero la confianza es algo que cuesta mucho recuperar y como tú comprenderás no confío en tí y por esa razón me sería imposible que podamos ser tan buenas amigas como antes. Yo en verdad confiaba demasiado en ti eras como mi hermana.

—Lo sé y por eso me arrepentiré siempre de haberte causado tal dolor.

—Hasta cierto punto te agradezco ya que me ayudaste a darme cuenta con que ficha de hombre me iba a casar, aunque me hubiera gustado darme cuenta sin necesidad de que fuera alguien cercano quién colaborará para eso.

—No tengo palabras para hacer que confíes en mí arrepentimiento, pero en verdad lamento cada lágrima que te hicimos derramar tú no te lo merecías.

saber algo ¿Cuando y cómo inició todo?

—Todo inicio el día que fuimos de fin de semana todos juntos, tú familia, él y yo. Recuerdas que la comida me enfermo y cuando ustedes decidieron ir en lancha hasta una isla cercana yo no fui y Fernando también se quedó ya que les comentó que le habían avisado del trabajo que tenía algunos asuntos pendientes que enviar a la oficina.

—Si recuerdo muy bien ese día —le dijo Samanta muy concentrada en el relato de la que era su mejor

—Entonces cuando todos ustedes ya se había ido yo me subí a mi cuarto para descansar porque me sentía realmente mal, me recosté y descanse un poco. Al cabo de media hora sonó la puerta, me levanté para abrir y para mí sorpresa la persona que se encontraba al otro lado de la puerta era Fernando.

te llevó los medicamentos que le dije que te llevará para que te mejorarás

llevó algunos medicamentos, pero en ningún momento me dijo que lo enviaste tú. A mí él me dijo que se encontraba realizando sus pendientes de la oficina y qué no se salía de su menta la preocupación por mí ya que recordaba que yo no había ido con ustedes porque me sentía mal y qué por esa razón él había bajado para comprarme algo de

—Que sinico —dijo Samanta.

—Yo la verdad me sentía un poco mal pensando que tú habías decidido irte con tu familia sin pensar en lo mal que yo me sentía de salud, el hecho de que él pensará en mi la verdad que me conmovió un

—Pero bien sabes que yo te pregunté varias veces que si necesitabas que me quedara contigo y tú me respondiste que no, que estabas bien que solo necesitabas dormir un

—Lo sé, pero lo que sucedía es que no quería que te quedarás porque yo te lo impusiera sino que lo hicieras por voluntad propia.

—Lamento mucho no haberlo hecho.

—Más lo lamento yo créeme amiga.

—Sigue contándome.

Leer Sortilegio novela Capítulo XI: Disculpas

La novela Sortilegio Capítulo XI: Disculpas es muy buena. En Capítulo XI: Disculpas, no podía dejar de leer. He leído bastantes historias de Sofía Benítez , pero con el libro Sortilegio, todavía tiene mucho regusto por sí mismo. La belleza de la historia Sofía Benítez es que, por dolorosa y angustiosa que sea, sigue atrayendo a personas que no pueden darse por vencidas. No es una fantasía color de rosa, que una niña Cenicienta se enamore de un príncipe en un caballo blanco, luego los dos se dan la mano y viven felices para siempre. Pero el amor es una cosa pequeña en un centenar de otras cosas en la vida. Lee la Sortilegio novela Capítulo XI: Disculpas en readerexp.com