El Prohibido Amor de un CEO En la casa Situ. Primera parte

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El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ En la casa Situ. Primera parte

En El Prohibido Amor de un CEO novela En la casa Situ. Primera parte , el contenido de la serie fue llevado al clímax. Honestamente, la única razón por la que me gustó el libro El Prohibido Amor de un CEO fue por el protagonista masculino. Es uno de mis dos protagonistas masculinos favoritos hasta ahora. En El Prohibido Amor de un CEO de Liliana Situ Ambos fueron elegantemente educados, tranquilos como si nada pudiera excitar sus nervios. Lea En la casa Situ. Primera parte y los capítulos posteriores de la serie El Prohibido Amor de un CEO en readerexp.com

Una sonrisa inmensa se dibujó en la cara de la abuela Situ, quien con elegancia dejó su taza en la mesa de cristal.

Emily salió del auto ayudada por Tim, el ayudante y chófer  de la abuela, quien le hizo una reverencia para que la niña entrara a la casa.

"Niña!"

"Es bueno verte otra vez!"

"Como haz estado?"

"Gustas un té o algo más para tomar?"

Cuestionó la abuela tomándola de la mano a Emily

La abuela se dió cuenta de que las manos de la niña estaban sumamente frías y su semblante estaba algo desencajado.

"Niña, te sientes mal?"

Cuestionó abuela con sincera preocupación.

Emily tenía sensaciones mezcladas cuando descendió del auto.

Temor, nerviosismo, tristeza, desencanto aunado Al mareo por el viaje.

Los ojos algo hinchados de la niña  por algunas lágrimas derramadas debido a la partida de Maggie le daban un toque más enfermo a su rostro.

"Abuela, perdóname por favor."

"Me da gusto verte solo que hoy."

"No ha sido un buen día y..."

Un dolor en el estómago no la dejó terminar.

Con la mano en la boca, Emily preguntó al ayudante al lado de ella.

"Dónde está el baño?"

El chico la observó y señaló con el dedo una puerta.

Emily corrió hacia la puerta del baño porque sentía que no podía controlarse más.

Cerró la puerta a toda prisa y respiró para controlarse.

Con manos temblorosas levantó la tapa del excusado y vomitó.

Afuera la abuela daba instrucciones a su ayudante.

El chico salió a realizar la diligencia de la abuela Situ.

Emily después de vomitar se sintió mejor.

Se tranquilizó, enjuagó su boca, se recompuso el máquillaje y tranquilizó su loco corazón que latía rápido.

Salió repuesta y lista para disculparse con la abuela por su grosero comportamiento.

"Abuela, perdóname."

"Creo que me hizo daño algo."

"No debí, perdóname."

"de verdad lo lamento demasiado."

Emily se sentía realmente apenada, nunca antes había tenido una experiencia como está.

"Niña, no te disculpes."

"Ven, siéntate a mi lado."

"Deja tus cosas a tu lado, relájate."

"Respira, inhala y exhala."

"Las náuseas pasaran."

Comentó la abuela Situ tomandola de la mano.

La matriarca Situ notó  cierto parecido a una chica joven y hermosa como ella a su edad.

"Ojalá estuvieras aún entre nosotros."

Ese pensamiento entristeció a la abuela de repente.

"Abuela, ya estoy mejor, gracias por la comprensión y amabilidad."

"Quieres que te enseñe el diseño para cuarto del futuro bebé?"

Emily dijo estás palabras mientras tomaba su bolsa grande con sus diseños y bocetos.

Ella agradeció que Shirley no estaba con ellas, por lo que Emily pudo relajarse.

Le mostró a la abuela los dibujos y ella comenzó a verlos.

"Niñas dibujas muy bien!"

"Eres una artista innata!"

La alabó la abuela.

Emily sonrió complacida por sus palabras.

"Aún estoy aprendiendo abuela, pero muchas gracias."

"Esta es la cuna del bebé que cuando sea más grande podra ser su cama de este modo..."

La abuela la observaba en silencio detenidamente.

En eso, Edward y su abuela son idénticos.

Observan a la persona de su interés con atención.

La abuela se sintío comoda con Emily.

Desde que la conoció en el hospital, tuvo una sensación de familiaridad con ella.

En ese primer encuentro, pudo ver el dolor de Emily, no solo por el sufrimiento y operación riesgosa de su padre.

Sino también el dolor por el amor incierto de Edward hacia ella, lo que ocasionó que la abuela quisiera  proteger a esta niña con más intensidad.

"Que te parece abuela Situ?"

Preguntó Emily quien había acabado de darle la explicación muy simple de como sería el espacio y distribución de todo ese departamento para los recién casados y su futuro hijo.

"Tienes hambre?"

Fue lo que la abuela respondió a modo de pregunta.

Emily borró lentamente su sonrisa del rostro y comenzó a recoger sus dibujos para guardarlos.

"Ni siquiera escuchó lo que dije."

Pensó ella quien en ese momento estaba más sensible que nunca.

Flora su hermana embarazada de Ryan quien pronto sería su cuñado.

La niña no había tenido tiempo para visitar a su padre quien ahora vivía en otro lado.

Maggie se iba quien sabe a dónde y ella había imaginado que Shirley, la prometida de Edward estaría ahí

Además, Emily se sentía débil todavía por haber vomitado cuando arribo a la casa Situ.

"Me concentre en mi solamente."

Pensó con tristeza Emily.

"No pienses demasiado niña, soy vieja y a veces me distraigo demasiado cuando los jóvenes con su ímpetu me hablan tan elocuentemente."

Comentó  la abuela dándole palmaditas en la mano.

"Creo que eres encantadora, muy profesional y muy educada."

"Desde la primera vez que te conocí en el hospital, pude ver qué tienes un temperamento diferente.."

"Eres simplemente única."

Los ojos de la abuela brillaron de modo especial.

"Dios mío!"

"Es como si Edward me mirara!"

Pensó Emily asustada pues vió en la abuela un dejo de la misma fiera mirada de Edward.

Solo que la abuela la observaba con menos maldad.

"Vamos al jardín a disfrutar un poco del buen tiempo, ahí podremos hablar un buen rato a solas."

Pidió la abuela antes de dirigirse a su asistente.

"Tim, lleva a la señorita Emily al jardín."

"Niña iré en un momento, tengo que tomar mis medicamentos y soy algo quisquillosa en ese asunto."

Explicó la abuela.

"Si abuela, te esperaré afuera."

Respondió Emily.

"Por aquí señorita Emily."

Tim, el asistente condujo a Emily quien se maravilló con la casa y su decoración mientras caminaba a través de ella.

Tim la veía con una clara sonrisa, pues tenía la misma expresión que él cuando llegó por primera vez a trabajar a esa casa.

"Es magnífica no lo cree señorita Emily?"

Cuestionó en voz baja Tim.

"Si, es simplemente arrebatadora."

"Te quita el aliento, es tan hermosa y enorme!"

"Dios mío!"

"Es tan bella, pero parece algo fría."

"Debe ser una pesadilla mantenerla limpia."

Pensó en voz alta Emily antes de taparse la boca cuando se dió cuenta de lo que había dicho.

"Es usted muy divertida señorita Emily!"

"Y única como dice la abuela."

Comentó Tim quien pudo ver a lo que se refería la abuela y porque razón había invitado a Emily a la villa.

La abuela era sumamente especial con las visitas en su casa.

Toleró a Shirley pues no la conocía bien en ese momento.

Pero después pudo ver la falsedad de sus acciones y desde entonces jamás la señorita Leng jamás volvió a pisar esa casa.

Solo Lucy había estado ahí cuando la abuela residía en Dinamarca, pero cuando regresó ninguna otra mujer había pisado esa casa.

Pero Emily no sabía este dato, pero ella pensaba que no era la primera en esa casa pues después de todo, tenía muy poco de tratar a su nieto.

"Espléndido!"

"Maravilloso!"

Exclamó Emily al ver el hermoso jardín frente a ella.

Hileras de árboles frutales, flores exóticas y de muchas variedades.

Arbustos bellamente cortados en forma de figuras, algunas intrincadas, otras simples, pero todas perfectas.

Había un pequeño estanque con peces japoneses Koi, con grandes piedras de río que decoraban bellamente un rincón del inmenso jardín con césped muy suave y perfectamente recortado.

Después de pasear por ese hermoso jardín, la atención de Emily se dirigió hacia un huerto y se hincó para poder observar las plantas en el.

Muchas eras plantas medicinales, algunas de uso en la cocina y otras eran algo peligrosas si no se usaban bien podrían ser dañinas.

Algunas otras eran difíciles de encontrar y extremadamente caras.

Emily en su niñez había leído mucho acerca de plantas medicinales y otras plantas en diferentes libros de su escuela y bibliotecas.

La herbolaria simplemente le llamaba mucho la atención, por lo que la niña  leía rigurosa y ávidamente.

Por esa razón ella podía diferenciar entre plantas tóxicas y plantas benéficas, sus usos y contraindicaciones.

La abuela tomó de manos de Tim su pedido y salió al patio para encontrarse con Emily.

Después de buscarla un momento, la encontró muy interesada en su huerto.

Con el sobre en al mano, la abuela habló.

"Este es mi huerto personal, algunas plantas las he traído con sumo cuidado de otros países y otras las he conseguido aquí."

"Te gustan Emily?"

Cuestionó la abuela con una sonrisa.

"Abuela, me gustan mucho las plantas desde niña."

"Solía leer tratados de plantas y sus propiedades."

Respondió Emily algo apenada, pensando que era un poco rara su afición.

"Carl una vez me comentó que haces un té energizante muy bueno."

"Podría tener el honor de probarlo hoy?"

Pidió la abuela.

"Por supuesto abuela!"

"Dime tienes algunas hierbas que pueda usar en tu cocina?"

"Sería una pena tomar de tu huerto cuando aún se ven muy tiernas y podrían truncar su crecimiento."

Emily se levantó y trató de limpiar sus manos que tenían algo de tierra con una servilleta.

"Claro que tengo hierbas, pero eso será después."

"Ahora ven, siéntate, dime cómo está tu padre?"

Sentándose en un mullido sillón de jardín la abuela le preguntó pidiéndole a la niña que se sentara a su lado.

"Bueno pues está mejor."

"Mi padre ahora vive una vida tranquila, se ha sentido mejor con su transplante."

Respondió Emily con voz neutral.

"Y tú trabajo en la empresa, es de tu agrado?"

Inquirió la abuela Situ.

"Si abuela de hecho conseguí un proyecto que me apasiona mucho."

"Estoy diseñando una casa y estudio de un grupo de cantantes femeninas."

Comentó Emily muy orgullosa.

"Vaya!"

"Felicidades!"

"Veo que eres muy trabajadora."

La abuela no podía estar más contesta con su nieta y su dedicación hacía el.

"Escuché que tu hermana se casa en dos días."

"Por favor dales mis bendiciones y espero me permitan enviarles este regalo de mi parte y no se molesten."

"De verdad, espero que puedan ser felices en el futuro."

La abuela le extendió el sobre.

Emily lo abrió.

Dentro había un cheque con una cantidad enorme para Flora!

"Abuela no, es demasiado!"

Protestó Emily.

"Llevaselo."

"Es mi regalo de bodas para ella y su prometido."

La abuela rechazó que le devolviera el sobre.

"Muchas gracias abuela, tu haz sido muy buena con nosotras y te debemos la salud de mi padre aunque Edward haya pagado la operación."

Comentó Emily con un rastro de queja que fue captada por la abuela.

"Si, el pagó, pero para nosotros no fue un gran gasto."

"Oodemos costearlo y más mi tonto nieto."

"Te está molestando por ese dinero?"

Inquirió la abuela Situ.

"Dime niña, puedes quejarte conmigo si mi nieto te molesta."

"No dejaré que te vuelva a lastimar nunca más."

Aseveró la abuela acercándose a ella.

La abuela quería ver la reacción de Emily quien solo dijo.

"No quiero causar problemas entre tu y tu nieto."

"No es nada, por favor olvídalo."

Emily suspiró volteando a ver a los árboles que mecian sus ramas por el ligero viento.

"Comprendo."

"Hablaré con él ya que tú no me quieres decir nada."

Sentenció la abuela, por lo que Emily a toda prisa se corrigió.

"No abuela de verdad."

"No es nada malo."

"Solo que me gustaría poder devolverle el dinero de algún modo."

"Con un plan de pagos tal vez?"

Pidió Emily.

"Es eso?"

"Eres tan tierna niña!"

"No te preocupes, hablaré con Edward y se olvidara de ese tema."

"Vamos adentro quiero mostrarte una parte de la casa."

La abuela se levantó del sillón apoyada en su bastón para comenzar a caminar lentamente.

Entraron por una puerta de cristal a una habitación increíblemente lujosa.

Emily no sabía dónde mirar primero.

En la pared había tantos hermosos  cuadros de muchos estilos y con diferentes marcos.

Piezas de porcelana fina, esculturas variadas, un mueble de madera fina lleno de libros, grandes, antiguos y caros.

Ventanas con vitrales de colores y alguno que otra alfombra fina.

"Parece un museo!"

Pensó Emily deteniéndose en cada obra observandola con sumo cuidado e interés.

El celular de Emily sonó.

"Hola?"

La niña contestó aún embelesada.

"Dónde estás?"

"Porque no te encontró el mensajero con la comida?"

Preguntó enojado Edward, quien había dejado en pausa una junta con unos inversionistas chinos porque el mensajero le había mandado una nota diciendo que la señorita Emily no estaba en su lugar de trabajo.

"Ah, yo..."

"Bueno...estoy en otro lado."

"No sabía que me había estado fuera por tanto tiempo jefe."

Respondió Emily, por lo que la abuela comprendió con quién hablaba.

"Te exijo que me digas dónde estas y con quién."

"Yo no te di permiso de salir y confirmé con Carl de que no habías pedido permiso personal de abandonar tu lugar de trabajo."

Cuestionó Edward con arrogancia.

"Enviaré mi auto por ti y espero que no vuelvas a salir de tu lugar sin avisarme primero."

Edward estaba tratando de controlar su enojo en este momento apretando la mandíbula.

"Temo que es mi culpa que ella haya salido unas horas de su trabajo, pero no creo que sea tan grave el problema o si Edward?"

Respondió  la abuela quien le había quitado el celular a Emily para  escuchar las exigencias de su nieto.

"Abuela?"

"Emily está contigo?"

"Pero, como?"

"Yo, abuela."

"Esto es entre ella y yo."

Tartamudeo Edward bastante asombrado.

Su abuela había invitado a Emily a la casa Situ!

"Yo le pedí que viniera, envié a mi chófer por ella y ahora está aquí conmigo, puedes pasar por ella a las seis de la tarde."

Ordenó la abuela mientras Emily escuchaba divertida la conversación.

"Ella comerá conmigo, a las seis un punto te esperamos."

Colgó dejando a Edward del otro lado del teléfono atónito.

Una asombrada Elaine había visto a su jefe cambiar el tono de su voz de serio y molestó a asombrado en solo unos segundos...

"Esa chica si que lo ha cambiado."

Pensó dándose la vuelta para evitar verlo.

"Elaine, cancela mis citas después de las cinco dela tarde de hoy."

"Reprogramalas para mañana temprano."

Ordenó Edward antes de entrar a la sala de juntas disculpándose por la abrupta interrupción.

Edward ofreció un trato preferencial a sus socios chinos.

Emily en su mente le agradeció a la abuela.

Las dos siguieron admirando la sala un momento más, pero después pasaron al comedor.

Justo en ese momento, Tim le comentó a la abuela que James la llamaba por teléfono.

"Emily, discúlpame, debo atender está llamada."

La abuela se levantó ayudada por Tim para contestar en su oficina.

"Así que siempre si te vas?"

Preguntó la abuela.

"Si, mi padre está en riesgo."

"Abuela, él se está fortaleciendo."

"Debemos protegernos más."

Aseveró James.

"Me informaron que Emily puede estar embarazada de Edward."

La voz de James se escuchó angustiada en este punto.

"Abuela si eso es cierto será un gran riesgo para ambos."

Murmuró James.

"Yo me preocuparé por ella y por Edward."

"Tengo suficiente protección escondida muy bien en esta casa y siempre salgo protegida."

Aseveró la abuela Situ.

"Tu mejor que nadie sabe los beneficios que mi apariencia brinda James."

Declaró la abuela.

"Lo sé abuela pero aún así, cuídate."

"Cuida de Elizabeth y a Carl."

"Ambos sabemos que Edward puede cuidarse solo pero aún así pueden usar a Emily contra él."

James observa a Maggie quien viaja con él en el auto.

Le había dado un sedante ligero para que no supiera a dónde iban.

Esa medida de preocupación era para su propia protección y la de James.

"Abuela, quiero que sepas algo.'

"Maggie, la chica que amo viaja conmigo y es la mejor amiga de Emily."

"Hoy ambas se despidieron."

"No le menciones a Emily dónde estamos por favor."

Rogó James.

"Y tú hablándome de riesgos niño."

"Tu padre te advirtió."

Lo regañó la abuela.

"Abuela perdóname, se que la amo y no puedo permitir que la historia de mi madre se repita."

"No lo permitiré."

Declaró con firmeza James.

"Abuela, no se cuándo volveré."

"Está vez lo enfrentaremos los tres."

"Está vez contraatacaré."

Declaro confiado james quien en ese momento detuvo su auto frente al avión privado.

Sus guardaespaldas cargaban su equipaje y cosas.

"Abuela,te llamaré al llegar."

James terminó la llamada y guardó su celular.

Salió del auto y abrió con cuidado la puerta para cargar a la dormida Maggie.

Le dió un beso en su frente y la abrazó fuertemente.

"Estaremos juntos y te enseñaré bien."

"Nadie nos separará."

Pensó James apresurando a su gente para poder despegar lo antes posible.

La abuela meditó las palabras de James.

Riesgos.

Debilidades.

Enemigos.

Porque no podía tener una vida normal y pacífica?

Tener dinero había sido una bendición mezclada con maldición en su vida y la de su familia.

Emily en el comedor esperaba a la abuela y chateaba con Dániel.

"Dónde estás?"

Preguntaba Dániel.

"Tuve que salir a visitar a una vieja amiga."

Escribió Emily.

No podía decirle que estaba en casa de la abuela de Edward Situ o si?

"Cuando regresaras?"

"Te extraño y me estoy hartando de Cinthia."

"Me sigue a todas partes y me hace preguntas sin parar."

Respondió Dániel quien se había escapado un momento al patio para perder de vista a Cinthia, quien lo buscaba por todos lados.

"No regresaré está tarde, podemos vernos mañana?"

Escribió Emily triste.

Dániel era muy lindo y atento con ella.

Dániel envío muchos emojis de carita llorando antes de que Emily apagara su celular.

La abuela regresó, por lo que la  comida se sirvió.

Ambas comieron acompañadas con música de piano.

Después de la comida la abuela pidió a Emily.

"Podrías prepararme un té energizante, Emily?"

"Me siento algo cansada."

Emily no se negó y caminó con permiso de la abuela a la cocina donde ella se maravilló de nuevo.

Una cocina  enorme y limpia la recibió detrás de una puerta finamente tallada de madera.

"Abuela, prometo que mi té te hará sentir mejor en pocos minutos."

Poniendo manos a la obra, Emily encontró un delantal y se lo puso.

Colocó el agua a hervir y con cuidado seleccionó hierbas frescas y secas.

Pronto un delicioso aroma inundó la cocina y parte de la casa.

La abuela observó sus gráciles y fluidos movimientos y algo se le hacía familiar.

Algo del pasado.

En su juventud, la abuela había visto a otra mujer manejar con tal destreza y conocimiento las hierbas medicinales.

"Acaso será posible?"

Se cuestiona muy intrigada la abuela.

***By Liliana Situ****

Valoro mucho tu opinión.