Esposa falsa de Simón Capítulo 175: Presión psicológica

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Cuando llegaban al auto, Sofía empujaba a Simón hacia arriba y no volvía a bajar, Frida se quedaba allí y estaba muy enojada, en ese momento, un auto pasaba frente a ella, después de se bajaba la ventanilla, Frida veía a Óliver.

-¿Vas a la empresa? Te envío.- El frío en los ojos de Óliver había desaparecido, y seguía siendo amable, considerado y educado.

Frida subconscientemente miraba en dirección a Simón, justo a tiempo para ver a Sofía inclinándose para arreglar algo para él, y la mirada fría de Simón parecía pasar por este lado intencional, pero lo retiraba con indiferencia.

-Frida, ven aquí pronto.- Sofía parecía recordar algo, se volvía y la llamaba.

Frida, -... No.-

Inexplicablemente, Frida pronunciaba su negativa, y antes de que pudieran responder, abría la puerta del auto de Óliver y se subía.

-Gracias por llevarme, vamos.-

Óliver miraba hacia atrás a través del espejo retrovisor y asentía, -De nada.-

El auto salía, pero el de atrás no se movía.

Rafael se sentaba al frente, no podía evitar mirar a Sofía detrás de él, y decía, -¿Por qué la señorita Sofía no llamaba a la señora Frida?-

Al oírla, Sofía decía inocentemente, -La llamé, pero... no quiere venir.-

Sofía se veía triste, -Parece tener una buena relación con Óliver, de lo contrario me gustaría bajarme del auto y traerla.-

Rafael fruncía el ceño al oírlo y miraba a Sofía de nuevo.

¿Esta mujer no era una buena amiga de Frida? Pero, ¿por qué el tono de ella era como quería robar el esposo de Frida?

Rafael había tenido esta sensación desde que ella aparecía, y esta sensación era más fuerte ahora.

-Si la señorita Sofía no se sube al auto del señor Simón, ¿tampoco la señora Frida no tiene un lugar para sentarse?- Rafael no podía evitar la espetaba.

El rostro de Sofía se ponía pálido de repente.

-En ese caso, parece que es culpa mía, no pensé mucho en eso, señor Simón... lo siento, ¡me bajo ahora!-

Después de hablar, Sofía se volvía para salir del auto.

-No hay necesidad.-

Simón le impedía salir del coche y le decía con frialdad, -Vamos.-

Rafael, -Pero, señor Simón...-

Simón resoplaba, -¿Cuándo te toca a ti?-

Rafael, -¡Lo entiendo!-

Apretaba los dientes y miraba a Sofía de mala gana.

"¡Esta mujer debe estar haciendo trucos a propósito!"

"¡Y finge ser lamentable!"

Parecía que tenía que encontrar una oportunidad para recordarle a Frida, para no ser traicionada por su mejor amiga.

El coche avanzaba lentamente y Óliver encendía la música del coche, daba la casualidad de que era una vieja canción popular europea, la voz femenina era clara pero lenta, la maravillosa música parecía atraer a la gente a esa canción popular antigua.

-¿Eres infeliz?- Preguntaba Óliver de repente.

Frida, -¿Qué?-

-Estás celosa cuando ves que Simón está con otras mujeres.-

Esta vez, Óliver lo decía directamente.

Pero el rostro de Frida cambiaba drásticamente.

-Óliver, no digas tonterías, Sofía no es otra mujer, ¡no tiene ese pensamiento para él!-

Al escucharlo, Óliver no podía evitar reír, y la risa parecía profunda por la canción popular antigua, -¿Cómo sabes que ella no tiene ese tipo de idea? ¿Y si realmente la tiene?-

-¡Es imposible!- Decía Frida con firmeza.

Era tan decidida, terca y se veía tan amable como una niña.

Óliver no podía evitar mirarla más, -Crees en ella.-

-Sofía es mi mejor amiga.- Decía Frida con seriedad.

Óliver la miraba de nuevo y de repente sonreía levemente.

-Le crees tanto, no importa lo que pase, ¿no dudas de ella?-

Frida asentía sin pensarlo, era muy buena con Sofía y recordaba toda la cosa que Sofía había hecho por ella en los últimos días, ella era la mejor amiga que había hecho todo lo posible por ayudarla.

Ella nunca creía que Sofía la lamentaría.

Estaba preocupada por Simón...

Cuando Frida estaba pensando en esto, no descubría que Óliver la miraba fijamente durante mucho tiempo, hasta que se detenía el auto por el semáforo en roja y su voz se volvía un poco baja.

-¿Está preparado el vestido para el banquete de esta noche?-

Frida se recuperaba, recordando el expuesto vestido rojo que Sofía le compraba ayer, quería decir algo, pero por fin no hablaba.

-¿Qué pasa? ¿No está preparada?- Óliver de repente se acercaba y tomaba una caja bellamente envuelta por detrás y se la entregaba.

Frida miraba la caja y no tendía la mano para aceptarla.

-Teniendo en cuenta que es posible que no te prepares con anticipación, elegí uno para ti, no sé si te gusta o no.-

Sin esperar su respuesta, Óliver ponía la caja en sus brazos, -Pruébalo más tarde.-

Frida estaba confundida con la caja.

¿Qué día era hoy? ¿Por qué tanta gente le regalaba vestidos?

Sofía le compraba uno ayer, y luego Diego le enviaba un mensaje que Carmen le enviaría uno hoy.

De repente, Frida sentía que era la persona que tuviera más vestidos en el mundo.

Pensando en esto, Frida rápidamente devolvía la caja, -Óliver, no hace falta... Sofía me lo preparó.-

Al escuchar, Óliver se sorprendía por un momento, luego sonreía tranquilamente.

-Está bien, Puedes aceptarlo y probarlo, ponte el vestido que quieras, el regalo ya le he entregado, no puedo retirarlo, ¿sí?-

Dicho esto, Frida se sentiría muy avergonzada si se lo devolviera.

Entonces Frida tenía que aceptar la caja.

-Gracias.-

-Somos de una familia, no necesitas ser tan educada, no me evites más, no significó nada que le presté dinero a tu madre la última vez. Es solo que me angustié cuando te vi parada en la calle y estuviste golpeada y regañada.-

-No puedes dejarme ignorarlo, ¿verdad?-

Parecía tener sentido decir eso. Frida fruncía los labios y asentía con la cabeza, -Gracias por ayudarme la última vez, es solo que... ese dinero debería ser prestado de mí, y se lo devolveré.-

-Tonta. No tengo prisa por usar los cuatro mil euros, ¿y no he dicho eso? Los cuatro mil euros son considerados como mi regalo para ti.-

-¡No!- Frida negaba solemnemente con la cabeza y lo rechazaba, -Óliver, definitivamente te devolveré el dinero, por favor no me pongas presión psicológica.-

-Tú lo has dicho, si me niego, parece no es muy bueno. Bueno, trabajas duro para ganar dinero y tratas de devolvérmelo lo antes posible. Es solo que... cuatro mil euros no es un monto menor, así que tienes que cuidarte bien cuando ganas dinero. -

-Gracias, lo entiendo.-

Después de llegar a la empresa, cuando Frida se bajaba del auto de Óliver, mucha gente aún no venía, porque hoy tenía que asistir al banquete de aniversario y aún era temprano, por lo que había poca persona en la empresa.