Esposa falsa de Simón Capítulo 72: ¿No es esto lo que más quieres?

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En Esposa falsa de Simón Capítulo 72: ¿No es esto lo que más quieres?, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 72: ¿No es esto lo que más quieres?, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee Esposa falsa de Simón Capítulo 72: ¿No es esto lo que más quieres? del autor Gato volador en readerexp.com

-¿Por qué debería delatarte?- Simón habló con frialdad.

Frida frunció un poco el ceño, no podía entenderlo -Si él fue el que concertó el matrimonio, entonces ¿por qué no lo reveló si descubrió que yo no era Liliana?-

-Ja!- Simón levantó los ojos y la miró de reojo con una risa, miró a Frida como si fuera una idiota, -¿Tu cerebro nació para ser un adorno?-

-Yo...- Frida cambió su expresión ante su pregunta, -¿Tienes que hablar así para sentirte bien?-

-Con una mujer como tú, ¿es necesario?-

Frida dijo -En tus ojos, ¿soy sólo una mujer vanidosa, de pensamientos profundos y sin cerebro?-

Simón levantó la comisura de sus labios y con su mirada de burla dijo -Tienes conciencia de sí mismo, no está mal-.

Al oír eso, Frida apretó el puño y forzó su mirada hacia él -Entonces, por favor dime, ¿cómo puede una mujer de pensamientos profundos ser descerebrada? Simón, lo que estás diciendo es un poco contradictorio ¿no?-

El párpado de Simón se estremeció y entrecerró los ojos peligrosamente.

¡Esta maldita mujer!

Levantó los ojos rápidamente, su dura mirada se dirigió a ella.

-¿Dilo otra vez?-

Frida se asustó al ver su mirada tan severa y sus hombros se encogieron inconscientemente, pero su mirada se mantuvo firme al encontrarse con él.

Simón se rio de forma burlesca, ¿era esta mujer una idiota? Era evidente que estaba asustada, pero tenía que mirarle a él con esos ojos fríos.

-Si no tienes las agallas, no me provoques-

Al termino de sus palabras, la puerta del ascensor se abrió con un sonido.

Frida estaba tan enfadada que levantó la cabeza y se fue.

Las cejas de Simón se alzaron ferozmente y estaba a punto de reprenderla cuando los pasos de Frida se detuvieron fuertemente, deteniéndose un momento en el lugar, volteó la cabeza y miró hacia Simón.

Las miradas de ambos se encontraron y Simón pudo ver la confusión bajo los ojos de Frida.

Esta mujer de verdad no sabe cómo ocultar sus emociones.

Sea lo que sea lo que tenía en mente, todo se mostraba en su cara y en sus ojos.

Frida se mordió el labio inferior y miró fijamente a Simón durante un momento, luego se dio la vuelta lentamente.

La comisura de la boca de Simón se levantó ligeramente y la agudeza bajo sus ojos se amplió, justo cuando pensó que ella se acercaría y lo llevaría de nuevo, Frida le hizo una mueca y luego dijo enojada -No tengo las agallas, sal tú mismo si puedes-

Después de decir eso, Frida ignoró la cara de Simón que de repente se volvió muy enfadado, se dio la vuelta y se fue.

-¡Maldita mujer, vuelve!- Simón vio que realmente se dio la vuelta y se fue, incluso antes de irse le hizo una mueca, ¿realmente ella cree que le conviene provocarle?

Pensando en esto, Simón deslizó ágilmente su silla de ruedas fuera del ascensor con la mano.

Frida salió sola de la tienda de desayunos, cuando estaba lista para irse sola, sus pasos se detuvieron por un momento, luego encontró a Rafael, al verlo apoyado en el coche, se acercó y le dio una palmadita en el hombro.

-¿Asistente Casaus? ¿Por qué has vuelto de repente? ¿No habían ido a desayunar?-

El rostro de Frida era infeliz y su voz sin poder levantar sus emociones -No voy a comer-

-¿Qué pasó?- Rafael miró detrás de ella y no vio a Simón, así que preguntó -¿Dónde está el Señor Simón Freixa?-

Frida frunció los labios y dijo en voz baja -Él... podría estar todavía en el ascensor, ve a ver cómo está-

Rafael al escuchar esto, no pudo evitar su asombro -¿En el ascensor? ¿Asistente Casaus? ¿Por qué no traes al Señor Simón Freixa contigo? ¿Tú... y el Señor Simón Freixa?-

Antes de que Rafael pudiera criticar a Frida, éste se quedó mirando detras de Frida con los ojos muy abiertos.

Al mismo tiempo, Frida sintió un escalofrió que venía por su espalda y no era necesario pensar en ello para saber que era la gélida mirada de Simón la que le observaba.

Su cuerpo se puso un poco más rígido y dio un paso queriendo escaparse.

-Estarás muerta si te atreves a dar otro paso adelante-

Resulta que antes de que sus pies pudieran dar un paso, la voz de Simón tan oscura y fría como si viniera del infierno sonó ante ella, haciendo que los pasos de Frida se quedaran quietos, sin atrever a moverse.

Rafael al ver esto salió rápidamente de la zona de conflicto, quedándose al borde del camino para observar desde lejos.

Frida vio esta escena y sintió algo de disgusto.

Al sentir que la presencia fría de Simón se acercaba cada vez más a ella, Frida se puso ansiosa, apretó las manos y se volteó de repente.

-No era mi intención tratarte así, eres tú quien ha hablado demasiado...- Antes de terminar sus palabras, la rodilla de Frida se golpeó contra la silla de ruedas y por un momento le dolió tanto que su cara se puso pálida, sus piernas se debilitaron y cayó en los brazos de Simón.

Este cambio no fue esperado por Simón, quien tuvo un rostro frío cuando vio a Frida abalanzarse repentinamente hacia él y sus manos fueron inconscientemente a sostenerla.

Rafael que estaba al lado, quedó tan sorprendido con la boca abierta.

Realmente no sé si decir que Frida es estúpida o ingenua, ¿cómo nuevamente se cayó en este momento?

Frida cayó en los brazos de Simón, su cabeza estaba toda confusa, podía sentir las grandes manos de Simón apretando su cintura, el calor de su palma atravesando la fina ropa.

-¿Tan ansiosa estabas por pedir perdón que te echas en mis brazos?-

Una voz grave sonó por encima de su cabeza.

Frida levantó rápidamente la cabeza y sus labios rojos rozaron la barbilla de Simón.

Él, que al principio estaba con una cara tensa quedó quieto por un momento, sus pupilas se dilataron lentamente, pero la cara de Frida se volvió gradualmente pálida, quiso apartarlo, pero no había lugar para poner las manos, apoyada en su cuerpo, le preocupaba que lo que había pasado por la mañana volviera a suceder.

Así que sólo pudo hablar desesperadamente -No era mi intención...-

-¡Deja... Deja levantarme!- Frida terminó de disculparse y suplicó en voz baja.

La mirada de Simón como la de un lobo se apoderó de ella ferozmente y luego se pegó sobre sus labios rojos.

-¿No era tu intención? ¿Existe tal coincidencia? Si quieres tentarme sólo dilo, puedo cumplírtelo si lo deseas- Sus manos rodeaban la cintura de ella apretándose lentamente y la temperatura de su cuerpo iba subiendo poco a poco.

La cara de Frida que estaba pálida hace un momento se puso roja al instante, se mordió el labio inferior, casi podía sentir las miradas extrañas que venían de la multitud que le rodeaba, empujó a Simón con miedo -¡Aquí, aquí estamos fuera, no seas así, suéltame rápido!-

Su voz era de pánico, su par de ojos fríos estaban tan nerviosos que se movían de un lado a otro, como un lago en calma que de repente hierve, las gotas de agua saltaron por todos lados, cuanto más sea así, más te provoca ganas de estirar la mano y agarrarla.

Simón levantó la comisura de su boca, su gran mano se movió hacia arriba a lo largo de su cintura, llegando repentinamente a su espalda tocando su columna vertebral, recién pudo darse cuenta de lo delgada que era esta mujer.

-¡Suéltame!-

Estaba bien si Frida no empujaba, pero con este empujón, Simón volvió a sus cabales y presionó bruscamente su espalda hacia abajo.

Frida seguía de pie con el cuerpo inclinado hace un momento y cuando fue presionada por él de esta manera, todo su cuerpo cayó completamente sobre él.

Frida -...-

Rafael que está al lado -...-

Diablos, ya no se puede ver esto.

Señor Simón Freixa, incluso si quiere molestar a la Asistente Casaus, tienes que ver la ocasión, ¿verdad?

Sin embargo, estas palabras sólo se atrevió a gritarlas dentro de él mismo.

-¡Qué demonios quieres!- Frida estaba tan enfadada que estiró la mano y cerró el puño, golpeándolo con fuerza encima del pecho de Simón, él estiró la mano y le agarró la muñeca con una cara sin expresiones, diciendo -Para una mujer como tú que siempre está pensando en cómo seducirme, ¿no es esto lo que más quieres?-