Matrimonio de primera Capítulo 232: El hermano consanguíneo Cristóbal

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Matrimonio de primera novela Capítulo 232: El hermano consanguíneo Cristóbal de Gato volador

En Matrimonio de primera novela Capítulo 232: El hermano consanguíneo Cristóbal autor Gato volador los detalles son llevados al clímax. Es porque ella no llora por sí misma, administrará el tiempo de trabajo y descanso de la heroína. Pero cuando está enojado, no levanta la voz para asustar a la gente, no hay clase de clase como enseñar a los niños. Toda su actitud hacia la protagonista femenina es sentida por todos. Sigue a Matrimonio de primera Gato volador Capítulo 232: El hermano consanguíneo Cristóbal en readerexp.com

Yadira quiso llamar a Delfino, pero pensando en que ahora estaba en la empresa y no quiso molestarlo, por eso llamó a Apolo.

Debía estar ocupado también, ya que Apolo no cogió su llamada.

Un poco después le contestó.

Apolo dijo antes de que dijera Yadira, -Sé que me quieres preguntar lo de Jaime.-

Yadira respondió, -Sí.-

-Delfino me llama esta mañana diciendo que va a cancelar el contacto con Jaime, incluso filtra la noticia, menudo… Van a llegar las vacaciones, ahora me viene esto…-

Apolo murmuró quejándose. Yadira le consoló un poco y colgó el teléfono.

Una vez colgado, sonó de nuevo.

Ella echó un vistazo a la pantalla. Fue Henrico.

Él llevaba un buen rato sin buscarla, ¿por qué le llamó ahora?

¿Acaso era por lo de Perla?

Al pensar en que fue posible que Jaime fuera a sacar a Perla, le molestó mucho a Yadira como si hubiera algo en su garganta.

Perla quiso matar a Yadira muchas veces, resultó difícil meter a Perla en la cárcel, pensaba que iba a estar ahí dentro unos años, pero apareció Jaime…

Yadira pensó que sería mejor que la habría torturado Delfino a muerte.

Incluso le sorprendió a ella misma esa idea.

Se tocó el vientre y murmuró, -Mi angelito, lo que se me ocurre antes es incorrecto, no lo recuerdas…-

La llamada se colgó automáticamente por que nadie respondió en ese rato.

Yadira dejó el móvil, tampoco le dio llamar, porque si ellos tenían cosas importantes, le llamarían otra vez.

No tardó unos minutos, y Henrico le llamó otra vez.

Esta vez, Yadira cogió el teléfono.

Henrico dijo con suavidad, -¿Has visto a tu madre?-

-¿Qué pasó?- Yadira llevaba mucho tiempo sin ver a Salia desde la última llamada.

Henrico balbuceó, -Desapareció hace unos días, ¿no te ha buscado?-

Antes Yadira no quiso tener nada que ver con Salia, pero cuando escuchó esto, se le escogió el corazón, -No.-

Ante la familia Jimenez, Salia tenía una resistencia increíble, normalmente no iba a dejar a la familia, pero Henrico dijo que ella llevaba muchos días desaparecida…

Yadira le preguntó, -¿Qué le has hecho?-

-¿Qué puedo hacer con ella? ¡Se fue ella misma!- dijo Henrico con voz alta enfadadamente, que conmovió los oídos de Yadira.

-Si no le has hecho nada, ¿por qué ella se fue? ¿Crees que soy tonta o qué?- Yadira tampoco pudo tranquilizarse y le respondió con rencor.

-¿No fuiste tú que pasaste de ella? ¿Ahora quieres culparme? Una persona que mete a su hermana en la cárcel, ¡no tengo una hija tan maligna como tú!-

Al hablar de esto, se puso rabioso Henrico.

Yadira se mordió los dientes, -Qué casualidad, tampoco quiero tener un padre y una hermana que quieren matarme.-

-No digas así, a Perla solo se le fue la cabeza por un momento, ¿ahora no estás sana y salva? Ella fue mimada desde pequeño, ¿no lo sabes o qué? ¿No puedes ceder un poco?-

Henrico creyó que la culpa fue suya.

“¡Ella fue mimada desde pequeño, ¿no lo sabes o qué?”

“¡¿No puedes ceder un poco?!”

Yadira apretó el puño, y se vio claramente las venas.

-Le soy indulgente, ¿quién me es indulgente? Sabes que ella es mimada, por eso necesita estar en la cárcel para recibir la educación, eres culpable de todo esto, qué buen padre eres, no educas bien a tu propia hija, así que la tendrían que educar los demás, la mimas, pero no eres capaz de protegerla, ¿crees que te odia Perla ahora o no?-

La mimaba Henrico sin principios y no se creía culpable, empujaba todos los errores a los demás.

Pero lo que dijo Yadira le impactó mucho.

Ayer cuando vio a Perla, ésta le insultó que era inútil.

Henrico era tan enfadado que no pudo decir nada, colgó el teléfono directamente.

Yadira dejó el móvil, pensó un rato, y decidió llamar a la policía.

Incluso Henrico dijo que ella había desaparecido unos días, seguramente hacía mucho tiempo.

Luego, Yadira pensó que no pudo estar esperando la noticia sin hacer nada, pues planeó volver a la familia Jimenez.

Ahora Delfino no le impidió salir de casa, pero tenía que llevar guardaespaldas.

...

El coche se paró delante del chalé de la familia Jimenez.

El guardaespaldas le abrió la puerta, tan solo como estaba a punto de bajar Yadira, un coche apareció de nada y pasó por la ropa del guardaespaldas.

Todo esto pasó en un segundo, el guardaespaldas se quedó aturdido, tardó unos segundos en reaccionar y preguntó a Yadira, -Señora, ¿estás bien?-

Aún no había bajado del coche, ¿qué le pudo pasar?

Yadira meneó la cabeza y dijo, -¿Y tú?-

-Estoy bien.- Él sacudió la cabeza.

Pero Yadira encontró que los pasos del guardaespaldas eran poco inestables, y parecía haberse asustado.

Yadira bajó del coche y miró hacia la dirección por la que se alejó ese coche deportivo, pero ni tuvo ningún rastro.

Cuando Yadira volvió la cabeza, se oyó de nuevo el sonido del coche.

Volvió el coche deportivo, hizo un derrape y se paró en el medio del camino, el hombre que condujo el coche se quitó gafas de sol, sacudió su cabello creyéndose guapo, y dijo a ellos, -Hola, ¿estáis bien?-

Sonó sin sinceridad.

Lo que condujo fue un Ferrari, y él se peinaba bien, puso la laca para mantener ese estilo guay, se vestía ropas de marca, y se veía muy decente...

A esa gente, la conocía Yadira.

-¿Cómo te llamas, señorita? Me suenas mucho.-

El joven saltó del coche descapotable a través de la ventanilla y caminó hacia Yadira.

Cuando vio claro el aspecto de Yadira, el hombre silbó, -Qué guapa.-

El guardaespaldas avanzó y preparó a pelear.

Yadira frunció las cejas levemente, -Hermano, soy Yadira.-

Ese hombre fue Cristóbal Jiménez, el hermano consanguíneo que estudiaba en el extranjero.

Al mismo tiempo, fue el hermano de Perla.

-¿Sí?- Cristóbal se quedó sorprendido, -¿Quién dices que eres? Aunque llevo muchos años sin volver a casa, sé que ella no es así.-

Cristóbal llevaba ocho años en el extranjero, y fue normal que no la reconociera.

Henrico salió del chalé al escuchar el sonido del coche deportivo, -Cristóbal, ¿vuelves a conducir a gran velocidad?-

Al ver a Henrico, Cristóbal dijo con burla, -Papá, ¡la guapa dice que es Yadira!-