Encuéntrame Capítulo 22

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De todos los escenarios posibles, este no existía en sus planes ni por broma que se tratase. Había lavado su cuerpo lentamente y con la calma que hace mucho tiempo no lo destacaba, en silencio la comprendía, en silencio hacía que los muros de Ana cayeran, sin embargo, entre sus pensamientos e ideas, solo quería algo de forma desesperada.

Que Ana solo se abriera para él.

Ella estaba en su cocina con su franela negra de algodón puesta y con los pies descalzos, era una vista perfecta. Iba de aquí para allá, picaba cosas y probaba algo de la comida que estaba haciendo para él. No tenía ni puta idea de qué estaba preparando, porque su mirada y concentración solo permanecían en su cuerpo y en sus movimientos.

Disfrutaba una paz en este momento que difícilmente conseguía apreciar en el resto de sus días, esperaba que pudiese deleitarse todo lo necesario de este asunto y sin más, se olvidaría de Anaelise para siempre, era lo mejor para ella, y para él mismo.

—¿Tu familia vive en Colorado?

«Preguntas…» era lo que menos le gustaba a Xavier, por ello sencillamente llevaba sus relaciones al plano meramente sexual, por ello sus encuentros perduraban solo una noche, a excepción de Olivia que prometió jamás preguntar. Además, que no significaba nada para él.

—No —respondió seco mirándola fijamente, evitando que ella continuara.

Sin embargo, Anaelise se giró nuevamente para visualizar la cocina y mover un poco la salsa que preparaba para la pasta. Dejó la paleta en el buró y cruzó un poco las piernas inseguras, lo miró con duda y llena de muchas preguntas que no lograba retener en su boca.

—¿No eres de Colorado? —Volvió a preguntar yéndose por otro camino. Ya le había quedado claro que el tema no era agradable para él, y lo entendía a la perfección, a ella no le gustaba hablar sobre su padre ni de ningún aspecto de su vida.

—Soy nativo de Los Ángeles —confesó Cox sentándose y apoyándose en el muro de mármol mientras tomaba algunos manís de un frasco de vidrio.

—Nunca lo imaginé, no tienes mucho acento…

—Mi familia vive allá —indicó rápidamente sin caer en cuenta de que ella ya lo envolvía en una charla—. Escucha Anaelise, sé lo que tratas de hacer, pero no soy bueno hablando y…

—Tampoco soy buena hablando —le interrumpió ella enseguida—. De hecho, no me gusta hacer amistades porque eso siempre…

Su charla se interrumpió de inmediato cuando escuchó que su celular sonaba. Ana olvidó por completo en apagarlo. Miró a Xavier previamente y luego caminó hasta la sala en puntillas para revisar su bolso pequeño.

La llamada se cayó, el contacto de Andrew apareció en la pantalla y ella frunció el ceño enseguida.

«Por supuesto, era fin de semana, y él siempre buscaba algo que hacer con ella», pensó.

Entre pensamientos, el teléfono volvió a tintinear haciendo que Ana saltara del susto que le dio. Quiso desviar la llamada, pero sus dedos torpes solo contestaron.

¡Mierda!

—Andrew, estoy un poco ocupada te llamaré luego —dijo entre dientes de forma rápida y muy nerviosa, a la vez viendo como Xavier se levantó de la banca para girar a verla.

—Buenas noches, se dice, maleducada —alegó Andrew casi en grito—. Escucha, tengo un plan que no podrás rechazar…

Ana solo miraba con el rabillo del ojo a Xavier mientras escuchaba a Andrew sin saber cómo cortarlo de inmediato.

—Escucharé tu plan, pero ahora mismo estoy realmente ocupada —dijo más nerviosa que nunca como si ella estuviese cometiendo un delito.

Los pies de Xavier comenzaron a andar y a la vez chocó con un mueble detrás de ella.

—Mañana haremos un pícnic, algunos familiares y amigos vendrán, pero me gustaría que vinieras, pretendo contarte algunas cosas que he estado pensando, leí sobre un artículo que puede interesarte…

Las palabras de Andrew comenzaron a irse, porque el cuerpo de Xavier literalmente estaba frente a ella. Su teléfono fue despegado por el hombre de su oreja e inmediatamente comprobó quien la estaba llamando.

«¿No le gustaban las amistades?», fue la pregunta que se le formó a Cox al instante, cada vez que veía a Ana fuera de su alcance ella estaba con este chico, cuando la llamaba, «él siempre estaba en su campo».

Una sensación de desagrado se instaló en el cuerpo de Xavier, Andrew no era competencia para él, pero su cercanía un poco exagerada le incomodaba.

—Escucha, Andrew —reaccionó Ana rápidamente al ver la expresión de Xavier en ella—. Estaré allí de acuerdo, ahora debo irme…

—¡Esa es mi chica! —escuchó Xavier de parte de Andrew cuando Ana quitó su teléfono de su oído y luego finalizó la llamada.

Anaelise se escurrió rápidamente de su lado y luego corrió hacia la cocina para comprobar la salsa que ahora estaba lista. Apagó toda la electricidad y se giró para ver qué tenía por decir Xavier.

—Parece que delataron tu mentira —expuso Xavier caminando nuevamente hacia la cocina, asomando una impresión relajada, muy contraria de lo que sentía—. Andrew parece muy amigo tuyo —acentuó la palabra para dejarle claro a Ana a qué se refería.

Ella juntó sus manos y luego asintió.

—Andrew es… buena persona, —respondió sincera—. Hace poco que lo conozco, no estaba en mis planes tener su amistad, es fastidioso, pero creo que me agrada, ha sido muy amable todo el tiempo…

Cox la observó un tanto enojado, pero disimuló el momento, no podía exigirle con quien tener amistades, esto simplemente era ridículo. Pero ese chico detrás de Ana le creaba incomodidad.

No supo por qué, pero se sentó nuevamente en la banca y luego dijo:

—Mi madre y hermana están en los Ángeles, mi padre ya no está, murió hace un par de años por un cáncer de pulmón que lo invadió muy rápido —el rostro de Ana cambió de inmediato, e hizo como si estuviese escuchando una cotidianidad.

Asintió un poco nerviosa y comenzó a servir la pasta en los platos que consiguió.

Colocó todo de forma cuidadosa mientras sentía la mirada de Xavier en toda ella.

—¿Qué hay de ti? —preguntó Cox tomando el plato de comida. Todo se veía exquisito y su estómago rugió enseguida cuando el aroma entró en sus fosas nasales.

—Sabes todo, has leído mi historial.

Era cierto, pero él quería saber más de ella, todo desde su punto de vista,

—Eso es solo una parte, y lo sabes Anaelise —contraatacó.

Ella suspiró profundo y luego dejó su tenedor cerca.

—Vivo con mi padre y Carla, la mujer que lo cuida, tuve tutela casi toda mi vida, y no tengo a otra persona después de eso. No hay nada que contar, solo hay huecos, y…

—¿Por qué no fuiste con la familia de tu tío? —indagó Xavier sin mirarla, ahora estaba saboreando una de las pastas más deliciosas que había probado.

tiene su propia familia, hijos y esposa, no quiero ser estorbo para nadie. Además, su esposa cree que soy una mala compañía para sus

Xavier arrugó el ceño y luego negó.

—Eso es basura, solo puedo ver egoísmo allí —esta vez él pudo ver la expresión estoica de Ana y dejó pasar todo lo que pensaba sobre ello—. Sé que no estamos en terapia, y quiero que tengas claro que podemos hablar de esto en cualquier momento.

—No quiero mezclar las cosas —dijo Ana sorprendiéndolo—. Indicaste que esto solo se trataba de sexo, Xavier, y no quiero confundirme.

«No tenía palabras», esto lo dejó completamente mudo, las cosas que estaba diciendo Ana eran muy maduras, «¿Por qué quería él mismo salirse del plan?», No era correcto.

Comieron en total silencio mientras cada uno pensaba en su propio mundo, y cuando terminaron ordenaron las cosas, porque el carácter de ambos no les dejaba dejar todo tirado, ni sucio.

Se sentaron en el sofá. Ella solo tenía esa franela negra que Cox le hizo ponerse y sus piernas descubiertas.

Ana pudo ver como Xavier sacó algo de su gabinete y vino a sentarse a su lado después.

—Chocolate… —pronunció él asomando un pedazo en sus dedos para luego llevarlo a la boca de Ana—. Entonces, mañana estarás nuevamente en la casa de tu amigo —volvió con el tema y ella solo pensó en aprovechar la conversación.

—Creo que sí, al menos que tenga un mejor plan —respondió tomando otro pedazo de chocolate de sus manos—. Y tú, ¿Qué hay de Olivia?

sonrió y echó la cabeza para atrás en una carcajada, luego miró a Ana de forma intensa.

reglas son claras, Anaelise, no puede haber nadie mientras estemos juntos.

lo tengo claro, solo quiero saber sobre ustedes

observó con los ojos

nos hicimos algunos favores, es una

Ana asintió sin mostrar ninguna emoción.

años tienes? —preguntó nuevamente mirando sus dedos manchados de chocolate, sin mirar a

una cara como de no entrar en territorio personal y luego ella alzó

No es algo muy personal, si quieres que me abra contigo, tú también debes aportar algo —expresó la

que Xavier soltó el aire, tomó su mano y chupó los dedos de Ana

—30…

parece que has hecho muchas cosas rápido, eres médico, te especializaste en psiquiatría y ya llevas varias

asintió y luego la tomó de la cintura para sentarla encima de

unos buenos padres que estuvieron encima de mí todo el tiempo, ingresé a la universidad a los 17 años, y culminé la carrera de medicina a los 22. Podrás imaginar que tenía mucho tiempo por delante —explicó acariciando su piel mientras apretaba el cuerpo de Ana hacia su

pudo sentir lo que pretendía hacer, su respiración nuevamente se agitaba dentro de su pecho, y su vientre estaba lo suficientemente apretado para

más en especialización… y un estudio tras otro —dijo Ana intentando canalizar la explosión de su cuerpo—. ¿Nunca quisiste formar una familia? ¿Una novia formal? ¿Alguien importante? —le salió de repente y Xavier se frenó en seco cambiando su postura, su mirada y hasta su mismo

nada de eso, ni lo quiero. Nunca… —respondió seco y tosco, entonces en cuestión de segundos tomó el cuello de Ana y lo mordió. Sus toques no estaban siendo cariñosos, ni mucho menos suaves. Él restregaba su cuerpo con el de ella como si estuviese frustrado y un poco

esta vez Ana no se retractó, ella quería aliviar la tensión que la pregunta le ocasionó, y no solo la pregunta, en el día de hoy Xavier estaba inquieto desde la tarde y muy enfuscado. Entonces no se quejó, ni mucho menos retrocedió a su

era que no tuviese miedo, ni que la forma en como la estaba besando la asustase, pero quería retribuir muchas cosas hacia él, sentía la necesidad de hacerle saber que ella también estaba para él, y que, así como ella, él podría encontrar en su cuerpo, un

de forma abierta cuando sus labios fueron apretados por los dientes de Cox, aun así, devolvió el beso con la misma intensidad, haciendo que Xavier perdiera la poca cordura que le

no podía ser real, era demasiado para ser cierto», pensó Cox mientras quitó su misma franela, y no esperó por hundirse nuevamente en su cuerpo. Ella se quedaría toda la noche con él, y con esto haría que Ana jamás en toda su vida, pudiese olvidar este momento, ni siquiera compáralo con alguno que pudiese vivir

Encuéntrame novela Capítulo 22 de Majo

En Encuéntrame novela Capítulo 22 autor Majo los detalles son llevados al clímax. Es porque ella no llora por sí misma, administrará el tiempo de trabajo y descanso de la heroína. Pero cuando está enojado, no levanta la voz para asustar a la gente, no hay clase de clase como enseñar a los niños. Toda su actitud hacia la protagonista femenina es sentida por todos. Sigue a Encuéntrame Majo Capítulo 22 en readerexp.com