Esposa falsa de Simón Capítulo 64: ¿No tenía Misofobia?

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En Esposa falsa de Simón Capítulo 64: ¿No tenía Misofobia?, lo entiendo perfectamente, el matrimonio contigo es forzado. Pero aun así aceptó, porque su corazón pronto se dio cuenta de la mitad de su vida. En Capítulo 64: ¿No tenía Misofobia?, la toleró, la mimó y se sacrificó por ella. Él la dejó seguir sus propios pasos, pero como estaba preocupado de que se cayera, todavía la observaba para sostenerla. Su amor no es un cliché, ni irrealmente dulce, sino muy verdadero y abnegado. Lee Esposa falsa de Simón Capítulo 64: ¿No tenía Misofobia? del autor Gato volador en readerexp.com

Frida creía que había escuchado mal, porque una persona tan apática como Simón, ¿cómo es posible decir tal palabra“bienvenida”?

Sin embargo, realmente lo había dicho, además dirigido a Sofía. En esa situación, Frida, por una parte, se sentía muy rara, pero por otra parte se alegraba porque Sofía era bienvenida.

-Rafael, vamos al estudio-.

Rafael reaccionó, -Divertiros chicas, el señor Simón y yo aún tenemos algo que hacer-.

-Vale-. Sofía mostró su sonrisa dulce para despedirse de Simón y Rafael. Cuando se habían ido, Sofía miró la imagen de la espalda de Simón, -Creo que Simón no parece tan terrible e indolente como me había imaginado, ¿qué opinas?-.

Mirando su espalda esbelta, Frida se quedó aturdida, -Parece que sí-.

-Frida, ¡Tienes mucha suerte!-.

-¿Qué?-.

-Sí. No es nada lamentable separarse de ese despreciable de Kevin. Pero después de pasar por eso te has casado con un hombre tan magnífico como Simón, ¿cómo puedes decir que no tienes suerte?-.

Frida dudaba en su interior pensando si era realmente afortunada , levantó las comisuras labiales mostrando una sonrisa con amargura.

En realidad, tampoco sabía decir si el hecho de casarse con Simón era una suerte o una desgracia.

-Pero tarde o temprano os tenéis que divorciar, así que no se importa lo magnífico que es- dijo Sofía dejando un suspiro al final.

Cuando llegó la hora de comer, todos estaban en la misma mesa. Leonardo no cambió su expresión hasta que le dijeron que había una invitada en casa.

-Hola, señor Leonardo, soy Sofía del Grupo Leguizamo-.

-¿Grupo Leguizamo?-. Leonardo entrecerró sus ojos, -¿tu hermano es Diego Leguizamo?-.

Sofía no se lo había esperado, -¿Conoces a mi hermano?-.

En los ojos de Leonardo apareció un rasgo de aprobación, -Nos hemos visto antes, es un joven muy prometedor-.

-Gracias por su elogio, señor Leonardo-.

-Simón, tienes que aprender de él- dijo Leonardo de pronto a Simón.

La gente de la mesa se sorprendió por un momento y todos enfocaron su mirada en Simón.

Simón levantó las comisuras labiales y rio fríamente, -¿Acaso en Ciudad Norte hay alguna empresa más grande que el Grupo Freixa?-.

Sus palabras casi hicieron que Leonardo se quedara en silencio.

Leonardo hizo un resoplido, -¿Crees que el Grupo Freixa ha llegado a ser la empresa más grande, que gracias a ti?-.

Simón alzó ligeramente el rabillo del ojo, su voz parecía más que gélida, -Hace cinco años cuando el Grupo Freixa aún no estaba en mis manos no era más que uno de las cinco mejores empresas, pero desde que está en mis manos no ha parado de crecer hasta llegar a ser la empresa líder. Abuelo, ¿el Grupo Freixa actual no es por mis méritos?-.

Daba razonamiento y evidencia con sus palabras, junto con su voz él podía conseguir fácilmente credibilidad de las personas cuando empezaba a hablar. Lo que dijo no dejaba refutación para el resto. Al escuchar lo que había dicho, Frida que estaba a su lado, se sintió asustada por dentro, decidió no subestimar la capacidad de Simón.

Pero… ¿Por qué a Leonardo no le caía bien Simón?

De repente Frida tuvo curiosidad sobre el tema, se preguntaba por qué el abuelo no se llevaba bien con su nieto.

Por su lado, Sofía estaba a un lado alabando como una admiradora, -¡Es increíble! Señor Leonardo, el señor Simón tiene razón, el que tiene que aprender es mi hermano, la verdad es que él debería aprender del señor Simón-.

Aunque la familia Leguizamo era considerada una de las tres grandes familias, pero encima de ellos estaba la familia Freixa.

Debido a que el Grupo Freixa despreciaba el hecho de estar unido con las otras familias, entonces se empeñó en tirar atrás a los que estaban en su mismo nivel para así llegar al primer puesto.

-Eres muy educada. Tu hermano es un talento, espero que tenga alguna oportunidad de colaborar con él en el futuro-.

Leonardo charló alegremente con Sofía, Frida estaba viendo esa escena y le daba envidia, creía que Sofía era increíble, podía dialogar con cualquier persona generosamente, no era como ella…

Era verdad había mucha diferencia entre las personas.

Por ejemplo, Frida. Leonardo se había encontrado con ella varias veces, pero en todas las veces que le hablaba siempre ponía una cara indiferente, como si estuviera descontento.

Y ella tampoco era de las personas que sabían hacer la pelota para ponerle contento a Leonardo.

Pensándolo, Frida bajó la mirada y se puso a comer el arroz que había en su plato en silencio.

De improvisto, un trozo de ala de pollo fue puesto en su plato, Frida levantó la cabeza y coincidió con la cálida sonrisa de Óliver.

-Liliana, tienes que comer de todo, comiendo solo arroz no te aporta todos los nutrientes-.

Ese cambio repentino hizo que todos en la mesa se quedararon pasmados, seguro que nadie se había esperado que Óliver le iba a poner comida en su plato. De manera que Frida se incomodó, y asintió con la cabeza, -gracias, Óliver-.

Al ver la escena, Sofía miró a Frida, -¡Qué bien te trata Óliver!-.

Frida un poco nerviosa mordió su labio inferior, estaba de acuerdo con que la trataba bien, pero ese tipo de bondad…

Simón que estaba sentado a su izquierda no muy lejos, rio con burla en voz baja, solo ella lo podía escuchar, de modo que Frida le echó un vistazo y se encontró con sus ojos profundos que no se podía determinar ninguna emoción.

"¡Maldición, seguro que lo ha malinterpretado otra vez!", pensó Frida.

-Come-. Óliver vio que todos estaban pasmados, entonces quiso romper el hielo para relajar el ambiente.

La atmósfera de la comida no fue muy buena, especialmente Frida que estaba sentada al lado de Simón. Durante la comida se sentía como si estuviera en el polo Sur, porque Simón que estaba a su lado no paraba de soltar su aura fría.

-Vamos, estás muy delgada, tienes que comer más-. Sofía repentinamente le puso comida en el plato de Frida, esta le devolvió una mirado con sonrisa, -Gracias-.

Frida pensó un rato, luego miró hacia la dirección de Simón, y de improvisto le puso un trozo de panceta de cerdo estofada roja en su plato, -Tú también deberías comer más-.

¡Todo el mundo se quedó asombrado con esta acción!

¡Incluido las criadas que estaban al lado!

¡Todo el mundo sabía una cosa!

¡Simón tenía misofobia!

¡Nunca se comía la comida de otra gente!

Sin embargo, Frida había puesto comida en su plato, se preguntaban si ya estaba harta de vivir que ha sido tan insensata de usar los palillos que llenaban su saliva para coger la carne y ponerlo en el plato de Simón.

Leonardo observó la escena, conteniendo la respiración, entrecerró los ojos sutilmente.

Frida también se dio cuenta del cambio en el entorno, movió sus ojos bonitos, “¿He hecho algo malo? ¿Por qué todos están como si el fin del mundo está a punto de llegar?”, se preguntó en su cabeza.

Óliver rio, quiso decir algo para remediar la situación, -Frida, Simón…-.

Pero antes de que terminara su frase, él fue sorprendido por la acción de Simón.

¡Porque Simón, sin ninguna expresión, había llevado a su boca el trozo de carne que Frida le había puesto en el plato!

Aunque solo era un pequeño gesto, era suficientemente impactante para todos los presentes, incluido Leonardo. Y ni mencionar las criadas que se habían quedado boquiabiertas.

Todos estaban exclamando internamente que el señor Simón se lo había comido.

Frida no sabía ese hábito de Simón, por eso no le pareció extraña, solo se sentía complacida de que Simón se había comido lo que ella le llevó, bajó su cabeza para reír, se podía ver la alegría en sus ojos.

Finalmente, Simón dijo, -Sigue-.

Al escuchar eso, Frida levantó la cabeza sin haber comprendido sus palabras, -¿Qué?-.

Simón echó un ojo a su plato, entonces Frida reaccionó en seguida, luego le puso otras comidas en su plato, -¿Este?-.

-Sí- respondió Simón y continuó comiendo.

Las criadas se quedaron sin palabras, estaban atónitas, se preguntaban si era el mismo Simón que tenía misofobia.

Parecía como si de pronto su misofobia se había curado.