Encuéntrame Capítulo 17

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Sus manos en el volante por alguna situación extraña temblaban y ahora estaba realmente frío.

Tenía una especie de nerviosismo que nunca le pasó antes cuando buscaba algo de sexo en alguna otra mujer. Era frustrante para Xavier tener a una persona en sus pensamientos todo el tiempo, pero estaba seguro de que después de este trato, que era beneficioso para él en todos los sentidos, descansaría de su martirio.

Estacionó a unas cuadras de la casa de Ana y luego apagó el motor, confirmó en su móvil la reservación en el hotel que escogió y luego de unos minutos volvió a marcar a su teléfono.

No fueron más de dos tonos cuando escuchó su voz, que refrescó todo su cuerpo.

—Hola —respondió Anaelise, el solo hecho de escucharla le hacía curvar los labios, y lo que más le satisfacía, era ver cuan nerviosa estaba ella. Le encantaba que él provocara todo eso.

—Estoy afuera —respondió seductor, pero no obtuvo ninguna respuesta—. ¿Anaelise?

—Estoy caminando… —levantó la vista y la divisó saliendo de su casa, mientras cerraba la puerta con llave.

No estaba oscuro todavía, así que podía detallar todo su caminar y ver cómo se había vestido para él. No era nada elaborado; Ana tenía unos jeans claros que forraban sus piernas y una blusa negra con tiras, acompañado de unos botines negros bajos, parecía que ese tipo de zapato era su preferido, y de cierta forma le sentaba estupendo.

Sacó los seguros de sus puertas de forma electrónica y le hizo una seña para que entrara. Él moría por salir del auto y abrirle la puerta, pero, ya se había fijado que más de un par de ojos estaba mirando la escena, y aunque le importaba una mierda su misma privacidad, quería guardar a Anaelise de su propio vecindario.

Ana tomó la manilla con mucho temblor en sus manos y abrió la puerta sabiendo que esa vieja estaba allí mirándola. Se metió muy rápido al auto mientras su pecho solo le demostraba al mundo entero, lo agitada que estaba.

Por supuesto el olor de Xavier recorrió toda su nariz esparciéndose por su piel, que de inmediato se puso grifa.

—Hola —le dijo Xavier mientras se acercaba a ella—. Dime por favor que estabas muriéndote por verme…

«¿Qué?», se preguntó Ana sorprendida con los ojos abiertos.

—Algo… así —dijo titubeando a la vez que Cox le pasaba los dedos por la mejilla sonriendo.

—Me gusta tu sinceridad, no ocultas nada —después de estas palabras que mataban lentamente a Ana, él se acercó lo suficiente para tomar su labio superior más bien como una mordida suave, que un beso.

Ella no pudo contenerse, esto era demasiado. Se estremeció por completo reprimiendo sus ojos y soltando un poco de aire contenido. Hizo lo posible por no gestar algún sonido. «Sería inapropiado», pensó.

Xavier se retiró bastante tenso, el olor de esa chica lo desquiciaba hasta el límite, y después de probar su sabor, la locura estaba invadiendo sus sentidos.

«¿Cómo iba a lograr ir suave y ser paciente, cuando lo que quería era tomarla de forma brusca, dura y rápida?», Suspiró tratando de contenerse viendo que ella estaba al borde del colapso y decidió tomar su mano haciendo que le mirara.

—No tengas miedo, ¿nos vamos? —preguntó queriendo que ella tomara también decisiones, pero Ana solo asintió en silencio.

Puso a andar su automóvil, y se adentró en la carretera cuando volvió a escuchar su voz.

—¿A dónde iremos? —le preguntó Ana mirándolo.

—Iremos a un hotel —cuando le vio por el rabillo del ojo ella estaba a punto de explotar de la vergüenza—. Pero no uno como el que tienes en mente, —se apresuró en decir—, si es que has visto alguno.

—He visto muchos —respondió un poco ofendida—. No soy una tonta, sé cómo son los hoteles, y aunque no haya entrado a alguno, creo que no me sentiré…

—No es como piensas —le interrumpió Xavier sin mirarla, pero con la mano sobre la de ella—. No es un hotel de esos en que las parejas solo van a tener sexo, este es más bien es como una casa, no entraremos a recepción, no habrá alguien que nos espere; míralo como si fuese una residencia, y entraremos a nuestra propia casa, es algo así.

Ana lo observó consternada, «¿Nuestra propia casa?», repitió en su mente, parecía que a él se le daban muy bien todo este tipo de situaciones y conocía toda la rama. «¿Cuántas veces había usado ese lugar?», se preguntó de forma martirizante. «¿Qué número de amante seria ella?», Estaba segura de que ese hombre era un mujeriego, porque por alguna razón, «¿Qué mujer no querría estar con él?»

Ella hizo silencio asintiendo y se puso a pensar; nunca tuvo un prototipo elaborado en su mente de un hombre, de hecho, nunca antes estuvo atraída por alguien. Pero estaba segura de que Xavier, físicamente era el hombre perfecto para toda mujer, además de su personalidad apabullante y arrasadora.

En unos minutos más, tal y como Xavier se lo describió, entraron en una especie de residencia, las casas no eran lujosas, pero si acogedoras, todas eran iguales y cada una tenía su propio estacionamiento al lado. Era más como un tipo de hostal.

Nadie salió a recibirlos como ella tenía preestablecido en su mente, porque en su imaginación Ana pensaba que ir a un hotel, era pasar vergüenza, ya que se debía registrar, le mirarían la cara a ella y varias cabezas negarían avergonzándola.

Por un momento el pensamiento la hizo reír, tenía tantos tapujos como una vieja, pero no había forma de que ella fuera de otra manera.

Cuando Cox apagó el auto, automáticamente una reja mecánica se cerró dándoles la privacidad que necesitaban. Ana estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no se dio cuenta hasta que su puerta fue abierta y el golpe de la realidad llegó a su pecho.

—Ven —le dijo Cox extendiendo la mano hacia ella, y no dudó en tomarla.

Cada vez que había un contacto entre ellos, la energía recorría sus cuerpos. Xavier quería soltar bufidos del puro éxtasis que le causaba tocarla, y de hecho se lo diría todas las veces que fueran necesarias, sin embargo, esta era la primera vez que ella estaría tan cerca de un hombre de forma sexual.

«¿Qué pensaría Oliver de esto?», sin coordinar el pensamiento ambos se preguntaron lo mismo de forma silenciosa.

a “dicha casa”, Ana vio que no era una casa normal, era una estúpida si creía en todas las cosas que Xavier intentaba pintarle más bonitas. El lugar solo era un salón de una pieza espaciosa, con algunos sofás, una cama enorme, y una regadera de vidrio, cerca de la cama.

pensó Ana muy nerviosa. No había privacidad por

—Bienvenida a nuestra… nueva casa —dijo Xavier sonriéndole, mostrándole el lugar, pero Ana no le correspondió la sonrisa.

«¿Cómo reaccionaría Xavier si ella le pidiera que solo se conocieran por esta noche?», el solo pensamiento la hizo soltar un bufido de incredulidad, eso nunca iba a pasar y menos con ese hombre que era una estampida del sexo.

de tomar? —preguntó nuevamente Cox yendo a una especie de nevera pequeña que había cerca de

Entonces en ese momento Ana recordó que no tomó sus medicamentos antes de salir, se incomodó, porque precisamente esas pastillas calmaban toda su ansiedad y le hacían sentir mejor

—¿Pasa algo? —Xavier frunció el ceño.

—Si, no… es que olvidé tomar mis medicamentos, quizá por eso estoy un poco nerviosa —su respuesta solo hizo sonreír más a Xavier quien sirvió dos copas y fue hacia ella.

—No es por eso que estás nerviosa, Anaelise —No ofreció su copa, sino que puso una en una mesa y llevó la otra con sus manos a la boca de Ana—. Esto te ayudará a calmarte un poco.

sabía si obedecer, abrir la boca, o negar, pero él no le daba tiempo de absolutamente de nada. Entonces muy torpemente abrió un poco su boca y tomó un trago del líquido que ni siquiera preguntó antes qué era. Pero estaba exquisito.

El caso es que parecía que todas las acciones de Xavier estaban sumamente elaboradas, ya que por más que ella tuvo cuidado, él derramó líquido sobre su boca y este cayó en su cuello y pecho.

Se impacientó de inmediato colocando el rostro derecho llevando la mano a su boca para limpiarse y luego a su cuello, pero su acción fue frenada de inmediato por Cox.

tomó ambas muñecas y las bajó tan lento que los segundos eran una tortura, fijó sus ojos en Ana casi que haciéndole el amor con ellos.

Soltó sus muñecas una vez que las dejó en cada uno de sus costados y se acercó tanto como pudo. Tomó la cara de Anaelise con suma delicadeza y recostó su cabeza hacia atrás para luego estampar su boca en su cuello.

Comió todas las gotas del líquido hasta llegar a su barbilla, el cuerpo de Ana se conmovió profundamente. Ella se sostuvo de sus antebrazos y comenzó a temblar, no podía controlar sus espasmos, porque parecía un gato acorralado.

Xavier no le dio tiempo y atrapó su boca en un beso que era lentamente devastador.

de Ana era entrecortada, pero cuando su lengua se conectaba con la de él, las sensaciones se multiplicaban, y por primera vez sintió una necesidad desconocida. Ella quería pegarse más a su cuerpo para que de cierta forma pudiese tener un contacto íntimo, ya que su vientre palpitaba frustrado por no obtener cierto

todos extraños, se disiparon en cuanto Xavier cortó el beso y la

cómo te sientes, y quiero que puedas aliviar esa tensión que te confunde,

a decir cualquier cosa, porque parecía que él le leía el pensamiento, pero entonces, cuando pensó que nada iba a ponerse más difícil, vio como los dedos de Xavier comenzaron a desabotonar su Jeans y todo lo que sintió anteriormente se esfumó en cuestión de segundos, para dar paso al

—le retuvo la mano con

respuesta Xavier puso su otra mano en la presión que ella estaba

vamos a quitar la ropa, toda esta… es la barrera más difícil que tendremos que pasar tú y yo… No va a pasar todo hoy, Ana, no es suficiente tiempo para que pase todo hoy, pero iremos eliminando

pasó un trago difícil aturdida por toda la situación. En silencio asintió como una estúpida, porque no encontraba explicación a nada de su tonta obediencia. Simplemente cuando estaba con ese hombre ella solo asentía y hacia todo lo que

miró fijo y para su sorpresa, Xavier alzó los brazos y sacó su franela arrastrándola desde la espalda hasta su cabeza. Para luego tirarla en un

abrió los ojos, su cuerpo era hermoso, no era blanco pálido, como ella, él estaba broceado, aunque en esa ciudad ni siquiera hacía un buen tiempo. Bajó la mirada por todo su pecho y se detuvo en su pelvis que se veía realmente

el comentario más absurdo de la noche por parte de

Yo, a veces hago, y… es bueno…

Él saldría huyendo en tres

una sonrisa nuevamente, esta chica lo mataba y le encantaba a la

especial, estos ejercicios —respondió acentuando las últimas palabras y volvió a acercarse a

temblorosos Ana llevó sus manos a los botones de sus jeans, y estaba siendo torpe cuando las manos de Cox

Encuéntrame novela Capítulo 17

En Encuéntrame Capítulo 17, el amor entre él y ella es hermoso y cálido. Me gusta mucho su personalidad sobria y decidida, a diferencia del conejito blanco colegiala de voluntad débil. Cuando está en peligro, sabe cómo protegerse. Cuando no sea reconocida por todos, usará sus acciones para demostrarlo todo. Por supuesto, una heroína de élite también se debía a que su presencia apoyaba el cielo para ella. Lee Encuéntrame Majo Capítulo 17 en readerexp.com