La verdad de nuestra historia romance Capítulo 215

Roxana no sabía cómo enfrentar a Estela debido a sus encuentros incómodos con Luciano; incluso evitaba hablar de ella cada vez que Andrés y Bautista sacaban el tema. Los dos niños perceptivos no tardaron en darse cuenta de su extraña actitud hacia la niña, y aunque no la evitaban en la escuela, su actitud hacia ella se había vuelto más distante.

Estela apenas emitía una frase ya que acababa de aprender a hablar; solo decía algunas palabras cuando los demás sacaban un tema que le interesaba, pero volvió de a poco a su estado original cuando Andrés y Bautista tomaron la iniciativa de no hablar con ella y, además, llevaba unos días sin ver a Roxana. Luciano fue el único que notó los cambios en ella porque hacía unos días aún podía oírla hablar de vez en cuando en casa. Sin embargo, la niña llevaba dos días sin querer hablar y a él le preocupaba que pudiera sufrir una recaída. La única persona que podía mejorar esa situación, había dejado claro que quería mantener distancia con Luciano, así que él sentía emociones conflictuadas cada vez que pensaba en ella. Después de buscar a Estela por la tarde en el colegio, quiso intentar que hablara siguiendo el método de Jacobo.

—Ela, ¿cómo has estado estos últimos dos días? ¿Estás de mal humor?

Ese tipo de conversación unilateral se había prolongado durante varios días; sin embargo, ella permaneció en silencio. Luciano pensó que ese día ocurriría lo mismo, pero, para su sorpresa, en cuanto terminó de hablar, se escuchó una voz dulce, pero triste.

—No vi... —respondió ella con tristeza haciendo una mueca.

—¿Qué es lo que no viste? —preguntó él confuso.

—Señorita Jerez —murmuró la niña. Luego, contó despacio con los dedos antes de llegar al cuatro—. Cuatro días.

«Hace cuatro días que no veo a la señorita Jerez. La señorita Landa buscaba a Andrés y a Bautista todos los días y aunque ella también es amable conmigo, sigo extrañando mucho a la señorita Jerez».

Luciano tuvo muchas emociones juntas porque sabía muy bien que la razón por la que Estela no podía ver a Roxana era porque la evitaba a propósito, pero no sabía cómo explicarle la situación a su hija. Él no la había vuelto a ver desde su discusión cuando la llevó a casa después del bar. «Como dijo Roxana, los dos somos completos extraños en este momento». Cuando pensó eso, sintió una inexplicable sensación en su interior y al cabo de un rato dejó de pensar en todo eso. Al ver lo silenciosa que estaba Estela a su lado, sintió de pronto que algo andaba mal. «Un momento. ¿Me acaba de hablar?». Al darse cuenta, frunció el ceño asombrado.

—Ela, ¿qué acabas de decir? No escuché, ¿puedes repetírmelo? —Hizo como si no hubiera pasado nada e intentó que volviera a hablar.

Ella se limitó a agachar la cabeza, mostrando la nuca, e hizo oídos sordos a su pregunta. A pesar de que no le respondió, Luciano le acarició con tranquilidad la cabeza antes de intentar de nuevo.

—Dijiste que la señorita Jerez no buscó a sus hijos de la escuela. Entonces, ¿quién los buscó estos últimos dos días?

En cuanto mencionó a Roxana, Estela levantó despacio la cabeza para mirarlo y a él se le aceleró el corazón porque esperaba que por fin le respondiera. Para su sorpresa, se limitó a mirarlo antes de negar en silencio con la cabeza y luego volvió a bajar la cabeza como si se negara a comunicarse con él.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La verdad de nuestra historia